Vaporización vaginal: qué es y por qué no hacerlo

La vaporización de útero es una práctica que se ha vuelto viral en las redes, debido a sus supuestos efectos beneficiosos, a pesar de que puede ser bastante peligrosa y carece de cualquier evidencia científica.

 

Las redes sociales nos han puesto al alcance todo tipo de información útil para conocer mejor nuestras enfermedades, buscar respuestas a nuestros síntomas y tener una idea general sobre qué especialista consultar. Sin embargo, también pueden generar información viral sin ninguna base científica, como el caso de la vaporización de útero.

¿Qué es una vaporización vaginal?

Esta técnica ha ganado popularidad en los últimos años al aparecer en algunos documentales de televisión o ver que algunas influencers o famosas reconocían abiertamente que la practicaban. Sin embargo, quienes defienden esta práctica hacen referencia a su uso en Nigeria o Corea del Sur.

Según los adeptos de esta práctica, tiene numerosos beneficios. Entre ellos, ayuda con la menstruación y los dolores asociados, la fertilidad, el reequilibrio hormonal y una limpieza o “desintoxicación” del útero. Otros efectos también mencionados están relacionados con enfermedades como prolapsos, o bien para tonificar y fortalecer los músculos vaginales.

¿Cómo se hace un vapor vaginal?

La vaporización se basa en preparar un cazo o cuenco de agua hirviendo a la que se pueden añadir diferentes ingredientes como flores, hierbas, especias o partes de frutas. Este recipiente se deja en el suelo y justo encima se coloca un taburete o silla que tiene un agujero en el centro por donde sube el vapor de agua.

La mujer se sienta en el taburete y se cubre las piernas con una toalla o una tela para que mantenga el calor y el vapor, y así potenciar su efecto. Para exprimir todos los supuestos beneficios de la vaporización, debe permanecer así unos treinta minutos.

A falta de un recipiente con agua hirviendo, existe la alternativa de colocarse de cuclillas sobre unas brasas a las que rocías con agua, y de ahí se produce el vapor.

Mujer cociendo agua
Fuente: iStock

No existe ninguna evidencia científica

La comunidad científica y sanitaria es rotunda al respecto: no existe ninguna evidencia que corrobore los supuestos beneficios de esta práctica. Sin embargo, algunas de las mujeres que lo practican, afirman encontrar cierta mejoría.

Esto es lo que conocemos como el efecto placebo, el cual se tiene en cuenta en todos los estudios clínicos y está muy reconocido en la literatura científica. Algunas personas, el simple hecho de establecer una rutina de “tratamiento” ya es suficiente para que noten un alivio en los síntomas que sufren.

Lo más probable es que con esta práctica de vaporación vaginal, las mujeres experimenten un estado de relajación (siempre y cuando el agua no esté demasiado caliente, como os explicamos más adelante) que en sí mismo, otorga efectos positivos en la salud. Esto puede ser más acentuado si algunos de los síntomas están asociados al estrés o cansancio.

Posibles efectos negativos y peligros de la vaporización

El problema de esta moda viral no es que no traiga ningún efecto beneficioso comprobado científicamente, sino que además puede suponer un peligro para la salud vaginal y del útero. Este fue el caso de una canadiense que acudió al hospital con quemaduras de segundo grado tras realizar esta práctica durante dos días.

La historia clínica de esta mujer fue publicada en la revista Journal of Obstetrics and Gynaecology CanadaI, que se especializa en casos e investigaciones ginecológicas. En el artículo, se describe que sufría de prolapso de la vejiga que no mejoraba con los tratamientos recomendados, y debía optar por cirugía.

Sin embargo, decidió probar una terapia alternativa con la esperanza de que así evitara pasar por quirófano. Realizó la vaporización siguiendo las desacertadas indicaciones de un asesor de medicina “tradicional” china durante dos días, 20 minutos cada día.

Las quemaduras de segundo grado en la vagina y el cuello uterino fueron los síntomas más dolorosos y visibles para la paciente y los médicos, pero seguramente no fueron los únicos.

La importancia de la microbiota vaginal

Otro de los motivos por los que esta práctica puede suponer un grave peligro es la pérdida de la microbiota vaginal, especialmente cuando se realiza con frecuencia. La vagina es una zona muy rica en microbiota, al igual que nuestro intestino o nuestras vías respiratorias. Sin embargo, las especies de microorganismos que habitan aquí, deben estar muy bien reguladas.

Un desbalance en la cantidad o variedad de bacterias de la vagina puede provocar enfermedades. El equilibrio se mantiene, entre otras cosas, con un ambiente adecuado a través de factores como la temperatura y el pH.

Cuando la temperatura vaginal o del útero cambia drásticamente, o el pH se ve alterado por los vapores que además pueden contener compuestos de las hierbas o especias añadidas, esto va a generar un microambiente vaginal diferente. Es posible que las bacterias beneficiosas mueran con este cambio en temperatura o pH, y dejen paso a otras bacterias que causen infecciones.

Por último, el supuesto efecto “detox” de estos vapores resulta completamente innecesario. La vagina (al igual que otras partes de nuestro cuerpo), ya cuenta con mecanismos de defensa, protección y eliminación de desechos. Como uno de los principales responsables tenemos el propio sistema inmunitario.

Por todos estos motivos, no sólo no existe ninguna evidencia científica de los beneficios de la vaporización de útero, sino que puede ser incluso peligrosa para nuestra salud. Ante cualquier duda sobre terapias alternativas para problemas de salud, siempre es nuestro consejo consultar con un especialista.

Referencias:

Robert. 2019. Second-Degree Burn Sustained After Vaginal Steaming. J Obstet Gynaecol Can. doi: 10.1016/j.jogc.2018.07.013

 

Sherezade MR

Sherezade MR

Soy una doctora en Alergología que en sus ratos libre cuenta la ciencia en redes. Me licencié en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y realicé el doctorado en la Universidad de Medicina de Viena. Ahora trabajo como postdoc en el Instituto de Alergología Fraunhofer asociado al Hospital Charité de Berlín. Mi nueva faceta es divulgadora amateur que hace vídeos cortos en Twitter y streams largos en Twitch. A veces también escribo o consigo logros para la Alianza en World of Warcraft. Página web

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