Vacaciones y COVID-19: consejos para un ocio responsable

¿Es seguro coger aviones o trenes? ¿Podemos contagiarnos en playas, piscinas o lagos? Te ofrecemos una completa guía del ocio vacacional, con la ayuda de expertos de la Universidad del País Vasco UPV/EHU.

mujer alegre en verano
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Con la mirada puesta en el verano, que está a punto de comenzar en el hemisferio norte, muchos ciudadanos se preguntan si es seguro viajar en plena pandemia de coronavirus. Ahora que en España ha comenzado la desescalada del confinamiento, hay quienes plantean que el turismo local será la principal elección de los usuarios a la hora de escoger su ocio vacacional. Pero, con la rápida evolución de la situación, es difícil hacer planes. ¿Cómo será la situación dentro de uno o dos meses? ¿Será seguro viajar? ¿Es apropiado coger un avión o un tren, o es preferible usar un vehículo privado? 

Preguntado sobre esta cuestión, el microbiólogo Guillermo Quindós Andrés, pertenecimiente al Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco, orienta a Muy Interesante sobre una serie de parámetros que debe seguir todo viajero que se proponga disfrutar de unas vacaciones en la playa o en la montaña, a bordo de un avión, un tren o un coche. 

El primer consejo, y fundamental, es desechar cualquier tipo de viaje si nos encontramos mal. Guillermo Quindós alude a la responsabilidad: “Si tenemos fiebre, mareos, tos o dificultad respiratoria, debemos evitar viajar y quedarnos en casa, no solo por seguridad, sino también por solidaridad con los demás”. 

Al margen de esta cuestión, si somos personas sanas, no tenemos por qué evitar los viajes, siempre que lo hagamos con sentido común: “Con las debidas precauciones, es bueno que intentamos mantener el ocio, contactar con la gente, y relajarnos de la tensión laboral y el estrés de la pandemia. Pero, por contrapartida, tampoco debemos olvidar que sigue (y probablemente seguirá) habiendo un goteo de contagios”, advierte el microbiólogo. 

Cuando llegue el momento (y las autoridades lo permitan), si nuestro deseo es marcharnos a una zona costera o un destino rural, podemos coger el coche con nuestra familia y disfrutar de unos días de descanso, aplicando las mismas medidas de precaución que llevaríamos a cabo si nos quedásemos en nuestros hogares: manteniendo el distanciamiento social con las personas que no son de nuestro núcleo familiar, lavándonos mucho las manos, evitando tocarnos la cara y utilizando mascarillas (principalmente quirúrgicas o, si queremos contaminar menos, higiénicas reutilizables de normativa UNE0065).  

Recomendaciones para viajar en tren o en avión 

Pero también puede ocurrir que no tengamos vehículo privado, que no queramos alquilar uno, o que el destino de nuestras vacaciones no pueda ser accedido por carretera (por tratarse de una isla o de grandes distancias). En los casos en que es necesario tomar un vuelo o un tren, pueden surgirnos dudas sobre si es lo más prudente, dadas las circunstancias. 

Como recuerda Quindós, la gran mayoría de los contagios se producen en espacios cerrados; no obstante, viajar en avión o en tren, evidentemente, se puede hacer, pero atendiendo a las medidas razonables de seguridad, y a las normas de cada compañía. 

en el avión con mascarilla
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Depende de la normativa, en algunos viajes será necesario dejar asientos libres y, con toda seguridad para los próximos meses, será obligatorio el uso de mascarillas durante todo el viaje. “Los lugares más seguros, tanto en un tren como en un avión, suelen ser los asientos de ventanilla, que están más aislados de los de pasillo. Además, cuando se usen los baños, o cuando tocamos cosas que ha tocado mucha gente, hay que mantener una higiene elemental, lavarse las manos... pero llevando a cabo estas medidas con un poco más de firmeza de lo habitual”, recomenda Quindós. 

Donde más difícil es mantener la distancia de seguridad en los vuelos; el riesgo, por mucho que tomes medidas, siempre existe. En los aviones, por desgracia, siempre entrañan un riesgo para cualquier tipo de patógeno”, continúa explicando el experto. 

Pero hay una buena noticia: “Si el avión cumple con las obligaciones de refrigeración del aire, filtros muy eficaces que suelen filtrar del 95 al 99 % de las partículas que hay en el aire. Por tanto, desde ese punto de vista, el aire que vamos a estar respirando es relativamente seguro”, cuenta el microbiólogo. 

Recomendaciones para playas, piscinas y lagos 

Para los que temen contagiarse del coronavirus en la playa a través de los granos de arena, sobre los que podría haberse sentado minutos antes una persona positiva, la opinión de Quindós es que es “prácticamente imposible. Para que se produjera un contagio, la arena debería contaminarse con una alta cantidad de virus”. 

Como complemento a su opinión, Begoña Ayo, del Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología, de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco, nos recuerda: “Los granos de arena se encuentran bajo la acción del Sol, que ejerce dos efectos importantes: la radiación ultravioleta y el calentamiento. La radiación UV desactiva a los virus al causar daños irreparables en su material genético”. 

¿Hay que llevar mascarilla en la playa? Pues bien, ocurre lo mismo que en parques y lugares al aire libre: siempre que las autoridades lo recomienden sí; en el caso de España, sí, siempre que no se pueda garantizar una distancia de seguridad de uno a dos metros. Además, en muchas playas ya se aplica, y posiblemente se seguirá aplicando, límite de aforo. 

Continuando con posibles dudas de los bañistas, al respecto de si es posible contagiarse en el mar, Begoña Ayo responde así: “No parece fácil: debería haber una muy alta cantidad de virus en el mar, y esto es muy difícil que ocurra”. 

Guillermo Quindós complementa su respuesta: “A pesar de que sabemos que el virus no traspasa la piel, podríamos pensar que un eventual contagio es posible debido a que el virus, potencialmente presente en el agua, pueda entrar a través de las mucosas de la cara. Pero los coronavirus necesitan células humanas vivas para multiplicarse y aumentar en número y no encuentran este ambiente ecológico apropiado en el agua de mar”. Esto último también se aplicaría para lagos, ríos y remansos naturales. 

playa con distancia de seguridad
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“Al parecer, este tipo de virus se mantiene mejor en presencia de agua salada que de agua dulce, es decir, es posible que la sal del agua de mar tenga un efecto protector de las partículas víricas. Pero en el agua de mar hay otros factores que pueden influir en el mantenimiento de los virus. Por ejemplo, en el agua de mar hay abundantes partículas microscópicas a las que se pegan los virus, que así se hunden hasta el sedimento del fondo. También hay microorganismos naturales del agua de mar, bacterias y protistas, que producen enzimas que son capaces de degradar los virus e inactivarlos”, añade Begoña. 

En cualquier caso, si queremos evitar un posible (aunque, insistimos, difícil) contagio en el agua, Javier Garaizar, del Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología, de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU, recuerda algo fundamental: “En el caso de ríos y pantanos de uso recreativo, un factor fundamental es asegurar la no presencia de aguas residuales que pudieran arrastrar partículas virales con capacidad infectiva”. Recordemos que el coronavirus puede sobrevivir en orina y heces durante algunas horas, y si las aguas residuales que se expulsan a los ríos no están bien filtradas, ahí podría haber cierto margen de contaminación vírica.  

niño en la piscina
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En cuanto a las piscinas, Guillermo Quindós nos recuerda que esta clase de sistemas están convenientemente desinfectados con cloro, y que no hay evidencia de que el virus que causa COVID-19 pueda transmitirse a las personas a través del agua en piscinas, jacuzzis, spas o áreas de juego con agua. 

Conclusión 

Los viajes en tren, avión, vehículo personal... no están desaconsejados por los expertos, siempre y cuando se respete, por un lado, la legalidad de cada país, normas de la compañía de transportes y recomendaciones de las autoridades, como el uso de mascarillas; y, por otro, el sentido común y la responsabilidad de cada viajero, que deberá guardar las medidas de responsabilidad y, sobre todo, quedarse en casa si se siente enfermo. 

En cuanto al ocio, es muy importante extremar las medidas en lugares cerrados, que es donde se producen la mayoría de contagios: bares, discotecas, cines, teatros, restaurantes... Y, por el contrario, se recomienda frecuentar lugares al aire libre, como parques, e incluso playas, siempre que respetemos la distancia de seguridad. 

En tiempos de COVID-19, sí es posible un ocio vacacional responsable. Todo depende de la responsabilidad y el sentido común del viajero. 

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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