Todo lo que deberías saber sobre el autismo

El autismo ha sido la discapacidad neurológica y del desarrollo de la que más se ha hablado en los últimos años.

 

Debido al aumento del número de niños y adultos diagnosticados con autismo en los últimos años, parece haber también un aumento de los diagnósticos erróneos de autismo. Mientras en la década de 1960 se informó de que 1 de cada 250 niños tenía autismo en todo el mundo, a día de hoy se estima que 1 de cada 59 niños está afectado. Este repentino aumento de los casos podría deberse al diagnóstico erróneo de pacientes con características similares al autismo, aunque también es cierto que lo contrario es una posibilidad a considerar, ya que hemos mejorado en conocimientos y esto, a su vez nos ayuda a diagnosticar a aquellos que carecían de diagnóstico hasta ahora. Sea cual sea el caso, por eso es importante conocer bien los datos y saber distinguir entre las distintas condiciones mentales o de desarrollo.

¿Qué son el Autismo y el TEA?

El autismo es una condición neurológica y de desarrollo cerebral. La persona que padece este trastorno reacciona de forma diferente a las interacciones sociales, es socialmente torpe o está siempre superconcentrada en algo. El cerebro de una persona con autismo es ligeramente diferente al de un neurotípico, es decir, no funciona de la misma manera que una persona con un desarrollo cerebral normal. Sin embargo, son tan inteligentes y normales como cualquier otro ser humano físicamente sano.

Algunos psiquiatras creen que el autismo no puede calificarse de "trastorno" o "enfermedad", ya que no se ajusta a la definición de enfermedad patológica, por así decirlo. Se trata simplemente de una pequeña alteración del cerebro que hace que el individuo carezca de habilidades sociales y algunas emocionales. Dado que el hombre es un animal muy social, los niños y adultos que padecen autismo pueden destacar entre la multitud como una anomalía.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es el término acuñado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en 2013, como un término amplio para incorporar otros 4 trastornos del desarrollo similares. Entre ellos se encuentran el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo de la infancia y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS).

¿Cuáles son los rasgos de una persona autista?

El rasgo principal del autismo que da lugar a otras características es la concentración excesiva. Una persona autista suele estar muy fijada en algo todo el tiempo, concentrándose siempre en algún tema específico, sin moverse con fluidez entre diferentes temáticas. Esta característica conduce a muchos otros rasgos emocionales y sociales que son únicos en ellos.

Los rasgos mentales distintos de la focalización desmesurada incluyen: que la persona quede atrapada en sus pensamientos, que tenga la mente constantemente ocupada con una inclinación a pensar en exceso, que persiga aficiones y pasiones obsesivamente, que obtenga un conocimiento exhaustivo en una variedad de campos de interés, haciendo que a menudo sea percibida como una especie de "sabelotodo", consciente de sí misma pero sin consciencia de la gente que le rodea; es socialmente torpe. Cuando se les interrumpe entre cualquier actividad o durante su trabajo, parecen ponerse tensos, perplejos y ansiosos. 

También pueden tener rasgos emocionales marcados, entre los que destacan la incapacidad de experimentar una emoción distinta o sentirse como un extraño en su propio espacio. Tienen dificultad para lidiar con diferentes emociones, a menudo porque la ansiedad se apodera de ellos cuando hay emociones no procesadas. Con frecuencia incluso no son capaces de sentir miedo ni temor hacia nada, y a veces pueden enfurecerse mucho sin darse cuenta. En la misma línea, es infrecuente que lloren o rían y no suelen entender la empatía. A menudo no les afectan las expresiones de emoción de otras personas y no pueden empatizar con su miseria o felicidad, etc.

Suelen carecer de la mayoría de los rasgos sociales y no parecen tener problemas consigo mismos por ello. Tampoco suelen poseer un deseo instintivo de socializar, siempre desconocen los sentimientos, las necesidades y las señales sociales de los demás, no son conscientes de cómo les percibe su entorno, ignoran las respuestas y los errores socialmente aceptables, no son conscientes de hacer gestos sutiles ni de responder a ellos, y son incapaces de captar las señales: “leer entre líneas” no va con ellos.

A pesar de todo, debemos entender que no todas las personas con TEA tienen los mismos rasgos y características, algunos desarrollan unas y otros, otras. Al fin y al cabo, estamos hablando de un espectro, un intervalo, un abanico. Cada individuo es único y hay quién exhibe más características de las mencionadas, y quién menos. Así, hay quiénes pueden llevar una vida normal, y otros cuyo diagnóstico se retrasará y que incluso en ocasiones no serán diagnosticados por tener rasgos muy leves de TEA.

Ilustración del concepto de autismo. Fuente: Freepik
Ilustración del concepto de autismo. Fuente: Freepik

Signos o manifestaciones visibles

Los signos del TEA suelen aparecer a los tres años, aunque pueden no presentarse completamente hasta la escuela primaria o más tarde, y otro estudio afirma que los síntomas pueden aparecer entre los seis y los dieciocho meses de edad. Los casos más leves tienen más probabilidades de pasar desapercibidos y no ser diagnosticados a una edad más temprana que los jóvenes más gravemente afectados. Si la gravedad es alta, es fácilmente reconocible. El TEA afecta aproximadamente a cuatro varones por cada mujer, mientras que la proporción de sexos parece disminuir a medida que aumenta la gravedad. Otros signos a los que hay que prestar atención en los bebés pueden ser: no sonríe ni muestra expresiones de felicidad a los 6 meses de edad, no imita a los padres ni repite sonidos a los 9 meses, o no arrulla ni farfulla a los 12 meses. De nuevo, estos son tiempos estimados, hay quiénes necesitarán más tiempo y quiénes menos para el desarrollo de estas características, pero no está de más ser consciente de estos puntos de corte para consultar en torno a ellos si algo no va bien.

¿Cuáles son las causas?

No existe una única causa para el trastorno del espectro autista. Dada la complejidad del trastorno y el hecho de que el tipo y los signos varían, es probable que haya múltiples causas. Tanto la genética como el entorno pueden influir.

Los TEA parecen estar causados por varios genes. A su vez, algunos de los posibles genes afectados se pueden relacionar con otras afecciones genéticas , como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil, en algunos niños. Las variaciones genéticas (mutaciones) pueden aumentar la probabilidad de autismo en otros niños. Otros genes pueden influir en el crecimiento del cerebro o en la comunicación entre las células cerebrales, o pueden influir en la gravedad de la enfermedad. Algunas mutaciones genéticas parecen ser heredadas, mientras que otras parecen ocurrir por casualidad.

Los factores o agentes ambientales también son importantes. Los investigadores están estudiando si las infecciones víricas, los medicamentos, las dificultades del embarazo y la contaminación atmosférica influyen en la aparición de la enfermedad del espectro autista. Sin embargo, no hay datos que sugieran ninguna relación entre las vacunas y el autismo, ya que repetidos estudios no muestran ninguna conexión entre ambos. El mayor mito sobre el autismo es que está causado por las vacunas y ese argumento siempre ha sido poco científico.

Tratamiento

El autismo no puede curarse, pero puede tratarse si se detecta en una fase temprana. Como se ha mencionado, los casos graves de autismo muestran signos y manifestaciones tempranas, lo que permite a los médicos y psiquiatras diagnosticar y tratar el autismo de forma eficaz. El tratamiento puede aplicarse a cualquier edad y esto les ayudará a desenvolverse mejor en la sociedad.

 

Referencias

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Lyall, K., Croen, L., Daniels, J., Fallin, M. D., Ladd-Acosta, C., Lee, B. K., ... & Newschaffer, C. (2017). The changing epidemiology of autism spectrum disorders. Annual review of public health, 38, 81-102.
Rowland, D. (2020). A need to redefine autism. Journal of Neurology & Neurophysiology, 11(1), 001-004.
Speaks, A. (2011). What is autism? Retrieved on November 17, 2011.
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What Is Autism Spectrum Disorder? (n.d.). Retrieved March 24, 2022, from https://www.psychiatry.org/patients-families/autism/what-is-autism-spectrum-disorder
Andrea Sirvent

Andrea Sirvent (GlóbuloAzul)

Graduada en enfermería por la Universidad de Valencia, así como instructora de Soporte Vital Básico y Desfibrilador Externo Automático (DEA), certificado por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Trabajó durante un tiempo para el servicio público de sanidad en Inglaterra (NHS), y como instructora en la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana (FSSCV). Actualmente ejerce como enfermera en la unidad de críticos (Unidad de Cuidados Intensivos y Unidad de Reanimación) del hospital Marina Baixa de Villajoyosa, en Alicante, y se encuentra cursando un Experto en Cuidados Críticos Enfermeros.

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