¿Son las enfermeras las 'ayudantes' de los médicos? | 5 mitos y verdades sobre la enfermería

Los mitos que rodean la profesión de enfermería: su función es la asistencia y el cuidado de las personas, no solo “hacer lo que el médico manda”

 

Si has llegado a este artículo es que no tienes muy claro cuales son las verdaderas funciones de una enfermera. Quizá siempre has pensado que es la “ayudante del médico” o que “solo cumple órdenes”, pero eso dista bastante de la realidad.

La enfermera, según la RAE, es una persona dedicada a la asistencia de los enfermos, pero eso también se queda demasiado corto. Es cierto que la función principal de la enfermera es auxiliar a las personas enfermas, heridas o en el lecho de muerte, pero también se encarga de asistir a las personas sanas. Como lo lees, la enfermera también es la encargada de promover hábitos saludables en la población general con el fin de prevenir la enfermedad. Es, por ejemplo, quien enseña salud sexual y reproductiva, o primeros auxilios en los institutos, y quien educa a una persona diabética o hipertensa sobre cómo llevar de forma saludable su enfermedad.

Como te habrás dado cuenta, el concepto que tiene la gente sobre la enfermería dista mucho de la realidad, y hoy, en el Día Internacional de la Enfermera, vamos a desmentir mitos sobre esta maravillosa profesión.

Mito 1: ATS es otro nombre con el que se puede llamar a la enfermera

Antiguamente, la enfermería no requería de estudios universitarios, y la profesión se aprendía con la práctica, por lo que se les conocía como “practicantes”. Alrededor de los años 50, en España se crearon las escuelas de formación que certificaban a los “practicantes” como técnicos (lo que ahora se conoce como módulos). A estas personas “enfermeras” con estudios no universitarios se les llamaba ATS (Ayudante Técnico Sanitario), pero desde 1977 este nombre está obsoleto, ya que con la creación de escuelas universitarias de enfermería pasamos a llamarnos DUE (Diplomado Universitario en Enfermería), título válido tanto para diplomados como para los actuales graduados.

Actualmente ya no existe la categoría ATS, ya que cuando surgieron los estudios universitarios de enfermería, los ATS tuvieron que convalidar sus estudios con el diplomado.

Mito 2: La enfermería es una profesión femenina

Es cierto que, históricamente, la profesión de enfermería ha estado estrechamente ligada a la mujer. Eran ellas las que cuidaban, mientras los hombres se encargaban de proveer y de la defensa. Aunque actualmente sigue siendo notablemente predominante la mujer en la enfermería, es absurdo creer que una profesión es propia de un género, ¡estamos en pleno siglo XXI!

Aunque pasan los años, sigue existiendo un estigma social hacia los hombres enfermeros, ya que hay quien asume que como son “fuertes” y “firmes”, no pueden ejercer una profesión amable y afectuosa. Por esa misma razón hay mucha gente que piensa que los hombres que se dedican a la enfermería son homosexuales o afeminados, pero la enfermería no se correlaciona con las preferencias sexuales de nadie.

En definitiva, el género es solo una clasificación más, no un impedimento para ser un gran enfermero y realizar una labor profesional extraordinaria.

Mito 3: Las enfermeras llevan uniforme blanco y cofia

Todos conocemos el “típico disfraz de enfermera” que consiste en un vestido blanco (demasiado) corto y una cofia en la cabeza. Creo que no hace falta que diga que ese no es el uniforme de trabajo de una enfermera, sino una forma de sexualizar la profesión, pero ese es otro tema.

Evidentemente, la mayoría de los profesionales de enfermería trabajamos en hospitales o centros de atención primaria, y es habitual vernos con un uniforme blanco de pantalón largo y casaca de manga corta, pero ¿sabías que no todos los enfermeros llevamos el mismo uniforme?

El más habitual, como ya he comentado, es el uniforme blanco pero existen numerosos colores para diferenciar el ámbito en el que trabaja cada profesional. Por ejemplo, en mi hospital, podrás verme a mí y a mis compañeros con un uniforme morado para identificar que trabajamos en cuidados críticos, a mis compañeros de urgencias los verás con un conjunto azul, y a los de quirófano de verde. Y seguro que también te has fijado en que los de pediatría a veces llevan casacas con dibujitos infantiles. Por desgracia, el sistema de colores no está unificado a nivel nacional, por lo que es habitual que los usuarios se hagan un lío si no se fijan en los identificativos del personal.

En cuanto a la cofia como parte del uniforme,... A día de hoy casi nadie lo lleva, aunque puede que se vea en algunas instituciones sanitarias como parte de la marca del hospital, pero es bastante inusual en España.

Y tal vez has pensado que un enfermero está destinado a trabajar en un hospital sí o sí. Sin embargo, existen muchos otros ámbitos de trabajo donde la enfermería tiene lugar. Así, las personas que trabajan en un centro de salud acostumbran a llevar una bata blanca sobre su ropa “de calle”, o enfermeros en otros campos, como el de la investigación, el de la docencia o el de asistencia en colegios o centros especializados (de salud mental, penitenciarios, de daño cerebral,...), no tienen por qué llevar uniforme de forma habitual.

Mito 4: Los enfermeros son “médicos frustrados”

Si eres enfermero, seguro que te han preguntado incontables veces: “¿Por qué no haces ahora medicina?”. Es triste saber de primera mano que hay gente que piensa que los enfermeros somos profesionales que hemos intentado ser médicos y nos hemos quedado en el intento.

Es verdad que en enfermería hay algunas personas cuya primera opción era estudiar medicina y, por unas circunstancias u otras, al final se han dedicado a la enfermería. Pero esto no quiere decir que todos los enfermeros tengamos este perfil, ni que los que lo tengan no hayan desarrollado la pasión por su profesión. Somos muchos los que elegimos ser enfermeros por vocación, y nunca intentamos entrar a la carrera de medicina, sino que decidimos, activamente, ser enfermeros.

Para algunos puede que esto suene raro porque “el médico es más que el enfermero”, pero eso está muy lejos de ser cierto. Es comprensible que pienses así si tu percepción de estas dos profesiones todavía se encuentra en el siglo pasado. La realidad es que ambas carreras están estrechamente relacionadas dentro del ámbito de la salud, pero se trata de profesiones distintas con funciones distintas, por lo que no es de extrañar que haya personas que quieran ser médicos, mientras otras quieran ser enfermeros.

Para diferenciarlos, decir que el médico , a grandes rasgos, es quien diagnostica, trata y previene enfermedades. La enfermera, por su parte, es quien cuida y alivia a los pacientes, quien controla la estabilidad y el dolor de los mismos, quien administra medicación o realiza curas cuando es preciso, y quien avisa al médico cuando hay complicaciones o se requiere su presencia. Se podría decir que es los ojos y manos del médico en cuanto a la vigilancia del paciente se refiere.


Mito 5: Las enfermeras son las 'ayudantes' de los médicos

Para finalizar, vamos a resolver la pregunta que ha encabezado este artículo. Llegados a este punto seguro que sabes la respuesta, y es que no, no somos las ayudantes de los médicos. Todos los profesionales sanitarios formamos un gran equipo multidisciplinar en el que nos compenetramos unos con otros.

Así, grosso modo, para diferenciar los distintos miembros de este gran equipo, los médicos son los que diagnostican y tratan, las enfermeras las que cuidan, acompañan, educan y realizan técnicas, las auxiliares de enfermería quienes realizan los cuidados más íntimos de los pacientes, los fisioterapeutas los que rehabilitan, los celadores los que acomodan y trasladan de un lugar a otro,… y podría seguir así ad infinitum.

Eso sí, aunque todas estas profesiones tengan distintas funciones en esta enorme cadena, muchas veces se solapan. Por ejemplo, las auxiliares son las encargadas de la higiene íntima de los pacientes, pero en cuidados críticos es una función conjunta, donde participan celador, auxiliar y enfermera. También puede darse el caso de que un médico participe activamente en la cura de heridas, aunque se trate de una función de enfermería, o que una auxiliar de enfermería realice masajes o ejercicios de rehabilitación a un paciente encamado aunque la función sea del fisioterapeuta.

Cabe destacar que muchos de estos profesionales participan activamente en la toma de decisiones de un tratamiento. Como ya hemos dicho, la enfermera es quien va a estar en todo momento a cargo del paciente, vigilando su estado, controlando su malestar y observando su evolución, por ello, sus conocimientos e impresiones son de vital importancia a la hora de tomar decisiones terapéuticas.

Andrea Sirvent

Andrea Sirvent (GlóbuloAzul)

Graduada en enfermería por la Universidad de Valencia, así como instructora de Soporte Vital Básico y Desfibrilador Externo Automático (DEA), certificado por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Trabajó durante un tiempo para el servicio público de sanidad en Inglaterra (NHS), y como instructora en la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana (FSSCV). Actualmente ejerce como enfermera en la unidad de críticos (Unidad de Cuidados Intensivos y Unidad de Reanimación) del hospital Marina Baixa de Villajoyosa, en Alicante, y se encuentra cursando un Experto en Cuidados Críticos Enfermeros.

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