¿Se debe explotar una ampolla?

La piel juega un papel protector pero, cuando “el roce, no hace el cariño” aparecen las ampollas o flictenas según la terminología sanitaria.

 

Antes de hablar de las ampollas, tenemos que conocer aspectos muy importantes sobre nuestra piel, ¿Sabías que la piel es el órgano más extenso del cuerpo humano?

Recubre con totalidad nuestra superficie corporal y es un órgano vivo, que además, está en constante renovación. Su principal función es protegernos pero a la vez, nos ayuda a comunicarnos con el mundo exterior.

La piel está formada por tres capas: epidermis que es la más superficial, dermis, capa intermedia y la hipodermis, que sería la capa más profunda. Cuando nos aparece una ampolla, debemos saber que se ha visto afectada la capa de la epidermis y la dermis.

Las ampollas pueden recibir diferentes nombres como flictenas o bullas.

Una ampolla o flictena es una especie de burbuja causada por acumulación de líquido que provoca la separación de la epidermis, esa primera capa protectora de la piel.

El líquido puede ser transparente o también denominado, seroso o plasma pero también puede tener color sanguinolento o también llamado hemático. Este líquido es producido por el cuerpo como respuesta a la lesión que se produce. 

El término ampolla, procede del latín «ampulla», cuya traducción es ánfora o pequeño recipiente que sirve para almacenar líquido. Si la ampolla es pequeña se las denomina vesícula pero, si por el contrario es grande, se les llama bulla.

Ampolla en dedo
Ampolla en zonas comprometidas. Fuente: Istock

Causas de la aparición de las ampollas

Su aparición son un mecanismo de defensa de nuestra piel y la causa principal es la fricción (roce o presión) en algún lugar, aunque pueden existir otras como:

  • Contacto con productos químicos.
  • Enfermedades de la piel como pénfigo, epidermólisis ampollosa, edermatitis, etc.
  • Quemaduras al sol
  • Reaccione alérgicas.
  • Infecciones víricas como la varicela coste o el propio herpes simple.

Las rozaduras en los pies son las más frecuentes ya que se produce tras una fricción continua de la piel contra el calzado, especialmente cuando estrenamos calzado o realizamos largos recorridos.

Cuidar tus pies es importante y te dejo algunas recomendaciones para evitar la aparición de ampollas como son: la hidratación, utilizar calcetines sin costuras, calzados adaptado que no nos apriete teniendo una talla adecuada, usar vaselina para el estreno de calzado y hacer caminatas muy largas.

¿Cuándo podemos reventar una ampolla?

¡Cuidado! Porque antes de reventar una ampolla debemos conocer que pueden existir signos que nos alerten de que debemos acudir a nuestra enfermera. Tenemos que observar nuestra piel y detectar signos de infección como piel enrojecida, dolor , calor alrededor de la ampolla e incluso fiebre o secreción de pus.

También es importante valorar el tamaño de la ampolla antes de pensar si es positivo vaciarla. Si tiene un diámetro de más de 2 centímetro o está en alguna zona comprometida, debe ser valorado por un profesional sanitario.

Ampollas en brazo
Vigila el diámetro de la ampolla, si es de más de 2 cm acude a tu profesional sanitario. Fuente: Istock

¿Sabías que el líquido de la ampolla protege de infecciones cutáneas?

A pesar de que pueda parecer lo contrario, el líquido está compuesto, entre otras cosas, por glóbulos blancos con una alto porcentaje de linfocitos, que son los encargados de combatir contra las bacterias y agentes externos que puedan hacernos empeorar.

Como recomendación lo mejor es evitar la rotura de la ampolla y no pincharla ni extraer el líquido por los motivos que he comentado antes y porque además, si no lo hacemos en condiciones óptimas, podemos producir una infección.

Para favorecer que se curen solas es recomendable mantener la zona bien desinfectada, limpia y seca, evitando la humedad. Lavados con agua tibia y jabón de una manera cuidadosa sería suficiente.

Las ampollas de buena evolución desaparecerán entre cinco y siete días. No obstante, en ocasiones se rompen sin ni siquiera darnos cuenta, provocando que el líquido salga al exterior. En estos casos, el lavado adecuado y mantener la zona seca será muy importante.

Si presentas dolor en la zona puedes aplicar frio local pero nunca directamente en la zona afectada. Cubre con un paño la placa de hielo o una bolsa de guisantes y aplícalo posteriormente revisando la zona cada 2-3 minutos para volver a valorar.

Es importante ser constantes con el cuidado de tu piel para protegerla evitando la aparición de cualquier tipo de problema como son las ampollas, pero si esta apareciera, vigila tu piel, mantenla limpia y seca y valora su evolución. No dudes en acudir al profesional sanitario antes de decidir drenar la ampolla porque debe realizarse en unas condiciones especiales de asepsia.

Referencias bibliográficas

Damién, G. A., Castillo, N. E. M., & Del Pino, S. H. (2011). Caracterización de ampollas. Revista Información Científica, 72(4).

González de la Guerra, J. M., & González Campo, M. (2013). Ampollas por fricción. Tratamiento con betadine® en atención primaria de salud. Rev. Rol enferm, 416-423.

Intriago, O. L. S., Lema, D. F. G., Castro, Y. X. A., Flores, D. P. Z., Ávila, R. M. V., & Bailón, X. T. S. 2020. Tratamientos y cuidados de ampollas provocadas por quemaduras. RECIMUNDO, 4(1), 464-474.

Pedro Soriano

Pedro Soriano (Enfermero en Red)

Enfermero. Máster en Ciencias de la Salud y doctorando. Profesor de Comunicación y Relación de ayuda en el departamento de Enfermería de la Universidad Europea de Madrid. Experto en comunicación del paciente digital participando en proyectos educativos, vinculados a las asociaciones de pacientes y al empoderamiento de los pacientes y enfermeras en competencias digitales. Fundador del movimiento #FFPaciente con el objetivo de dar visibilidad a los testimonios de pacientes a través de las redes sociales.

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