¿Se considera ser transgénero una enfermedad mental?

Ver a personas actuando de forma opuesta al género con el que nacieron puede provocar que algunas personas consideren ser transgénero como una enfermedad mental

Ser transgénero no es en sí mismo una enfermedad mental, pero son muchas las afecciones mentales que pueden acompañar a las personas transgénero debido a múltiples factores, como la presión social, la discriminación de género y la inaceptabilidad.

Para entender la relación que existe entre ser transgénero y tener una enfermedad mental, quédate y sigue leyendo.

¿Qué es ser transgénero?

El sexo es un concepto biológico ligado a la genética en función de si tienes un par de cromosomas XX o XY. En muchas ocasiones, esto va ligado también a nuestros genitales externos, pero no siempre. Hay personas del sexo masculino con vagina o del femenino con pene, pero este es otro tema.

El caso es que podemos diferenciar entre sexo masculino (XY) y femenino (XX). En cambio, cuando hablamos de género nos referimos a la manera en la que la sociedad cree que tenemos que actuar o pensar en función de cuál sea nuestro sexo. Es decir, el sexo se relaciona con lo biológico, lo que somos según nuestra genética al nacer, mientras el género se relaciona con lo cultural, lo que se espera socialmente de nosotros al tener un sexo u otro.

A raíz de esta distinción, cabe destacar que cada persona expresa su género y cómo se siente en su interior a su manera, a través de su forma de vestir, de comportarse o de su apariencia física. Esto es lo que se conoce como identidad de género, cómo te sientes tú contigo mismo y con tu género.

Cada persona es un mundo, y aunque generalmente el sexo y el género van cogidos de la mano, en ocasiones una persona puede no sentirse identificada con el género que se le ha asignado al nacer por sus genitales (no se suelen mirar los cromosomas para asignar el género). Tal vez pienses que lo que asignan es sexo, pero en realidad es género bajo el nombre de sexo (una desvirtuación de la palabra). Si su sexo coincide con su identidad de género, se dice que la persona es cisgénero, por ejemplo, si el bebé nace con genitales masculinos y muestra una identidad masculina cuando crece. Pero, si por el contrario un bebé nace con órganos sexuales femeninos pero no muestra la identidad femenina, se dice que la persona es transgénero.

Existen, principalmente, dos tipos de transgénero: las mujeres trans, aquellas personas que se sienten mujeres pero genética y genitalmente son varones; y los hombres trans, las personas que se identifican con el sexo masculino pero que nacieron con genitales femeninos.

Aun así, existen otros términos que se engloban bajo el paraguas de transgénero para aquellos que muestran tanto identidad masculina como femenina o ninguna de ellas, como son las personas no binarias, de género-queer, sin género o de “dos espíritus”, entre otros.

Ilustración de una persona transgénero. Fuente: Freepik
Ilustración de una persona transgénero. Fuente: Freepik

Si ser transgénero no es una enfermedad mental, ¿por qué algunos piensan que sí?

Ser transgénero no es una enfermedad por sí misma, ni siquiera es una alteración física, sino que es una alteración en la autopercepción, donde uno no se siente cómodo con la etiqueta que se le ha asignado. Por lo tanto, decir que ser transgénero es una enfermedad mental es una enorme tontería, más basada en la opinión que en el fundamento científico y la argumentación racional.

Sí que es cierto que muchas personas transgénero se enfrentan a trastornos mentales, pero se piensa que se debe principalmente a los factores psicosociales a los que se enfrentan, y en ocasiones ni siquiera tienen que ver con que se identifiquen o no con su sexo, sino con otros factores que nada tienen que ver. El entorno realmente puede hacer mella en una persona.

También pueden aparecer numerosos problemas de personalidad al ser transgénero, generalmente debido a la falta de aceptación por parte de la sociedad o, en ocasiones, de ellos mismos. Es duro mirarte a ti mismo bajo el juicioso ojo de una sociedad que no te acepta. Debido a ello, algunas personas trans desarrollan un variado abanico de enfermedades mentales, desde un trastorno bipolar, un trastorno límite de la personalidad, un trastorno de personalidad múltiple, hasta un trastorno obsesivo-compulsivo, esquizofrenia o un trastorno esquizoafectivo.

Con respecto a la aceptación social, las personas transgénero suelen enfrentarse a la discriminación de género, a la inaceptabilidad por parte de sus familias y de la sociedad, e incluso a controversia, crítica, acoso e intimidación, lo que les provoca una. En estos casos, al enfrentarse al aislamiento social y a problemas de baja autoestima durante mucho tiempo, pueden desarrollar ansiedad, estrés, depresión, trastorno de estrés postraumático y disforia.

¿Qué es la disforia y qué peligro tiene?

La disforia de género es la sensación de incomodidad que sienten las personas con una identidad de género distinta a su sexo. En las mejores situaciones es el estado previo a que las personas transexuales empiecen a vivir con su verdadera identidad, una vez conocen el motivo de su angustia. Puede producirse en cualquier momento, desde la infancia hasta la edad adulta,  pero en caso de que no se consiga identificar “el problema” y no ser tratado, puede conducir a tener grandes problemas psiquiátricos, como la baja autoestima, la depresión, la ansiedad, la vergüenza, el estrés post-traumático o el aislamiento social.

La inaceptabilidad social a la que se enfrenta un transgénero al darse cuenta de su verdadera identidad es grave y le hace sufrir de baja autoestima o problemas de confianza durante mucho tiempo. Además, en ocasiones, se guardan todo en su interior mientras atraviesan la disforia, que puede hacer que la persona caiga en una depresión severa.

Además, cuando una persona transgénero no encuentra la manera de lidiar con su personalidad trans, en la que no llega a encajar en ninguna de las dos etiquetas de género por completo, la ansiedad puede atacarle profundamente. Esto, acompañado de que ven que las personas cisgénero viven una vida normalmente perfecta sin la presión de la sociedad, sin estigmas y sin críticas de la mayoría de la gente, puede hacer que sientan vergüenza de ser como son.

Algunos incluso pueden ser repudiados por sus familiares o amigos cuando dan a conocer su identidad de género a sus allegados, lo que puede dar lugar a un aislamiento social y a un empeoramiento de los problemas anteriores (ansiedad, depresión, vergüenza propia,…).

Y cuando una persona se enfrenta a todo esto, a esta situación inllevable, sufren numerosos sucesos y emociones traumáticas que impactan negativamente en su persona, creando un trastorno de estrés post-traumático que puede llegar a ser muy duradero.

Conclusiones

Hasta el momento, no existe una base científica que apoye la idea de que la transexualidad es una enfermedad. La disforia no sólo puede ir acompañada de múltiples afecciones psiquiátricas, sino que también tiene consecuencias graves como el consumo excesivo de alcohol o tabaco, la adicción a las drogas, los trastornos alimentarios, las autolesiones y los comportamientos suicidas.

A la mayoría de las personas transexuales les resulta difícil aceptar su forma de ser, y debido a la escasa aceptación por parte de la sociedad y de los grupos de iguales, tienen dificultades para enfrentarse a sí mismos. Son víctimas del aislamiento, la duda, la baja autoestima, la falta de confianza, el pesimismo y mucho más.

Esta es la verdadera guerra a la que se enfrentan, ya que es difícil aceptarse cuando se sienten tan diferentes a su entorno. Todo lo que sufren se amontona en su interior, ampliando sus cargas, lo que finalmente los hace caer en la trampa de los trastornos mentales.

Por eso, la aceptación social, el apoyo moral y emocional de los allegados y una verdadera orientación son lo que necesitan para sobrevivir en esta vida que se les hace más dura.

Referencias:

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Andrea Sirvent

Andrea Sirvent (GlóbuloAzul)

Graduada en enfermería por la Universidad de Valencia, así como instructora de Soporte Vital Básico y Desfibrilador Externo Automático (DEA), certificado por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Trabajó durante un tiempo para el servicio público de sanidad en Inglaterra (NHS), y como instructora en la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana (FSSCV). Actualmente ejerce como enfermera en la unidad de críticos (Unidad de Cuidados Intensivos y Unidad de Reanimación) del hospital Marina Baixa de Villajoyosa, en Alicante, y se encuentra cursando un Experto en Cuidados Críticos Enfermeros.

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