Salud mental de las madres: ¿Qué hay tras el parto?

Aunque todo el mundo pinta la maternidad como algo precioso y perfecto, no tiene por qué serlo para todas las madres. Algunas de ellas pueden sufrir alguna afectación emocional que convierta “un sueño” en un completo infierno.

 

Las madres pueden experimentar una amplia gama de emociones, tanto durante el embarazo como después de la llegada del nuevo bebé. Es un hecho conocido que varias madres acaban sintiéndose melancólicas, abrumadas y/o ansiosas durante estos periodos. Estas emociones y sentimientos tienden a disiparse con el tiempo en algunas mujeres. Sin embargo, en el caso de algunas madres, estos sentimientos de tristeza y ansiedad tienden a volverse graves por naturaleza y a menudo persisten durante mucho tiempo.

La ansiedad, la depresión y otras alteraciones emocionales pueden aparecer durante cualquiera de los trimestres, o en cualquier momento del primer año después del parto. Estos sentimientos han sido definidos por los profesionales como dolencias médicas.

Las emociones no surgen debido a que la madre realice o no algún tipo de actividad específica, sino que puede producirse por diversos motivos, como los cambios hormonales en el cuerpo tras el parto, la falta de sueño durante el embarazo, la preeclampsia y la sensación de ser menos atractiva tras el parto, etc. Los antecedentes familiares o personales de depresión o trastornos del estado de ánimo, los embarazos inesperados, los problemas económicos y otros factores similares también pueden aumentar el riesgo de desarrollar trastornos emocionales relacionados con el embarazo.

Casi todos los trastornos causados durante y después del embarazo pueden curarse con el tratamiento, la terapia y la medicación adecuados.

Depresión, ansiedad y otros trastornos que afectan a las madres embarazadas

Según la Asociación Americana de Psiquiatría, la mayoría de las mujeres que acaban de ser madres tienden a experimentar "tristeza posparto" después de dar a luz. Estas madres suelen tener episodios de llanto, cambios de humor, problemas de sueño y ansiedad. Estas emociones suelen comenzar dos o tres días después del parto y pueden persistir durante casi dos semanas.

Algunas madres pueden experimentar formas graves de depresión postparto, como gran ansiedad, caracterizada por el nerviosismo, el exceso de preocupación y/o el miedo a lo imprevisto; o la depresión, caracterizada por sentimientos de vacío, tristeza y desesperanza. Estas emociones no son iguales a los sentimientos que experimentamos cuando estamos nerviosos ante una nueva ocasión o cuando hemos tenido un mal día. Se trata de trastornos médicos que afectan al cerebro y pueden producirse durante los trimestres o después del parto. 

La depresión posparto es un tipo de depresión extrema y prolongada que afecta a las madres, tanto durante como después del embarazo, pero es más habitual tras el parto. Cuando la depresión se produce durante el embarazo o inmediatamente después del parto, se le llama depresión perinatal.

En resumen, los trastornos del estado de ánimo como la ansiedad, la depresión perinatal y posparto y la ansiedad general son algunos de los problemas más comunes a los que se enfrentan las mujeres embarazadas. No es algo que pueda tomarse a la ligera.

En casos raros, algunas mujeres pueden desarrollar una forma realmente grave de trastorno del estado de ánimo conocida como psicosis posparto. A algunas madres también se les han diagnosticado otros trastornos médicos asociados al embarazo, como distimia o trastorno depresivo persistente, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) posparto o materno, o trastorno de estrés postraumático (TEPT) asociado al parto.

 

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Fuente: pch.vector; Freepik.com

¿Cuáles son los síntomas de la depresión posparto? 

Las madres se ven afectadas por una serie de síntomas del estado de ánimo, que van de leves a extremos, durante el embarazo y después del parto.

Las mujeres afectadas por la depresión posparto pueden presentar síntomas como ansiedad, cambios de humor, irritabilidad, tristeza, episodios de llanto, sensación de agobio, problemas de sueño, problemas de apetito y disminución de la concentración.  

La mayoría de los padres tienden a preocuparse durante el embarazo y después del parto. Sin embargo, cuando esa preocupación se convierte en algo que lo consume todo y persiste las 24 horas del día en los pensamientos de la madre, puede decirse que sufre ansiedad generalizada perinatal o postparto. Alrededor del diez por ciento de las madres padecen este trastorno, durante o después del embarazo. Las mujeres afectadas pueden experimentar síntomas como latidos rápidos del corazón, impaciencia, falta de sueño, preocupación constante por dolencias que puedan afectar al bebé, etc. Las pacientes también pueden preocuparse excesivamente por no ser capaces de mantener al bebé o por la posibilidad de ser una mala madre. 

Además, las madres con depresión posparto pueden sufrir problemas de vinculación con el bebé, pensamientos sobre hacer daño al bebé o a sí mismas, estados de ánimo depresivos, problemas de concentración y de toma de decisiones, alejamiento de los seres cercanos y queridos, cambios de humor extremos, y un enorme etcétera. Si no se trata, la dolencia puede persistir durante varios meses e incluso años.     

Otro trastorno emocional que puede afectar a estas mujeres es la distimia, que se caracteriza por un estado de ánimo bajo y constante durante un mínimo de 2 años, que se presenta con 2 o más indicadores de depresión. Los pacientes pueden experimentar desesperanza, pérdida de interés en la vida cotidiana y sentimientos generales de insuficiencia. Las mujeres con distimia subyacente tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas extremos durante el embarazo.

La psicosis posparto suele desarrollarse una semana después del parto. Las madres afectadas pueden presentar síntomas como desorientación, delirios, sentimientos obsesivos sobre el bebé, alucinaciones, confusión, aumento de la agitación, problemas de sueño, paranoia, aumento de los niveles de energía y esfuerzos por dañar al bebé o a sí mismas. Dado que la afección está marcada por pensamientos y comportamientos que pueden resultar fatales, hay que tratarla urgentemente.

Y si ya nos ponemos a hablar de números, hay estudios que sostienen que casi el 50% de las madres han sufrido una experiencia traumática al dar a luz. Alrededor del 4% de esas mujeres suelen sufrir un TEPT asociado al parto, y pueden tener recuerdos del trauma durante el parto;  este TEPT puede tener un efecto adverso en otros acontecimientos, como la celebración del cumpleaños del bebé o futuros partos. También se ha comprobado que el TOC posparto afecta a entre al 3-5% por ciento de las madres, y aproximadamente la mitad de las mujeres pueden llegar a tener pensamientos innecesarios e invasivos de hacer daño intencionadamente al bebé.

Tratamiento de la depresión posparto y otros trastornos relacionados con el embarazo

El plazo de recuperación y tratamiento de los distintos trastornos emocionales asociados al embarazo depende de la gravedad de los síntomas relacionados, así como de las necesidades individuales.

La depresión postparto tiende a desaparecer por sí sola, aunque los médicos pueden aconsejar a las mujeres que socialicen, duerman y descansen, se cuiden o eviten la ingesta de alcohol para favorecer la recuperación.

En cuanto a la depresión posparto, se trata con antidepresivos, psicoterapia y asesoramiento en salud mental. Las madres que dan el pecho deben tener especial cuidado si deben tomar antidepresivos, ya que estos medicamentos tienden a pasar a la leche materna. Cabe señalar que la mayoría de los medicamentos utilizados para el tratamiento de la depresión posparto conllevan un riesgo y unos efectos secundarios mínimos.

Los síntomas de la psicosis posparto pueden aliviarse con medicamentos como los estabilizadores del estado de ánimo, los antipsicóticos y las benzodiacepinas. Si la paciente no responde a los fármacos y/o si los síntomas asociados son extremos, el médico puede recomendar también la terapia electroconvulsiva (TEC). En esta terapia, se hacen pasar pequeños niveles de corriente eléctrica por el cerebro para desencadenar una convulsión, alterando así la química cerebral y aliviando los síntomas. 

Referencias:

Blom, E., Jansen, P., Verhulst, F., Hofman, A., Raat, H., Jaddoe, V., et.al. (2010). Perinatal complications increase the risk of postpartum depression. The Generation R Study. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology, 117(11), 1390–1398. https://doi.org/10.1111/j.1471-0528.2010.02660.x

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Leight, K., Fitelson, Sarah Kim, & Baker, A. (2011). Treatment of post-partum depression: a review of clinical, psychological and pharmacological options. International Journal of Women’s Health, 3, 1-14. https://doi.org/10.2147/ijwh.s6938

Perinatal Depression (s.f.). National Institute of Mental Health (NIMH). https://www.nimh.nih.gov/health/publications/perinatal-depression

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‌What is Peripartum Depression (formerly Postpartum)? (2020). American Psychiatric Association. https://www.psychiatry.org/patients-families/postpartum-depression/what-is-postpartum-depression

Andrea Sirvent

Andrea Sirvent (GlóbuloAzul)

Graduada en enfermería por la Universidad de Valencia, así como instructora de Soporte Vital Básico y Desfibrilador Externo Automático (DEA), certificado por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Trabajó durante un tiempo para el servicio público de sanidad en Inglaterra (NHS), y como instructora en la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana (FSSCV). Actualmente ejerce como enfermera en la unidad de críticos (Unidad de Cuidados Intensivos y Unidad de Reanimación) del hospital Marina Baixa de Villajoyosa, en Alicante, y se encuentra cursando un Experto en Cuidados Críticos Enfermeros.

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