¿Sabías que la historia de la medicina está ligada a la heroína?

La heroína se inventó para sustituir a la morfina como tratamiento para la tos y el dolor

Una cura milagrosa para las enfermedades respiratorias. Así se llamó a la heroína cuando se descubrió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Por aquel entonces, el analgésico-sedante por excedencia era la morfina, pero tenía severos efectos adversos, por lo que, buscando un derivado de la morfina igual de eficaz pero no adictiva e inofensiva, se aisló la diacetilmorfina, comúnmente llamada como heroína.

La medicina aceptó su producción comercial con gran entusiasmo, ya que no solo se trataba de un narcótico-analgésico tan potente como la morfina, sino que servía como remedio para la tos producida por la tuberculosis y la neumonía.

La euforia provocada por la heroína empezó a ser cada vez más popular entre los jóvenes. Sin embargo, tras identificar las consecuencias no deseadas y crear una adicción que pone en peligro la vida, el mercado negro de la heroína empezó a florecer hasta hoy. Hoy en día, es uno de los mayores problemas de la sociedad.

 

¿Cómo se creó la heroína?

La heroína es un opioide con un gran efecto analgésico, cuyo efecto puede durar entre 4 y 5 horas. Como ya hemos dicho, su nombre científico es diacetilmorfina.

En su momento se descubrió de casualidad, cuando un químico inglés se puso a experimentar combinando morfina con distintos tipos de ácidos. En una de sus mezclas obtuvo una forma acetilada de la morfina con propiedades mucho más potentes que la morfina. Este compuesto fue probado en animales para comprobar qué efectos provocaba, y se descubrió que causaba somnolencia, alteración de las pupilas, salivación excesiva, pulso irregular y falta de coordinación en los movimientos. Por ello, todo se quedó en un simple experimento.

Unos 25 años más tarde, la diacetilmorfina volvió a ser sintetizada por otro químico (en este caso  alemán) que trabajaba en la compañía farmacéutica Bayer. Éste, por orden de un superior, intentando sintetizar un componente con propiedades similares a la morfina pero sin los problemas de adicción y efectos secundarios que ésta producía, se encontró con una forma acetilada con un efecto 50%-100% mayor que la morfina.

A partir de entonces, Bayer comenzó a comercializarla bajo el nombre de Heroína (procedente de Heroisch, que en alemán significa poderoso, fuerte y valiente), que se promovía como “un sustituto de la morfina no adictivo y más eficaz”.

 

Problemas con adicciones

Debido a que “no causaba adicción” y a la alta frecuencia de las enfermedades respiratorias, la heroína fue muy bien aceptada en el ámbito de la medicina, y comenzó a utilizarse como sustituto a la morfina en el tratamiento para suprimir la tos. Como consecuencia de esa publicidad “sin efectos secundarios”, empezó a recetarse la heroína para todas las enfermedades en las que se utilizaba morfina o codeína.

Llegó incluso a recetarse en niños, ya que una de las primeras causas de muerte infantil en aquella época era la tuberculosis, y el jarabe de heroína disminuía las dificultades respiratorias. Pero es que no se queda solo aquí, sino que también se publicitaba como “fármaco infalible” para el control de los resfriados y la tos, por lo que los niños eran los principales consumidores de estos jarabes.

En los pacientes tratados con heroína se observaba un mejor sueño y una reducción del miedo, menor disnea y tos, e incluso a algunos les aumentaba el apetito, pero al dejar de administrarla, la enfermedad volvía a aparecer.

El problema surgió cuando, tras un uso regular, era necesario aumentar la dosis para conseguir el efecto deseado. Esto sumado a la reaparición de la tos al dejar de consumirla hizo que los pacientes se volvieron adictos, y muchos de ellos fingían estar enfermos o acatarrados para poder seguir tomando heroína. No tardaron mucho en darse cuenta que la adicción a la heroína es mucho más intensa que la adicción a la morfina, hasta el punto de que incluso los adictos a la morfina se volvieron heroinómanos.

La profesión médica tardó bastante en aceptar la adicción a la heroína, pero los contrabandistas se dieron cuenta rápidamente de las propiedades eufóricas de la nueva droga y empezaron a venderla en el mercado negro.

 

Ilegalización de la heroína

Cuando por fin se demostró que la heroína era adictiva, incluso más que la propia morfina, y que los efectos de la abstinencia eran mayores, el Congreso de EEUU prohibió su venta, importación o fabricación. Y un año más tarde, en 1925, la prohibió el Comité de Salud de las Sociedades de Naciones.

En algunos países siguió comercializándose como terapia de reemplazo para personas con adicción a la morfina o la cocaína, pero con la firma de la Convención Única sobre Estupefacientes en 1961, la heroína quedó ilegalizada prácticamente en todo el mundo.

 

 

Referencias:

From cough medicine to deadly addiction, a century of heroin and drug-abuse policy. (1999). Yale School of Medicine. https://medicine.yale.edu/news/yale-medicine-magazine/article/from-cough-medicine-to-deadly-addiction-a-century/

Heroin (s.f.). Britennica. https://www.britannica.com/science/heroin

History of Heroin (1953). United Nations. https://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/bulletin/bulletin_1953-01-01_2_page004.html

Hosztafi S. (2001). A heroin története [The history of heroin]. Acta pharmaceutica Hungarica, 71(2), 233–242.

Springer, A. (1996). Heroin Control: A Historical Overview. European Addiction Research, 2(4), 177–184. https://doi.org/10.1159/000259130

Andrea Sirvent

Andrea Sirvent (GlóbuloAzul)

Graduada en enfermería por la Universidad de Valencia, así como instructora de Soporte Vital Básico y Desfibrilador Externo Automático (DEA), certificado por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Trabajó durante un tiempo para el servicio público de sanidad en Inglaterra (NHS), y como instructora en la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana (FSSCV). Actualmente ejerce como enfermera en la unidad de críticos (Unidad de Cuidados Intensivos y Unidad de Reanimación) del hospital Marina Baixa de Villajoyosa, en Alicante, y se encuentra cursando un Experto en Cuidados Críticos Enfermeros.

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