Reemplazar coches por bicis podría salvar más de 200 000 vidas anuales en los cascos urbanos

Un nuevo estudio estima por primera vez los beneficios para la salud del ciclismo urbano en 17 países.

El uso de la bicicleta en áreas urbanas ya se ha sugerido en muchas ocasiones como una herramienta efectiva para promover la salud pública. No es nada nuevo, aunque la investigación dirigida por un equipo de la Universidad Estatal de Colorado estima por primera vez de forma cuantitativa los beneficios de pedalear en rígidos entornos urbanos. Según el estudio, se podrían prevenir hasta 205 424 muertes prematuras cada año si los países apoyarán mas un modelo de alto compromiso con el ciclismo urbano. Solo en EEUU se podrían llegar a prevenir 15 000 muertes prematuras. Vamos a coger la bici y a ver qué nos cuenta esta interesante investigación.

Variables a tener en cuenta

El estudio, firmado por tres autores, ha sido publicado en la revista Environmental Health Perspectives. Dicha publicación comienza con unas frases a modo de contextualización, entre las que puede leer la siguiente afirmación: “Ningún estudio previo ha estimado los impactos en la salud de los escenarios globales de ciclismo, ni las sustituciones futuras del cambio de coches por bicicletas”.

Este proyecto ha sido liderado por el especialista en la materia David Rojas-Rueda, del Departamento de Ciencias de la Salud Ambiental y Radiológica, de la Universidad de Colorado, en colaboración con científicos de CIBER Epidemiología y Salud Pública (Madrid) y otras tres instituciones asentadas en Barcelona: Centro de Investigación para la Epidemiología Medioambiental (CREAL), Universidad Pompeu Fabra (UPF) e Instituto Municipal de Investigación Médica (INIM-Hospital del Mar).

El equipo se centró en 17 países, en concreto en poblaciones urbanas con individuos en el rango de entre 20 y 64 años. Cuantificaron las muertes prematuras (aumento o descenso) relacionadas con accidentes de tránsito, la contaminación del aire y la actividad físicas. La espectacular cifra de 205 424 muertes anuales prematuras evitadas correspondería a una situación extrema en la que el 100 % de desplazamientos se realizasen en bicicleta (mecánica o eléctrica) para el año 2050. La realidad es que este escenario es una utopía, si tenemos en cuenta desplazamientos de personas con movilidad reducida sea cual sea la causa. Así que el equipo realizó los cálculos oportunos en el caso de un 8 % de sustituciones de coches por bicicletas: se podrían evitar 18 589 muertes prematuras anuales para 2050. También consideraron otros dos escenarios: 35 % de viajes en bicicleta y 0,46 % de viajes en bicicleta, aunque en la publicación lo analizan con menos detalle.

Los países que han sido objeto de este estudio son: Brasil, Canadá, China, Dinamarca, Egipto, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Países Bajos, Rusia, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos. En todos los lugares y escenarios analizados los beneficios de la actividad física superaron a los riesgos de mortalidad relacionados con la inhalación de contaminación del aire y las muertes por accidentes de tránsito.

El primer premio y con diferencias se lo lleva la India, con un total de 87 337 muertes que podrían evitarse. En segundo lugar tendríamos a China, con algo más de 25 000 decesos. Sin embargo, a la cabeza de incremento porcentual a la hora de evitar decesos estaría México, con un 268 %, seguido de Canadá con un 224 %. En los 17 países se han calculado porcentajes positivos, siendo el menor los de Dinamarca y Países Bajos, ambos del 17 %. Unas cifras que ponen de manifiesto que la propuesta no es baladí.

Políticas sostenibles

“Las futuras reducciones en la mortalidad prematura por el uso de bicicletas dependerán de las actuales y futuras políticas de transporte y de obras públicas que promuevan el transporte activo, la sustitución de automóviles por bicicletas, la calidad del aire y la seguridad del tráfico”, concluye el estudio. “La implementación de políticas urbanas ambiciosas que apoyen el uso de la bicicleta y la sustitución del automóvil por la bicicleta debe considerarse como una clave en las intervenciones de salud pública para un diseño urbano saludable”.


En 2018 el 55 % de la población mundial vivía en un entorno urbano y se espera que en tan solo 20 años la cifra suba a números asombrosos: 70 % - 80 %. Se estima que el 70 % del espacio público se ha diseñado específicamente para albergar vehículos a motor, es decir, no está pensado para el ciudadano. Esta priorización se traduce en bajos niveles de actividad física y altos niveles de contaminación ambiental (aire, ruido y calor antropogénico).


Entre los 17 países del estudio, no aparece contemplado el caso de España. Pero sí hace acto de presencia Barcelona, como ejemplo de gestión por proyecto de las “supermanzanas” (superblock). “El modelo Superblock se ha implementado para promover la movilidad sostenible y un estilo de vida activo”. Sobre las supermanzanas, en la página de Zigurat Global Institute of Technology se explica:

“Las supermanzanas se componen básicamente de una red de calles, nueve bloques existentes o, para ser exactos, un espacio de 400 por 400 metros. En estas zonas la circulación de vehículos está prohibida, excepto los esenciales, cuya circulación está limitada a 10 km/h. El tráfico motorizado circula por el exterior de la supermanzana.

Uno de los objetivos más ambiciosos del proyecto es liberar hasta un 60% de tráfico del área con el fin de crear espacios públicos, verdes y multifuncionales para los ciudadanos”.

Por tanto, el camino hacia ciudades con más bicis que coches tal vez sea el adecuar los entornos urbanos en los que se dé prioridad a peatones y bicicletas, dejando el tráfico motorizado solo para situaciones de servicios urbanos, urgencias o residentes. Es más, tal vez el cambio ha comenzado y el siguiente paso también: educar a los más jóvenes.

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Soy físico de formación, aunque me interesan todas las disciplinas científicas. He escrito varios libros de divulgación científica y me encanta la Historia de la Ciencia.

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