¿Qué te ha dicho tu médico? Pues, no sé

¿Te ha pasado alguna vez que al salir de la consulta médica o de enfermería tienes más dudas que antes de entrar o no te has enterado de la mitad de lo que te ha dicho?

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¿Te ha pasado alguna vez que al salir de la consulta médica o de enfermería tienes más dudas que antes de entrar o no te has enterado de la mitad de lo que te ha dicho?

Es probable que así sea. De hecho, según un estudio reciente elaborado en Gran Bretaña, solo el 49 % de los pacientes recordaban las instrucciones de su médico. El 36 % necesitó un recordatorio para saber lo que habían hablado en consulta y el 15 % las recordaba de forma errónea.

A la tensión propia del momento -porque no te encuentras bien, porque estás en un entorno desconocido al que es probable que te haya costado llegar dentro del centro de salud, hospital o la clínica- hay que sumarle además que la información que te dan no siempre es sencilla: va llena de palabras técnicas, abreviaturas, nombres raros o cifras y que, además, se transmite de forma condensada en un tiempo muy limitado por la duración de la consulta.

También es cierto que la consulta médica empieza y termina fuera del despacho sanitario, porque puedes consultar a tu círculo más próximo o buscar información en internet. De hecho, según el Informe sobre Alfabetización en Salud Digital de los ciudadanos Europeos, seis de cada diez personas ya consultaba sus síntomas en el año 2014. Y,  en la misma proporción, según el estudio de la ONTSI Los pacientes y la e-sanidad: seis de cada 10 españoles en 2015 ya acudía a internet como fuente de información relacionada con la salud, utilizando un buscador como primera y única opción para acceder a esta información.

Esta es una opción fácil, inmediata y barata (incluso anónima, como añaden ingenuamente algunos adolescentes) pero que, a pesar de darnos información, no asegura que encontremos respuesta a lo que realmente buscamos. Así, a menudo, llegamos a información errónea o confusa, seguimos sin entenderlo o incluso al final lo entendemos mal.

Mal asunto. Para mantenernos sanos y cuidar (y cuidarnos) es imprescindible saber cómo acceder, entender, juzgar, y usar de forma efectiva la información disponible.

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En Europa, una de cada dos personas tiene un nivel de alfabetización en salud limitada, según los resultados de la encuesta del proyecto HLS-EU: el índice medio de alfabetización en salud del 12,4% de los europeos resultó inadecuada (7,5 % en España), mientras que el 35,2 % en Europa tenía una alfabetización problemática (50,8 % en España). Y recientes actualizaciones de la encuesta en la geografía española no presentan datos más favorables.

¿Qué quieren decir estos datos? A pesar de las connotaciones del término alfabetización, este no tiene que ver con que seamos analfabetos o no sepamos nada respecto a cuidar de nuestra salud y de la de los nuestros. Más aún: la alfabetización 'en' y 'para' la salud no depende solo de nosotros, los ciudadanos; estos resultados están apelando a un conjunto de elementos que van más allá de las habilidades de las personas, y engloban también las dificultades para acceder al sistema de salud, y las habilidades de mi profesional de cabecera. Porque, a nadie se le escapa que si te explican mejor qué te pasa y qué tienes que hacer, seguro que serás más capaz de cuidarte, ¿verdad? O que si la señalización en un centro de salud para pedir nueva cita es clara, será más fácil para nosotros encontrar el mostrador adecuado. Es decir, la alfabetización significa capacitar (o capacitarse) y facilitar al mismo tiempo, o sea que es un concepto relacional y dinámico; y que nos apela a todos. 

 

Muchas de estas competencias tienen que ver con el tipo de relación que se establece entre los profesionales y la ciudadanía (sean o no pacientes). Manteniendo una comunicación efectiva entre los protagonistas, se consiguen mejores resultados clínicos y un alivio más rápido de los síntomas, mejora la sensibilidad y el impacto de los planes de prevención, aumenta la adherencia al tratamiento y, por supuesto, mejora la satisfacción tanto de pacientes como de profesionales. Y ello redunda también en una disminución en la inversión en el sistema sanitario.

Desde la perspectiva de salud digital, las tecnologías de la información y la comunicación pueden facilitar el alcance e impacto de esa interacción necesaria entre pacientes y profesionales. Sin embargo, esto requiere, en muchos casos, aprender y practicar nuevas habilidades relacionadas con la dimensión digital. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque, porque en el contexto de salud digital, lo más importante sigue siendo una buena comunicación entre los profesionales y los pacientes. 

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Facilitar formación sobre habilidades comunicativas

El informe Comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes impulsado por el Foro Español de Pacientes y la compañía Novartis, que se presentó a principios del año pasado, ponía el énfasis en la necesidad de fomentar la comunicación y formación en este sentido, tanto de los sanitarios como de los pacientes. Entre las estrategias propuestas por los pacientes para mejorar la comunicación, consensuadas posteriormente con los expertos, se incluían la formación continuada de los profesionales socio-sanitarios en valores y aspectos comunicacionales. Además, se instaba a proporcionar canales para la formación e información de pacientes, familia y cuidadores.

Este es también el objetivo del ciclo de Conversaciones para la salud que está impulsando el Grupo de Interés en Alfabetización para la Salud, conformado por expertas de diferentes universidades  en el que participa el eHealth Center de la UOC y que cuenta con el reconocimiento oficial como actividad de interés sanitario.  

Para ello, han organizado un ciclo de talleres de formación práctica, dirigido principalmente a profesionales y estudiantes de titulaciones de Ciencias de la Salud que pretende establecer un momento de reflexión sobre los diferentes aspectos de la alfabetización para la salud y facilitar conocimientos, técnicas, herramientas y recursos que favorezcan la comunicación entre pacientes y profesionales de la salud. Con el apoyo económico de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), se celebraron ya dos sesiones en Vigo y Girona a finales del año pasado, y están previstas otras tres para San Sebastián/Donostia (28 de febrero), Santa Cruz de Tenerife (27 de marzo) y Madrid (24 de abril).

El grupo de trabajo se ha conformado por expertas de la Cátedra de Promoción de la Salud de la Universitat de Girona, la Red Catalana de Hospitales Promotores de la Salud, la Universidad de Cádiz, la Universidad de Murcia, el Servicio de Evaluación del Servicio Canario de salud y del eHealth Center de la UOC.  

Impulsado por el interés común en la alfabetización para la salud, el grupo está colaborando activamente para definir acciones y proyectos que contribuyan a mejorar los procesos de cuidados y atención sociosanitaria a través de la generación de sinergias y alianzas de otros agentes clave en la educación para la salud, representados en la Red de Escuelas de Salud para la Ciudadanía en instituciones como la Escuela Andaluza de Salud Pública, la Escuela de Salud para Ciudadanos de Galicia, el Programa Paciente Experto de Catalunya o el de Paciente Activo del País Vasco.

 

Artículo elaborado por Ignacio del Arco y Eulàlia Hernández.

eHealth Center, Universitat Oberta de Catalunya.

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