¿Qué son las narinas?

Seguro que has entrado en este artículo por la curiosidad que has sentido al leer la palabra "narinas". Aunque el término no se use muy comúnmente estamos seguros de que cuando sepas de qué se trata te echarás las manos a la cabeza. Descubre más sobre las narinas en este artículo.

Narinas
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Las narinas no son otra cosa que los orificios nasales. Parece poca cosa, pero las narinas son la puerta de entrada a las fosas nasales y la primera zona que deben atravesar las moléculas para conseguir estimular los receptores olfativos. Las dos narinas se encuentran separadas por la piel que cubre el tabique nasal.

¿Cómo funciona la nariz?

La nariz es el apéndice exterior de las fosas nasales, la cuales comunican con el entorno a través de las narinas. A continuación de las narinas, según nos adentramos en las fosas nasales, se encuentra un tabique sagital que las separa y, en el resto el orificio, la mucosa se cubre de unos vellos que realizan una primera función de filtrado físico de impurezas. Estos vellos nasales internos actúan como barrera primaria del sistema inmune, de forma similar a como hace la piel.

Las fosas nasales existen para realizar una función de filtrado del aire pero también para ir calentando el aire inhalado, mediante un intercambio de calor con la temperatura corporal a medida que avanzan hacia el interior por un camino no lineal. Desde el punto de vista inmunológico, la nariz es por donde se expulsan mucosidades que pueden ser portadoras de leucocitos muertos o bacterias. El reflejo del estornudo tiene lugar cuando la mucosa de las fosas nasales se irrita, y tiene un fin defensivo y excretor.

Volviendo a la anatomía de las fosas nasales y a su función principal, la de atemperar y humedecer el aire que va a pasar por la faringe, laringe y demás estructuras del aparato respiratorio, hay que señalar la existencia de cornetes o estructuras óseas internas, que hacen que el camino que recorre el aire sea más tortuoso y permiten mejorar el intercambio de calor si fuera necesario.

La función fisiológica principal de las fosas nasales sigue teniendo valor inmunológico, al proteger la mucosa en órganos como la laringe y la tráquea. Al final, las narinas y las fosas nasales consiguen filtrar la mayoría de las partículas sólidas ambientales con una excepción: el asbesto (conocido como amianto), partículas sólidas microscópicas y alargadas que logran penetrar hasta los alvéolos pulmonares, causando lesiones irreversible con la exposición continuada.

El olfato: un sentido esencial para la supervivencia

La mayor parte de las fosas nasales se encuentra cubierta por lo que se conoce como pituitaria roja, con células encargadas de secretar moco. En la parte superior de las fosas nasales se localiza la pituitaria amarilla, donde están las células nerviosas olfativas. Estas células nerviosas son estimuladas al contacto con ciertas moléculas volátiles, como pueden ser terpenos y anillos aromáticos o bencénicos, desencadenando una respuesta que termina que la percepción de lo que conocemos como olor o aroma por parte del cerebro. En realidad, muchas veces los aromas se perciben en combinación con otras señales captadas por el sistema digestivo, en la boca (el retrogusto), aunque de manera coloquial olor y aroma son sinónimos.

El sentido del olfato fue determinante en nuestros antepasados no solo para percibir peligros, sino para distinguir que algunas cosas como la carroña no son comestibles para el ser humano.

Existen enfermedades que afectan al olfato de forma permanente, mientras otras como el típico resfriado pueden bloquear este sentido por cuestiones puramente físicas (rinitis aguda). Pese a todo, el olfato sigue siendo un sentido importante para el ser humano, relacionado con la memoria y el sistema límbico.

 

En resumen, las narinas son la puerta de entrada del sistema respiratorio, pese a que es posible respirar también por la boca, y del sistema olfativo. Tras lo que parecen dos simples orificios, nos adentramos en una serie de estructuras y tejidos únicos en nuestro organismo, con funciones fisiológicas muy específicas.

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