Qué es una tormenta de citoquinas y por qué es la principal causa de muerte en pacientes con COVID-19

¿De qué muere exactamente una persona cuando fallece con coronavirus? Según el neumólogo del madrileño hospital 12 de Octubre Francisco José Roig: “Que un paciente crítico viva o muera depende en gran medida de que seamos capaces de controlar esta reacción del sistema inmune”.

paciente grave en el hospital
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Cuando escuchamos o leemos sobre el estado de pacientes de COVID-19 graves, uno de los términos sobre que más hemos oído hablar es el de ‘tormenta de citoquinas’. Pero, ¿qué son las citoquinas? ¿Por qué esta oleada química puede causar la muerte a los pacientes críticos infectados por el coronavirus SARS-CoV-2? Durante una entrevista realizada para Muy Interesante, el doctor Francisco José Roig Vázquez, neumólogo del hospital 12 de Octubre de Madrid, nos ilustró acerca de este proceso, que él califica como la causa de muerte más frecuente en casos críticos de COVID-19, y nos ofrece pistas sobre cómo controlarla. 

Antes de nada, pongámonos en situación. Cuando el coronavirus entra en las vías respiratorias, lo primero que hace es entrar en contacto con las células epiteliales y con unas células llamadas neumocitos de tipo 2. Para que este virus pueda invadir las células, inyecta su ARN en el interior de ellas, y luego este material genético multiplica, tanto como que de una sola célula pueden salir unas 10 000 copias. 
Para este proceso, el coronavirus se vale de varios ‘aliados’, que son el receptor ACE2 y el receptor CD147, presentes en nuestro organismo. Este coronavirus ‘engaña’ al sistema inmunológico, porque, para poder entrar en la célula, bloquea a ambos receptores y los deja permanentemente abiertos; “Es como una llave que rompe varias cerraduras y deja las puertas abiertas”, explica Roig. Con estos receptores bloqueados, el virus penetra con más facilidad, y cuantos más receptores haya y se abran al mismo tiempo, más infección habrá en el organismo. 

Cuando el coronavirus infecta nuestras células, el sistema inmunológico innato se pone en marcha. Como si estuviéramos dentro de la clásica animación Érase una vez en cuerpo humano, debemos imaginarnos cómo varios tipos de células entran en acción para defender el organismo, entre ellos, los macrófagos, los leucocitos, el interferón, linfocitos NK (llamadas células asesinas). Los más importantes son los macrófagos, que se dirigen al ARN del coronavirus para liquidarlo, y lideran la acción de unas proteínas llamadas citoquinas, encargadas de luchar contra el genoma invasor. 

“En este momento pueden ocurrir dos cosas: la primera es que, gracias a la liberación de estas citoquinas y la acción bloqueadora del interferón, nuestro organismo pueda vencer al virus; de ahí que haya enfermos con coronavirus apenas sin complicaciones y que no han necesitado ningún tipo de medicación”, se explica el doctor. “Pero hay en torno a un 5 o 10 % de pacientes, todavía no sabemos por qué motivo, cuya respuesta de las citoquinas se magnifica. La descarga de citoquinas es muy intensa, y nuestro sistema inmunológico, que es la principal herramienta que tenemos para defendernos, se convierte entonces en nuestro peor enemigo”, continúa. 

Entendemos, pues, que la liberación controlada de citoquinas no solo no es perjudicial, sino que es necesaria para luchar contra la infección; solo cuando esta reacción se descontrola, pudiendo significar una amenaza para el propio organismo, estamos hablando de ‘tormenta de citoquinas’. 

Durante una tormenta de citoquinas, se crea una especie de reacción autoinmune, una lucha contra nuestro propio cuerpo, que provoca una inflamación en varios órganos: a nivel del pulmón, hígado, riñones...  Concretamente en el pulmón, esta tormenta de citoquinas provoca un edema, una acumulación de líquido, que hace que la capacidad respiratoria se dificulte mucho más con insuficiencia respiratoria. Esta es la principal causa de muerte de los pacientes de COVID-19: “La mayoría de los pacientes de COVID-19 que mueren es porque han llegado a esta situación”, concluye el doctor Roig. “Además, el interior de los vasos sanguíneos se inflama y se producen trombos, que agravan aún más la situación”, añade. 

¿Cómo frenar la tormenta de citoquinas? 

Si la liberación de citoquinas normalizada es un proceso habitual en el organismo cada vez que tenemos una infección, ¿hay alguna manera de frenarla en aquellos pacientes en los que se descontrola? Según el doctor Roig: “En la mayor parte de pacientes no ocurre nada malo, pero en aquellos que desencadenan una tormenta de citoquinas descontrolada, solo podemos hacer algo en aproximadamente la mitad”. La razón, explica, es que muchos de ellos poseen un sistema inmune debilitado, envejecido o concurren otras enfermedades adyacentes que lo complican más todo. “Que el paciente viva o muera va a depender de que seamos capaces de controlar esta tormenta de citoquinas”, concluye. 

En estos casos, el tratamiento va dirigido a utilizar respiradores, corticoides y heparina para evitar los trombos. Pero, además, ahora existen anticuerpos monoclonales capaces de bloquear esta descarga de citoquinas, que están siendo probados en ensayo clínico. 

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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