¿Qué es un ojo vago?

Como consecuencia de esta disfunción, se produce una importante pérdida de agudeza visual que puede ser corregida con facilidad en los niños, pero tiene difícil recuperación en adultos.

ojo vago
iStock

El síndrome del ojo vago, también llamado ambliopía, surge cuando las células neuronales de la visión reciben información diferente de cada uno de los ojos. Ante la confusión, el cerebro elige la mejor imagen y omite la de menor calidad. Como consecuencia de esta disfunción, se produce una importante pérdida de agudeza visual que puede ser corregida con facilidad en los niños, pero tiene difícil recuperación en adultos.

Al nacer, los ojos necesitan recibir estímulos para poder desarrollar sus capacidades funcionales. A medida que la retina va recogiendo esa información, el sistema visual madura, aprende a coordinarse con el cerebro e incrementa las funciones visuales. Y es que aunque al principio solo percibirá luz, después se ampliará el arco de visión, distinguirá contornos y colores, y mejorará el enfoque. Por lo general, los ojos no estarán desarrollados visualmente hasta los ocho o nueve años.

El ojo vago surge cuando este proceso de maduración no se ha realizado de manera correcta. No existe ninguna alteración en la estructura del ojo, pero las células neuronales de la visión no son capaces de interpretar los estímulos que les llega del exterior.

 

El ojo vago puede ser causado por tres razones. La causa más habitual se debe a una alteración en la refracción de la luzmiopía, astigmatismo o hipermetropía– en uno de los dos ojos. De esta manera, los estímulos que recogen son diferentes; por ejemplo, un ojo ve con más nitidez que otro y el cerebro decide omitir la imagen más distorsionada. De ahí que una de las medidas más frecuentes en el tratamiento sea la utilización de un parche en el ojo que tiene mejor visión, para intensificar la actividad de las células neuronales del ojo afectado.

El cerebro actúa de la misma manera en las personas que padecen estrabismo, pero en este caso la deficiencia visual es producida porque cada ojo mira en una dirección diferente. Esto se debe a que hay una descoordinación entre los seis músculos que rodean al ojo e impide que ambos dirijan el enfoque al mismo punto. Así, el cerebro elige una de las dos imágenes que recibe.

También es posible que el ojo vago repercuta en ambos ojos si durante un tiempo se ha padecido ceguera. En este caso hablamos, por ejemplo, de cataratas congénitas en donde el cristalino que se encarga del enfoque y es transparente, se vuelve opaco e impide la visión. En el caso de los más pequeños y para no interrumpir el proceso de maduración visual, una cirugía a tiempo para eliminar la catarata contribuirá a la recuperación de visión.


¿El ojo vago se puede curar?

Un tratamiento en edades tempranas puede corregir este defecto visual. Las medidas preventivas basadas en revisiones oftalmológicas frecuentes son claves para descubrir esta patología.

Como el desarrollo neurológico visual se completa entre los ocho o nueve años, si se ponen medidas antes de esta edad, la corrección puede ser definitiva. Más allá de los nueve años, el enfoque puede mejorarse, pero es posible que quede afectado de manera crónica.

Por eso es fundamental estar atentos al comportamiento de los niños como por ejemplo si se acerca mucho a los objetos o para hacer los deberes, la aparición de tics en el ojo, enrojecimiento, dolores de cabeza o si no ve a distancias largas.

En el caso de los adultos, será el oftalmólogo quien valore las posibilidades de mejoría, ya que la recuperación de visión es más complicada.

La edad es un factor clave en el tratamiento del ojo vago y las revisiones oftalmológicas frecuentes son fundamentales para detectarlo. De no ser así, el riesgo en edad adulta a la pérdida de visión total de un ojo se incrementa, lo que afectará a la capacidad de generar imágenes en tres dimensiones, reduciendo la calidad de vida del afectado; y será un impedimiento a la hora de realizar actividades cotidianas, como conducir.

Continúa leyendo