¿Qué es el síndrome del shock tóxico?

Esta patología se ha relacionado con el uso abusivo de productos de higiene íntima, como tampones o copas menstruales. Nos detenemos en las causas, síntomas y tratamiento del síndrome del shock tóxico.

El síndrome del shock tóxico (SST) es una patología provocada por la infección de una bacteria, la Staphylococcus aureus. Su incidencia es muy baja; pero, a pesar de ser un síndrome poco frecuente, puede tener consecuencias muy graves.

Su prevalencia se sitúa entre 1 y 5 casos por 100.000 habitantes; no obstante, el síndrome del shock tóxico ha cobrado relevancia social debido a algunos casos graves que han trascendido en las redes sociales debido a un uso abusivo de productos de higiene íntima para la menstruación, como el tampón y la copa menstrual. Por ejemplo, fue famoso el caso de la modelo Lauren Wasser, que sufrió la amputación de ambas piernas tras un caso grave de infección por esta bacteria. Recientemente se ha reportado un nuevo caso grave que también requirió una amputación, en este caso, de ambos pies y casi todas las falanges de los dedos a la francesa Sandrine Graneau, de 36 años.

¿Debemos extraer de estos casos que los productos de higiene íntima son peligrosos? ¿Cómo reconocer el síndrome del shock tóxico, cómo prevenirlo, y cómo se trata?

Para responder a la primera pregunta, hay que recordar que el síndrome del shock tóxico es extremadamente infrecuente; por otra parte, menos de la mitad de los casos están asociados a productos de higiene íntima. En opinión del Dr. Miguel Ángel Herráiz, médico especialista en ginecología y obstetricia, no hay razones para temer usar tampones, compresas o copas menstruales. Además, el síndrome del shock tóxico se da con más frecuencia a raíz de quemaduras, heridas abiertas o intervenciones quirúrgicas.

A continuación nos detendremos en las causas, síntomas, prevención y tratamiento del shock tóxico.

Causas

Como mencionábamos, el síndrome del shock tóxico se produce por la proliferación de Staphylococcus aureus, una bacteria que se encuentra de manera natural en nuestro organismo: en la piel o en mucosas como la vagina. Esto significa que no solo las mujeres, sino también hombres y niños pueden sufrir el síndrome del shock tóxico.

Algunos entornos pueden favorecer la proliferación de esta bacteria que, en el interior del cuerpo, puede liberar una toxina, que es la que produce lo que conocemos como el shock tóxico. Finalmente, en casos graves, esta toxina puede producir necrosis (muerte del tejido), lo que lleva a la necesidad de amputar los tejidos dañados, como ocurrió en los casos virales mencionados al comienzo de este artículo. En casos muy graves, además de necrosis, puede producir fallo multiorgánico; y en casos extremadamente graves, incluso la muerte.

No todas las personas que desarrollan SST acaban sufriendo necrosis (y, por tanto, la necesidad de recurrir a procedimientos médicos extremos, como la amputación); en muchos casos, el sistema inmunológico elimina la toxina del organismo. Solo en raras ocasiones, la toxina afecta al tejido de esta manera tan agresiva.

¿Qué puede causar síndrome del shock tóxico?

Cualquier evento delicado que pueda introducir esta bacteria en el organismo: heridas abiertas, procedimientos quirúrgicos, quemaduras, un parto, una faringitis, durante una infección por varicela zóster y por materiales de absorción de hemorragias como gasas, lo que incluye también los productos destinados a la higiene femenina, como compresas, tampones y copas menstruales.

Estos últimos representan el 50 % de todos los casos de shock tóxico.

De nuevo: pasar por cualquiera de estos eventos (que hemos de vivir con cierta frecuencia, especialmente las mujeres, que menstrúan una vez al mes) no quiere decir que estemos en riesgo de sufrir SST, dado que solo se da en muy raras ocasiones.

Además, aunque se dé un síndrome del shock tóxico, solo se convierte en un caso grave si no se atiende tras los primeros indicios de la infección. ¿Cuáles son esos indicios?

Síntomas

Los síntomas del shock tóxico pueden pasar inadvertidos al principio. Incluyen fiebre alta, mareos, confusión, náuseas, vómitos, diarrea, erupción cutánea, disminución de la tensión arterial, cefalea y dolores musculares.

Lo primero que hará un profesional sanitario ante la sospecha de un shock tóxico es retirar cualquier objeto extraño del interior del cuerpo (como un tampón que haya pasado muchas horas dentro de la vagina. Por eso, es importante cambiarlos a menudo: un máximo de 4 a 8 horas) para evitar la proliferación de estas bacterias.

El shock tóxico se diagnostica realizando un cultivo en sangre, un hemocultivo, de la bacteria específica que lo causa, el Staphylococcus aureus.

Tratamiento

Aunque es improbable, el shock tóxico es grave porque actúa con rapidez. Por ello, el diagnóstico temprano es imprescindible para evitar mayores consecuencias.

Si no existen complicaciones, el tratamiento consiste en aplicar medicamentos por vía intravenosa: antibióticos específicos dirigidos a terminar con la infección. Además, si se han producido otro tipo de daños como consecuencia del shock, como un fallo orgánico, el tratamiento requerirá también medicamentos específicos dirigidos a paliar estas consecuencias; por ejemplo, medicamentos para regular la presión arterial.

¿Cómo prevenir el síndrome del shock tóxico?

La bacteria que lo causa está en nuestro organismo de manera natural. Por tanto, no podemos prevenir totalmente un síndromde del shock tóxico; pero podemos reducir las probabilidades (aún más) de que nos suceda. La manera de prevenir un SST es mantener una higiene correcta de las heridas abiertas, las hemorragias y las mucosas del cuerpo. En lo que respecta a los productos dirigidos a la menstruación, se recomienda no llevar puesto un mismo tampón durante más de 8 horas seguidas y adecuar el nivel de absorción a cada mujer.

El Dr. Miguel Ángel Herráiz afirma que, más que provocarlo, “el uso abusivo de productos de higiene íntima puede agravar un caso ya existente de síndrome del shock tóxico”.

En definitiva, si usamos con frecuencia productos como los tampones y la copa menstrual, no debemos tener miedo al síndrome del shock tóxico, siempre y cuando respetemos las recomendaciones de uso y hagamos caso a los profesionales sanitarios ante cualquier herida o procedimiento quirúrgico al que nos sometamos.

 

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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