¿Puede matarte un balonazo en el corazón?

Un golpe en la zona del corazón puede provocar una arritmia letal y muerte súbita sin que haya ningún daño estructural en el pecho. Se llama commotio cordis.

 

¿Qué es el commotio cordis?

En su traducción del latín al español commotio cordis significa: “conmoción o agitación del corazón”. Según la Asociación Americana del Corazón, es un "evento inusual, pero sigue siendo una causa importante de mortalidad en los deportes juveniles, así como en muchas otras circunstancias."

El Commotio cordis es la aparición de un conjunto de arritmias que modifican el ritmo cardíaco normal del individuo y que se produce por un golpe en el pecho, en la región del corazón. Estas arritmias pueden conllevar la parada cardiaca y la muerte súbita de la persona porque la energía mecánica generada por el golpe altera la estabilidad eléctrica del miocardio.

¿Qué pasa si te golpeas en el corazón?

Afortunadamente, en la mayoría de los casos no va a pasar nada. Podemos caernos al suelo, quedarnos un momento sin respiración o algo aturdidos. Pero para que se produzca el commotio cordis y la muerte súbita, deben confluir una serie de circunstancias difíciles, pero a veces pasa. Por eso es interesante conocer este fenómeno, porque a pesar de que se presenta con escasa frecuencia dentro de la población, tiene un elevado grado de desenlace fatal, originando casi siempre la muerte de la persona.

Podríamos decir que tienes que estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado. Además, el golpe en el pecho tiene que recibirse en la zona donde está nuestro ventrículo izquierdo, tiene que producirse de forma perpendicular al pecho y en un momento justo. El momento es una ventana del ciclo cardíaco en el que corazón se está relajando para generar un nuevo impulso: este período supone solo un 1% del ciclo cardíaco y ocupa 20 milisegundos del ciclo.

La velocidad también influye: tiene que ser suficiente para generar un cambio en nuestro ciclo cardíaco, pero no debe ser muy alta para no generar una lesión cardíaca ni daño estructural en el corazón, esternón, costillas, etc. Los estudios hablan de aproximadamente 65 km/h, pero sin superar los 80 porque ahí ya se produce daño directo, y la característica del commotio cordis es que no haya daño estructural.

El tamaño del balón no debe engañarnos, las pelotas pequeñas pueden acarrear un mayor riesgo de commotio cordis, probablemente debido a que el impacto se concentra en un área de superficie más pequeña.

¿Quién tiene más riesgo de sufrir este tipo de muerte súbita?

Según el Registro de commotio Cordis de EE UU: "desde 1995 han muerto 200 atletas a causa de un golpe en el corazón, la edad media era de 14,7 años y el 96% eran atletas varones". Se cree que niños y adolescentes son más vulnerables debido a su característica pared torácica delgada y su musculatura intercostal poco desarrollada.

Según el trabajo de Medrano (2019), el 50 % de los casos registrados de muerte súbita cardiaca por commotio cordis ocurren durante el desarrollo de la práctica deportiva. En concreto en béisbol, softbol, hockey sobre hielo, lacrosse o incluso durante el cricket. Son deportes en los que suelen intervenir proyectiles como pelotas y discos

Pero tenemos que tener en cuenta que esto no solo se produce por un balonazo o un pelotazo. Otros deportes en los que interviene el impacto físico entre jugadores como el rugby, fútbol americano, fútbol y kárate también han sido descritos en las estadísticas. En estos casos los golpes originados por los pies, rodillas, cabeza y objetos como cascos son los causantes de la conmoción del corazón.

Las peleas y otras prácticas no deportivas también producen conmoción cardiaca

El otro 50 % de los casos de muertes súbitas por commotio cordis ocurre durante el desarrollo de actividades aparentemente no peligrosas como la práctica de deportes recreacionales, de actividades lúdicas y en reuniones familiares.

En un artículo en The New England Journal of Medicine se recogen casos increíbles de muerte súbita por traumatismo en el pecho. Algunos de estos casos intervienen animales, por ejemplo, un cabezazo de un perro de 23 kg y la coz de un caballo. También se han descrito casos al recibir un golpe con una bola de nieve, por el retroceso de la culata de un arma mientras un niño cazaba y por el rebote de un columpio de un parque infantil.

El caso más sorprendente es el de un joven que recibió un golpe en el pecho para quitarle el hipo. También hay que tener en cuenta las peleas que incluso han dado lugar a sanciones penales por homicidio y asesinato.

Jugador de beisbol con protector pectoral
Jugador de beisbol con protector pectoral

¿Cómo podemos evitar la muerte súbita por un golpe en el pecho?

Maron afirma que "la supervivencia de la commotio cordis ha aumentado, probablemente debido a tiempos de respuesta más rápidos y al acceso a desfibriladores externos automáticos que puede usar la población, así como a una mayor conciencia pública sobre esta afección".

Afortunadamente, las tasas de supervivencia informadas más recientemente superan el 50 %.

Y aquí está la clave: prevención y atención precoz que se consiguen al reconocer la situación. La Asociación Americana del Corazón nos proporciona las siguientes recomendaciones en su declaración científica sobre el tema publicada en 2015:

  • Se debe formar al personal de zonas donde se realizan prácticas deportivas para garantizar con éxito la reanimación de las víctimas con commotio cordis. Hay que reconocer el hecho rápidamente: tras el traumatismo, la persona no responde ni respira. Hay que llamar rápidamente a los servicios de emergencias, realizar reanimación cardiopulmonar y una desfibrilación precoz.
  • Es razonable utilizar pelotas de béisbol de seguridad adecuadas a la edad para reducir el riesgo de lesiones y commotio cordis.

El Comité Operativo Nacional de Normas para Equipos Deportivos, NOCSAE por sus siglas en inglés, es el organismo que regula en EEUU el equipamiento de protección de cascos, chalecos y demás elementos que se utilizan en deportes. Esta organización, y la Asociación Nacional de entrenadores de Atletismo de EEUU, recomiendan el uso de protectores pectorales específicos para el deporte durante los entrenamientos y los partidos, que sean de calidad y que estén correctamente ajustados.

Además, ambas asociaciones hacen hincapié en que se siga la investigación en este ámbito de los protectores porque la información es limitada y el 37 % de los casos informados ocurrieron con protectores de pecho colocados.

Referencias:

Link et al. 2015. Eligibility and disqualification recommendations for competitive athletes with cardiovascular abnormalities: Task force 13: Commotio Cordis: A scientific statement from the American heart association and American college of cardiology. Journal of the American College of Cardiology. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.jacc.2015.09.045

Maron et al. 2010. Commotio cordis. The New England Journal of Medicine. DOI: http://dx.doi.org/10.1056/NEJMra0910111

Maron et al. 2013. Increasing survival rate from commotio cordis. Heart Rhythm. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.hrthm.2012.10.034

Medrano et al. 2021. Commotio cordis: ¿causa de muerte súbita cardíaca solamente vinculada a la práctica deportiva? Revista Científica SAPIENTIAE. Recuperado a partir de: https://publicacionescd.uleam.edu.ec/index.php/sapientiae/article/view/199

Tainter et al. 2021. Commotio Cordis. Stat Pearls. Disponible en https://europepmc.org/article/NBK/nbk526014#_article-19761_s4_

Elena Plaza Moreno

Elena Plaza Moreno (urgenciasyemergen.com)

Enfermera. Experta en Urgencias y Emergencias Extrahospitalarias y en Competencias Digitales para la Salud. Máster en Urgencias Hospitalarias. Instructora de soporte vital básico y avanzado por la Asociación Americana del Corazón. Fundadora del proyecto digital Urgencias y emergencias en el que creo y divulgo contenido de salud basado en la evidencia a través de contenido escrito, podcast (Más que urgencias y emergencias) y en Youtube y Redes Sociales. Actualmente docente en cursos de formación continuada y Expertos Universitarios de Urgencias y emergencias.

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