Psoriasis: más allá de la piel

Esta enfermedad crónica requiere de un abordaje multidisciplinar y una atención humanizada en la que se impliquen todos los profesionales.

La psoriasis es una enfermedad con una alta prevalencia –en España, la incidencia se sitúa en un 2,3 por ciento, es decir, más de un millón de casos– que, además, tiene muchas comorbilidades. Y es que las implicaciones de la psoriasis son muy variadas: van desde la afectación de la piel, hasta las complicaciones reumatológicas o el impacto emocional y psicológico.

Durante los Foros Autonómicos de Psoriasis, organizados por Fundamed y con la colaboración de Janssen, diferentes expertos de todas las comunidades autónomas abordan el manejo y el tratamiento de esta enfermedad, que tiene un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes.

Implicación de los profesionales

Todos los expertos coinciden en que el abordaje de esta patología debe ser multidisciplinar, pues el papel que juega cada uno de los profesionales que atiende al paciente con psoriasis es crucial.

Aunque muchos casos pueden “resolverse” en Atención Primaria –primer especialista al que tiene que acudir el paciente– con tratamiento local, otros pacientes son derivados a la consulta del dermatólogo, para que este puede hacer una valoración.

Sin embargo, una de las comorbilidades que puede presentar el paciente con psoriasis es la afectación articular. De hecho, hasta el 30 por ciento de los pacientes con psoriasis cutánea pueden desarrollar artritis psoriásica. Por ello, es fundamental que dermatólogos y reumatólogos estén muy coordinados.

En este sentido, el colectivo de los fisioterapeutas es otro de los agentes de salud que intervienen en el tratamiento de los pacientes con psoriasis. En general, participan en la atención de pacientes reumáticos, en el tratamiento de procesos inflamatorios o realizando recomendaciones sobre hábitos saludables.

Del mismo modo, hay otros colectivos implicados: la enfermería de Atención Primaria, “puerta de entrada al sistema”, ya que, en muchas ocasiones, son estos profesionales los que se ponen en contacto con los especialistas; o los farmacéuticos, cuyo rol es imprescindible a la hora de dispensar fármacos y monitorizar al paciente para comprobar si cumple la pauta de administración de forma adecuada.

Pero la psoriasis no solo hay que tratarla desde el punto de vista asistencial, sino también desde el punto de vista emocional. Por ello, tras el diagnóstico, el paciente debería pasar por un psicólogo que le ayude a aceptar su enfermedad.

Atención humanizada

Asimismo, una atención de calidad pasa por una atención humanizada. La mayoría de los gobiernos regionales tienen en marcha planes de humanización, cuyo objetivo compartido es garantizar que los pacientes reciben una atención sanitaria de calidad.

Precisamente, eso es lo que busca el Modelo Afectivo Efectivo, que se pone en práctica en el libro Entender la psoriasis desde el Modelo Afectivo Efectivo. Se fundamenta en cuidar y curar al paciente como persona, con base en la evidencia científica, e incorporando la dimensión de la dignidad y la humanidad del paciente. Sobre estas líneas se establece una atención basada en la confianza y la empatía que contribuye a su bienestar y a la obtención de los mejores resultados posibles en salud.

En este contexto, el papel de las asociaciones de pacientes, como Acción Psoriasis, es muy importante. Presionan para fomentar la investigación a través de la concienciación e incluyen la parte afectiva dentro de la respuesta al paciente.

Avances en el tratamiento

Los avances en la investigación y la innovación han sido un salvavidas para los pacientes con psoriasis. Si hace 20 años esta enfermedad se consideraba únicamente un problema de la piel, en la actualidad ha cambiado su manejo de forma radical gracias a la investigación en enfermedades inflamatorias. 

Los progresos realizados en los últimos años han supuesto el desarrollo de fármacos biológicos eficaces y seguros dirigidos contra una serie de dianas de proteínas específicas que tienen que ver con la psoriasis, permitiendo tener controlada la enfermedad.

Y es que, a pesar de que no existe un tratamiento curativo, sí se dispone de un gran arsenal terapéutico que mejora la calidad de vida del paciente y evita daños estructurales. Ahora, los profesionales tienen estrategias terapéuticas muy diversas y les permiten blanquear la piel de los pacientes. Pero lo más fundamental es que los pacientes tengan acceso a esos tratamientos altamente eficaces.

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