Prometedor hallazgo para diseñar un fármaco antiobesidad

Investigadores daneses y canadienses han identificado un mecanismo molecular que podría inhibir la actividad de la grelina, la “hormona del hambre”.

La obesidad se ha convertido en uno de los principales enemigos de la salud en las sociedades avanzadas y, por consiguiente, un objetivo prioritario para la comunidad biomédica. Uno de sus enfoques para combatirla es regular, con ayuda farmacológica, los niveles de grelina, también conocida como “la hormona del hambre, un péptido que se genera principalmente en las paredes del estómago y está directamente relacionado con la sensación de apetito –como han demostrado distintos estudios con resonancias magnéticas en cerebros de voluntarios– y la acumulación de grasas.


Los expertos creen que una buena opción para que las personas con problemas de sobrepeso reduzcan su excesiva ingesta de comida es bloquear el vínculo de la grelina con sus receptores, lo que quitaría las ganas de comer. El problema es que tanto la hormona como dichos receptores cumplen otras importantes funciones en el organismo, como la estimulación de la hormona de crecimiento o la regulación del metabolismo y el estado de ánimo. Por este motivo, los fármacos para poner en “modo off” la grelina –ya se han desarrollado varios en los últimos años, algunos basados en los canabinoides– tienen unos efectos secundarios indeseables


Tratamiento selectivo

Un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ofrece una esperanza para que por fin se diseñe una pastilla inhibidora de la grelina sin los potenciales daños colaterales. El trabajo, desarrollado conjuntamente por científicos de las universidades de Copenhague (Dinamarca) y Montreal (Canadá), se centra en obstaculizar selectivamente la señalización bioquímica entre la hormona y sus receptores para reducir solo la sensación de apetito y conservar el resto de las funciones.

En concreto, se han centrado en una ruta metabólica en la que está implicada la proteína GQ/11, responsable directa de incrementar las ganas de comer. Los investigadores han observado, por ejemplo, que una molécula –llamada YIL781– activa la acción metabólica de GQ/11 mediante experimentos con ratones.

 


El ensayo consistió en administrar YIL781 a animales genéticamente modificados para que fueran incapaces de producir GQ/11 y a otros ejemplares normales: mientras que los primeros no mostraban indicios de tener más hambre, a los segundos se les triplicaba, como media.

Aunque, en realidad, YIL781 produce los efectos contrarios a los buscados, los responsables del hallazgo creen que esto abre una puerta a crear un fármaco antiobesidad eficaz, ya que han demostrado que los receptores de la grelina son susceptibles de ser manipulados de manera selectiva. 

Más información: "Translating biased signaling in the ghrelin receptor system into differential in vivo functions," por Franziska Mende, Michel Bouvier y otros. Octubre de 2018. PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences). https://doi.org/10.1073/pnas.1804003115

Pablo Colado

Pablo Colado

Subdirector de Muy Interesante. He visto cosas que no creeríais: escribí reportajes antes de que existiera internet. Omnívoro. Ciencias, letras y lo que se tercie.