¿Por qué la homeopatía es ciencia ficción?

La homeopatía existe desde antes de lo que imaginamos, pero ¿sirve para algo? ¿o simplemente ha sido una moda que ha prevalecido en el tiempo?

Similia similibus curentur, o lo que es lo mismo, “lo semejante se cura con lo semejante”. Esta es la premisa sobre la que se sostiene la homeopatía, que aquello que causa patología en las personas sanas, puede curar en personas enfermas.

¿Es esto posible? ¿La homeopatía es más popular que efectiva? ¿Se ha demostrado científicamente su eficacia? ¿Puede algo que causa la enfermedad también curarla cuando se proporciona en pequeñas dosis?

 

Los orígenes

El fundador de la homeopatía, Samuel Hahnemann, estableció a finales del siglo XVIII los principios de la homeopatía, según los cuales una sustancia que causa una enfermedad cuando se administra en grandes dosis, puede utilizarse en pequeñas dosis para tratar esa misma enfermedad. Intentó demostrarlo con la quinina, remedio contra la malaria, ya que tras ingerir corteza de quina, sintió los síntomas de la malaria. Lo más probable es que esto ocurriera como consecuencia de la respuesta inmunitaria, pero Hahnemann lo estableció como principio, a pesar de que no volvió a ocurrir con otras personas que hicieron lo mismo.

Más tarde, en el siglo XIX, hubo una crisis en la medicina académica, debido a que la práctica médica de la época en ocasiones era inefectiva y empleaba métodos peligrosos, a menudo la medicina alternativa tenía mejores resultados. Por ello otras formas de medicina alternativa como la homeopatía ganaron bastante popularidad, a pesar de ser igualmente inefectivos, ya que apenas causaban algún daño.

Durante el siglo XX, y especialmente a finales de éste, la medicina hizo grandes avances, sobre todo relacionados con los diagnósticos, la evidencia científica y la documentación de dichas evidencias. Sin embargo, en esa época, la homeopatía como forma de medicina alternativa también volvió a popularizarse, a pesar de la falta de pruebas o de investigación científica  que la avalara. Para poder ser comercializados, los fármacos tenían que seguir una serie de requisitos, como las buenas prácticas de fabricación, la seguridad probada y la eficacia, requisitos que no cumplían los productos homeopáticos.

 

¿La homeopatía desde una perspectiva científica?

Aunque mientras escribía sus libros sobre homeopatía descubrió que la ciencia demostraba la inexactitud de estos principios, Hahnemann ignoró los hechos y publicó el libro sin cambios.

En primer lugar, los supuestos de los que parten sus principios están en desacuerdo con las leyes de la física y la química. Los medicamentos homeopáticos, si se prueban en condiciones controladas, al igual que los medicamentos utilizados en la venta, son ineficaces. Los principios sobre los que se fundamenta la homeopatía no tienen un aval científico, es decir, no son plausibles.

La medicina actual conoce bien la fisiología y la fisiopatología, lo suficiente como para refutar fácilmente el dogma en el que creen los homeópatas. Es difícil creer que lo semejante trata a lo semejante. Si se eleva el nivel de glucosa en sangre de un diabético, es difícil creer que eso conduzca a la curación de la resistencia a la insulina.

Otra ilógica que se observa es la inmunización. Los homeópatas están en contra de la inmunización con vacunas, y ésta es la única parte de la medicina actual que se tiene algo de similar con los principios que ellos propagan.

Un ensayo patogénico homeopático describe el efecto del medicamento como una sensación de ligereza, libertad y euforia, y sueños como si estuvieras entre las altas montañas. Se trata del efecto del ozono, más concretamente de un medicamento elaborado con la sangre del águila americana. La literatura homeopática está llena de descripciones de este tipo y es muy difícil creer que tal descripción tenga algo que ver con el tratamiento de la enfermedad. El ozono es más pesado que el aire y no puede causar elevación. Así que, además de no ser precisos, tales escritos poéticos carecen de sentido en la medicina y en la atención sanitaria al paciente.

Los ensayos homeopáticos no aportan ninguna prueba de mayor eficacia en comparación con el placebo. Se cree que una consulta con un homeópata tiene mejor efecto que un remedio homeopático. Existen ensayos de eficacia homeopática, pero su metodología está llena de deficiencias.

En un metanálisis, que incluyó 110 ensayos homeopáticos y de medicina convencional, se concluyó que los ensayos homeopáticos no van más allá del efecto placebo. Este estudio se publicó en una de las revistas médicas más famosas y fue duramente criticado por la Sociedad Homeopática. Esta presión hizo que el Consejo Nacional de Investigación Médica y de Salud de Australia (NHMRC) y el Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas (EASAC) revisaran la eficacia de la homeopatía, y ambos llegaron a la misma conclusión, que la homeopatía no es eficaz y no tiene mejor efecto que un placebo.

 

Los principios de la homeopatía

Ya hemos explicado por encima en que consiste la homeopatía, pero no paramos de hablar de los principios sobre los que se sostiene sin llegar a explicarlos con claridad. Son varios los principios sobre los que se sustenta la homeopatía, pero entre ellos cabe destacar tres de ellos: la ley de los semejantes, la potenciación, y la memoria del agua.

La ley de los semejantes consiste en, como ya hemos comentado, “Similia similibus curentur”, es decir, lo similar cura lo similar. Asegura que una sustancia que causa los síntomas de una enfermedad en personas sanas, puede curar una enfermedad de síntomas similares. Es decir, que los preparados homeopáticos utilizan ingredientes que provocan los síntomas que pretenden curar. Esto es como si, para curarte un dolor en la muñeca te doy una patada en la espinilla, y así se te va el dolor. No tiene mucho sentido.

En cuanto a la potenciación, se empleaban sustancias que producían síntomas similares a los de la enfermedad que se pretendía tratar, pero potenciándolos… ¿Cómo? Pues como las sustancias que se empleaban podían exacerbar los síntomas o incluso empeorar la situación, lo que hacía era diluir estas sustancias, sosteniendo que así se potenciaban sus efectos. Básicamente, diluyen las sustancias que producen los síntomas a tratar con alcohol o agua destilada en una proporción 1:99 (1% de soluto, 99% de solvente). La dilución resultante, se diluye de nuevo con otra fracción de alcohol o de agua, la cual se vuelve a diluir en otra fracción de solvente, y así sucesivamente hasta conseguir el grado de potencia deseado, porque los homeópatas creen que cuanto menor es la dosis, mejores son los resultados. En el caso de los productos homeopáticos se traduce, en la mayoría de sus productos, en 30 diluciones. Tras ello, el preparado ya no contiene ni un solo átomo de la sustancia original, por lo que se podría decir que se trata completamente de un placebo a base de agua o alcohol.

Para sostener el principio anterior, se creó otro que sostiene que el agua tiene memoria, con el fin de poder explicar los efectos curativos de estos preparados sin ningún principio activo. En este principio se asegura que el agua tiene memoria de lo que en algún momento contuvo, por lo que aunque no queda ni una molécula de la sustancia original, al haber estado en algún momento en contacto con ella, la dilución tiene efecto para tratar el mal que se pretendía tratar desde un inicio.

 

¿Por qué es popular la homeopatía?

Se llevó a cabo una interesante encuesta mediante Eurobarómetros en 12 estados miembros de la Unión Europea. Se examinó la relación entre los conocimientos científicos y la representación de la homeopatía. Se comprobó que estaban inversamente correlacionados.

Desde el principio, la homeopatía ha sido popular entre los estratos más ricos de la sociedad. Incluso el príncipe Carlos de Gran Bretaña apoyó económicamente la creación de una facultad de homeopatía. Sin embargo, en la investigación de Charles Percy Snow, las personas que se consideraban educadas no conocían los postulados científicos básicos ni la segunda ley de la termodinámica.

La ignorancia de la segunda ley de la termodinámica es un requisito previo para aceptar la homeopatía. Si la confianza en sí mismo que prevalece entre los individuos de la alta sociedad, el sentido de competencia y el analfabetismo científico están conectados, el resultado es el apoyo a la homeopatía. Si se incluye a los famosos, la difusión de este fenómeno es evidente.

Las personas sanas con problemas leves pueden recurrir a la homeopatía porque la consulta con un homeópata puede resultarles agradable, pero no está claro que las personas que sufren enfermedades malignas busquen una solución en la homeopatía.

 

En resumen, los supuestos en los que se basa la homeopatía son científicamente imposibles. En los últimos doscientos años, la homeopatía no ha contribuido a la comprensión de ninguna enfermedad, ni a la comprensión de la fisiología humana. Para el tratamiento de la enfermedad, es necesario utilizar medicamentos cuya eficacia se haya demostrado científicamente y que cumplan todos los requisitos establecidos para su uso seguro. Estos requisitos reglamentarios deben aplicarse a todos los medicamentos comercializados, incluso los homeopáticos.

 

 

Referencias:

Cukaci, C., Freissmuth, M., Mann, C., Marti, J., & Sperl, V. (2020). Against all odds-the persistent popularity of homeopathy. Wiener klinische Wochenschrift, 132(9-10), 232–242. https://doi.org/10.1007/s00508-020-01624-x 

European Academies’ Science Advisory Council (2017). Homeopathic products and practices: assessing the evidence and ensuring consistency in regulating medical claims in the EU. EASAC. https://easac.eu/publications/details/homeopathic-products-and-practices/ 

Grenier F. (1898). A Case of Idiosyncrasy of Intolerance of Quinine. The Indian medical gazette, 33(2), 48–49. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5140959/ 

Macrovector (s.f.). Homeopathy isometric composition [Free Vector]. Freepik. https://www.freepik.com/macrovector 

Sherr, J., Quirk, T., & Tournier, A. L. (2014). Do homeopathic pathogenetic trials generate recognisable and reproducible symptom pictures? Results from a pilot pathogenetic trial of Ozone 30c.  Homeopathy, 103(2), 108–112. https://doi.org/10.1016/j.homp.2013.12.001 

Andrea Sirvent

Andrea Sirvent (GlóbuloAzul)

Graduada en enfermería por la Universidad de Valencia, así como instructora de Soporte Vital Básico y Desfibrilador Externo Automático (DEA), certificado por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Trabajó durante un tiempo para el servicio público de sanidad en Inglaterra (NHS), y como instructora en la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana (FSSCV). Actualmente ejerce como enfermera en la unidad de críticos (Unidad de Cuidados Intensivos y Unidad de Reanimación) del hospital Marina Baixa de Villajoyosa, en Alicante, y se encuentra cursando un Experto en Cuidados Críticos Enfermeros.

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