¿Por qué comemos más cuando estamos con nuestros amigos y familiares?

Podemos llegar a comer hasta un 50% más cuando estamos en buena compañía, un rasgo legado del antiguo instinto de supervivencia de cazadores-recolectores.

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Todos tendemos a comer más cuando comemos o cenamos con amigos y familiares. ¿Por qué nos pasa esto?



Una nueva investigación, publicada en la revista The American Journal of Clinical Nutrition, sugiere que comer más cuando estás rodeado de familiares y amigos está relacionado con un fenómeno llamado "facilitación social". El trabajo, desarrollado por investigadores de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), dirigido por Helen Ruddock,
presenta varias hipótesis evolutivas y psicológicas que explican nuestra tendencia a comer más comida cuando contamos con compañía.

 

Los expertos revisaron sistemáticamente más de 40 estudios que emplearon enfoques experimentales y no experimentales para examinar la ingesta de alimentos. La revisión confirmó la hipótesis: comemos más cuando estamos con amigos o familiares, pero también es más probable que cambie la forma en la que comemos cuando estamos con personas que no conocemos.

 

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Comemos más en compañía

 

Estudios anteriores habían revelado que el tamaño de las comidas era entre un 29% y un 48% más opíparas cuando se comía con amigos que cuando se encontraba uno solo. Este fue especialmente el caso de los alimentos ricos en grasas y proteínas, como las hamburguesas y otras comidas a base de carne; sin embargo, innumerables factores sociales entraron en juego cuando estuvieron involucrados factores como el género, la obesidad y la familiaridad con los compañeros de comida. Por ejemplo, las mujeres tendían a comer menos de lo que normalmente comerían a solas en ciertas situaciones sociales, sobre todo frente a los hombres, ya fueran extraños o amigos; de la misma forma, las personas con sobrepeso ingerían porciones más pequeñas en público, quizás por temor a ser juzgadas. Según el estudio, estos grupos comerían un 18% menos de alimentos cuando estuvieran en compañía en comparación con cuando estuvieran solos.

 

Las personas desean dar una impresión positiva a los extraños. Seleccionar porciones pequeñas puede proporcionar un medio para hacerlo y esta puede ser la razón por la que la facilitación social de la alimentación es menos pronunciada entre los grupos de extraños ", dijo Helen Ruddock, líder del trabajo.

 

La comida es un tema delicado, y tanto la restricción como el comer en exceso pueden provocar estigma social. Si tememos que nos vayan a juzgar, lo más probable es que acotemos nuestras acciones.

 

Los resultados de investigaciones anteriores sugieren que a menudo elegimos qué (y cuánto) comer en función del tipo de impresión que queremos transmitir sobre nosotros mismos. La evidencia sugiere que esto puede ser particularmente pronunciado para las mujeres que comen con hombres que desean impresionar y para las personas con obesidad que desean evitar ser juzgadas por comer en exceso ”, continúa la experta.

 

Comportamiento instintivo

 


El equipo de investigadores cree que
parte de este  comportamiento es casi instintivo, y se remonta a los métodos de cazadores-recolectores de nuestros ancestros más antiguos. Hace miles de años, después de asegurar una gran cosecha, los humanos compartían los alimentos entre sí como una forma de fortalecer los lazos sociales y protegerse contra la posible inseguridad alimentaria.

"Lo que describimos como 'facilitación social' puede verse como un subproducto natural del intercambio social de alimentos, una estrategia que habría cumplido una función crítica en nuestros entornos ancestrales. Esto también explica por qué es más probable que ocurra en grupos con personas que están familiarizadas entre sí ", aclara Ruddock.

 

Sociedad de la abundancia



Como actualmente, la mayoría de nosotros no tiene problema para conseguir comida a diario, la "transición reciente y rápida a un paisaje dietético en el que abunda la comida ha creado formas de desajuste evolutivo. En el caso de la facilitación social,
hemos heredado un mecanismo que garantizó una distribución equitativa de los alimentos, pero que ahora ejerce un influencia poderosa en ingestas dietéticas poco saludables", continúan los autores.

 

Por lo general, comer en presencia de otros también se considera más placentero, por lo que también puede haber una recompensa psicológica por la alimentación social, lo que puede provocar un consumo excesivo.

 

Así que, la próxima vez que te sientes a una comida familiar, quizás desees cambiar el enfoque de la cantidad de comida y platos que vas a tomar, porque puede que no siempre te quede espacio para el postre, pero seguramente siempre haya tiempo para más socialización.

 

Referencia: Helen K Ruddock, Jeffrey M Brunstrom, Lenny R Vartanian, Suzanne Higgs. A systematic review and meta-analysis of the social facilitation of eating. The American Journal of Clinical Nutrition, 2019; 110 (4): 842 DOI: 10.1093/ajcn/nqz155

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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