¿Por qué algunos cánceres afectan más a mujeres jóvenes?

Un nuevo estudio sugiere que ciertos tipos de cáncer de páncreas y ovario que afectan a mujeres de entre 30 y 40 años presentan un mismo origen. Este puede rastrearse hasta los primeros momentos del desarrollo embrionario.

Mujer joven


Los oncólogos saben desde hace tiempo que una variedad poco frecuente de  tumor pancreático, conocido como quiste mucinoso de páncreas, se da especialmente en las mujeres jóvenes. Es más, este presenta ciertas similitudes con otro que afecta a los ovarios, algo que ha llamado la atención de los expertos durante décadas, pues el páncreas no se cuenta precisamente entre los órganos más expuestos a las hormonas sexuales.


Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad Brigham and Women’s de Boston, en EE. UU., de la Universidad de Ginebra y de los Hospitales Universitarios de esta misma ciudad, en Suiza, ha arrojado algo de luz sobre este asunto. Así, en un estudio publicado en la revista Journal of Pathology, señalan que ambos tumores parecen estar relacionados con las células madre germinales. Estas se desarrollan en los tejidos gonadales de los  embriones y, con el tiempo, dan lugar a los gametos –los  espermatozoides y ovocitos–, pero también a otros tipos de células.

En el ensayo, que ha coordinado el ginecólogo Kevin M. Elias, de la citada institución estadounidense, los científicos indican que las mencionadas células migran a los órganos reproductivos cuando aún no se han diferenciado. No obstante, algunas yerran su camino y acaban deteniéndose en otros órganos, lo que puede favorecer el desarrollo de un tumor hasta 30 años después.  

 


Raro, pero potencialmente letal

Los tumores mucinosos de páncreas y ovario apenas representan el 3% de los cánceres que afectan a esos tejidos. Toman la forma de un gran quiste y suelen desarrollarlos las mujeres de entre 30 y 40 años, según aclara la Universidad de Ginebra en un comunicado. Habitualmente, se tratan con cirugía y, si se hace a tiempo, puede extirparse el quiste por completo. Aun así, en aproximadamente el 15% de los casos, este se rompe antes de que tenga lugar la intervención, lo que extiende las células cancerosas por la membrana que cubre el interior de la cavidad abdominal. Esto aumenta las probabilidades de que se produzca una  metástasis muy resistente a la quimioterapia. Si esto tiene lugar, la paciente suele fallecer antes de un año. 

Los expertos que han firmado este trabajo reconocen que fue toda una sorpresa descubrir que esas variedades de cáncer de ovario y páncreas mantenían un vínculo, pues, en principio, tales órganos no poseen una relación directa entre sí. Sin embargo, tras analizar y comparar una gran cantidad de datos genómicos, observaron que los tumores estudiados que afectan a ambos presentan idénticas alteraciones genéticas. “Encontramos las mismas mutaciones, el mismo tipo de afectadas –mujeres jóvenes, casi siempre fumadoras– y, lo más desconcertante: tejido ovárico en los quistes del páncreas”, explica Elias. 

Aunque esta iniciativa no supone un cambio en los actuales tratamientos, este obstetra y sus colaboradores esperan que, en el futuro, permita dar con nuevas estrategias para combatir este tipo de dolencias.  

Referencia: Primordial germ cells as a potential shared cell of origin for mucinous cystic neoplasms of the pancreas and mucinous ovarian tumors. Kevin M. Elias et al. Journal of Pathology (2018). DOI: doi.org/10.1002/path.5161

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