¿Podríamos trasplantar un cerebro?

¿Hasta dónde es capaz de llegar la Medicina para salvar vidas? ¿Hemos trasplantado ya un cerebro?

La ciencia y la medicina han llegado lejos en materia de trasplantes. En el cuerpo, hay más órganos que se pueden trasplantar que no. De hecho, actualmente es posible trasplantar cualquier órgano excepto uno: el cerebro. Hoy en día no es posible realizar trasplantes de cerebro, ni se cree que vaya a poderse de aquí a unos cuantos años, si es que alguna vez se logra.

¿A qué se debe esta limitación?

Supongamos que hemos superado la difícil tarea de encontrar un donante compatible, lo cual suena más fácil dicho que hecho. Una vez superado este problema, una de las principales dificultades radica en cómo conectar este nuevo cerebro a la médula espinal. La mayoría de las cirugías de trasplante dependen de una conexión correcta (anastomosis) entre los vasos sanguíneos, pero el caso de la médula espinal es bastante más complejo. De ella depende el movimiento de todo el cuerpo. La médula es una red de células nerviosas llamadas neuronas, que transmiten la información hacia y desde el cerebro. Cualquier error o percance durante la cirugía podría ser irreversible, porque si las neuronas se dañan, no hay vuelta atrás. Las células del sistema nervioso central son incapaces de regenerarse. A eso se debe que las lesiones severas de la espina dorsal suelen ser permanentes. Así que los riesgos no son pocos ni leves: el más mínimo inconveniente podría determinar un error fatal.

A este problema se suman los debates éticos, que cuestionan cuál sería la identidad de los trasplantados, ya que se verían afectadas su memoria, conciencia y emociones. Lo que se llama un “trasplante de identidad”. También nos encontramos con el dilema moral que conlleva el mantenimiento en vida de un cuerpo cuyo cerebro ha muerto.

Por todo esto, hoy en día este trasplante resulta inviable. Afortunadamente, existen opciones más realistas y factibles en casos de daños cerebrales, que no involucran un trasplante de cerebro completo. Se trata del reemplazo celular. Este consiste en trasplantar células individuales en un órgano o tejido para que restauren la función normal. En otras palabras, consiste en tratar una enfermedad sustituyendo las células o tejidos lesionados.

Este tipo de terapia se suele utilizar en pacientes con enfermedades hereditarias o degenerativas.

A partir de este tratamiento, los científicos están experimentando con terapias con células que podrían permitir que las neuronas se regeneren y desarrollen. Esto podría detener, o en algunos casos incluso revertir, una enfermedad degenerativa del tejido celular del cerebro o del sistema nervioso. Un tratamiento como este podría ser útil para los pacientes con demencia o con esclerosis múltiple.

A pesar de esto, hay quienes insisten en que vale la pena seguir intentando con los trasplantes de cerebro, porque sostienen que estos podrían ser posibles.

¿Cómo podríamos hacer posible un trasplante de cerebro?

Trasplantando, no solo el cerebro, sino también la columna vertebral. Los expertos creen que esto podrá realizarse exitosamente dentro de aproximadamente 10 años, con los adelantos que se logren en materia de cirugía robótica y trasplantes de células madre.

Es más, hay quienes plantean un trasplante de cabeza completo. Es decir, cuando es el cuerpo el que falla en un individuo con el cerebro sano, podría retirarse su cabeza y colocarla en un cuerpo donado. Sin embargo, este procedimiento es muy cuestionado y hay muchos que no creen que sea posible. En primer lugar porque lo consideran más un trasplante de cuerpo que de cerebro. Porque en realidad estaríamos implantando el cuerpo de una persona fallecida a un cerebro vivo. Pero más allá de la terminología, el procedimiento como tal no convence a muchos expertos, que consideran que la tecnología actual no permite que una operación de este tipo sea satisfactoria.

Habría que conectar una cabeza a todas las estructuras del cuello: arterias, venas, vías respiratorias, sistema digestivo, huesos, etc. Sin mencionar las fibras nerviosas que tendríamos que unir una por una. Si los conocimientos actuales no nos permiten unir correctamente el encéfalo y la médula espinal de la misma persona cuando se separan por un corte por ejemplo en un accidente, imagínate con las limitaciones con las que nos encontramos si queremos realizar un trasplante.

¿Hasta dónde es capaz de llegar la Medicina para salvar vidas?
¿Hasta dónde es capaz de llegar la Medicina para salvar vidas?

Aún así, quienes creen en este procedimiento lo defienden a capa y espada, y hay cirujanos dispuestos a hacerlo funcionar. El primer trasplante “exitoso” de este estilo se realizó en 1970 en un primate. La cirugía consistió en unir la cabeza de un mono al cuerpo de otro. Según los informes, cuando la nueva cabeza despertó estaba totalmente consciente y con sus funciones nerviosas craneales completas. Sin embargo, el animal sólo sobrevivió un par de días.

Actualmente se siguen realizando experimentos de este tipo, tanto con monos como con ratas, e incluso con cadáveres humanos. Esto es muy controvertido dentro de la comunidad científica, tanto por quienes lo consideran una pérdida de tiempo, como por quienes lo ven como una aberración ética. ¿Y tú qué opinas?

Referencias:

Lamba, N., Holsgrove, D. & Broekman, M.L. The history of head transplantation: a review. Acta Neurochir 158, 2239–2247 (2016). https://doi.org/10.1007/s00701-016-2984-0
https://www.nytimes.com/1982/06/18/us/transplant-success-reported-with-part-of-a-mouse-s-brain.html
https://web.archive.org/web/20150228155418/http://www.dichotomistic.com/mind_readings_head_transplant.html
https://washingtoncitypaper.com/article/206356/what-would-happen-in-a-brain-transplant-personalities-bodies-and/
 
Pau Mateo

Pau Mateo (Diario de un MIR)

Graduado en Medicina y Cirugía por la Lithuanian University of Health Sciences (LSMU). Ha trabajado como médico mutualista, como médico de familia y como médico de urgencias. Coautor de varios artículos científicos publicados en revistas de gran impacto en el ámbito médico, en la actualidad ejerce como Médico Interno Residente (MIR) de Cirugía Torácica en el Ospedale di Circolo en Varese, Italia. Además de esto, cuando le queda tiempo libre, lo utiliza para divulgar a diario contenidos de ciencia y medicina en su canal de YouTube llamado Diario de un MIR. Ah, y por si fuera poco, acaba de publicar su primer libro, llamado también Diario de un MIR.

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