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Mitos sobre el invierno y los resfriados

Salir a la calle con el pelo mojado no aumenta el riesgo de constiparse. Ni siquiera olvidarse la chaqueta en casa en pleno invierno te hace más vulnerable a pillar un catarro.

Para rebatir los mitos asociados al frío y los resfriados, primero debes entender qué es y qué no es un resfriado. El resfriado es un virus, no una bacteria. Por tanto, los antibióticos no funcionarán si queremos tratar un resfriado. Hay muchos virus diferentes que pueden causar el resfriado común, pero los rinovirus, un tipo de virus del resfriado, son los más comunes. Los virus que causan resfriados pueden transmitirse de personas infectadas a otras a través del aire o por contacto personal cercano, como darle la mano a alguien que tiene un resfriado o tocar el pomo de una puerta que tiene virus y luego tocarse los ojos, la boca o la nariz.

 

Los mitos más famosos

 

Salir a la calle con el pelo mojado no aumenta el riesgo de constiparse. Ni siquiera olvidarse la chaqueta en casa en pleno invierno te hace más vulnerable a pillar un catarro. Para resfriarse solo se debe cumplir un requisito: exponerse al virus que lo causa. Y aunque no está de más llevar un gorro en los días más fríos del invierno, también se equivocan los que aseguran que por la cabeza perdemos más calor que por el resto de zonas corporales.

Lo que sí es cierto es que, una vez resfriados, ingerir un caldo de pollo y verduras nos sienta bien, tal y como comprobaron investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska. Según sus estudios, esta sopa reduce la inflamación que hay detrás de algunos síntomas del resfriado como la congestión nasal.

Alejarse de las corrientes de aire no evita el resfriado. Siempre nos han dicho: no te sientes al lado de una ventana o puerta con corriente de aire. Has de saber que el aire frío por sí solo no puede hacer que nos resfriemos, pero el cuerpo puede ser más susceptible a los virus en esas condiciones, claro está. 

Colocar una cebolla o ajo en la cama. Es un "remedio antiguo", que ha pasado de generación en generación. Colocar una cebolla cerca de la cama mientras dormimos o frotar la piel con ajo como método de "defensa contra el resfriado común", no funciona. No nos ayudará a protegernos del frío ni a mejorar más rápido si estamos resfriados. El consumo de ajo, que tiene un ingrediente clave llamado alicina, supuestamente ayuda a bloquear las enzimas que facilitan los resfriados y la gripe. Pero no está claro si es más beneficioso comer ajo antes o durante un constipado.

 

 

Prevenir un resfriado tomando zinc o vitamina C. Discutible, en este caso. No hay estudios definitivos que prueben contundentemente que alguno de estos suplementos detendrá un resfriado en seco. Algunos estudios sugieren que tomar suplementos al comienzo de un resfriado acortará su duración en un día, pero nuevamente, sigue sin ser nada definitivo. Sin embargo, a diferencia de tomar antibióticos innecesariamente, no nos hace ningún daño probar estos remedios.

En cuanto a la gripe, sí es cierto que el frío hace que sea más contagiosa. El virólogo Peter Palese, de la Escuela de Medicina de la Universidad Monte Sinaí (Nueva York), ha comprobado que las temperaturas bajas y el descenso de la humedad ambiental fortalecen a este virus. Concretamente, los mayores índices de contagio se producen a una temperatura de 5ºC. Y cuando el mercurio asciende por encima de 30ºC, la transmisión del virus de la gripe es inexistente.

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