Medicina de precisión contra la diabetes de tipo 2

Un estudio genético revela que no hay dos diabéticos iguales y abre la puerta a tratamientos personalizados y más eficaces.

Cada enfermo de diabetes de tipo 2 tiene sus particularidades fisiológicas y genéticas, aunque el tratamiento es básicamente el mismo para todos. Por lo general, los médicos emplean el viejo método de ensayo y error hasta dar con la terapia que mejor le va a cada paciente, pero eso implica una falta de eficacia. 

Esta dolencia surge cuando el páncreas no produce (o cuando el organismo no la usa correctamente) insulina, una hormona que ayuda a la glucosa a penetrar en las células y aportarles energía. Como consecuencia, la glucosa se acumula en la sangre y puede causar problemas graves en los ojos, los riñones, el corazón… La herencia genética, la obesidad y la falta de ejercicio son factores desencadenantes de la enfermedad, pero hay diferencias individuales que exigirían un tratamiento personalizado para cada afectado. 

El primer paso para lograr esa atención propia de la medicina de precisión podría venir de un estudio recién publicado en PLoS Medicine por científicos del Hospital General de Massachusetts y el Instituto Broad del MIT y Harvard. Los investigadores han identificado cinco diferencias en el ADN de las personas que parecen contribuir al desarrollo de la enfermedad en formas únicas.

Este trabajo podría permitir la identificación de subtipos de la diabetes de tipo 2, lo que ayudaría a los médicos a prescribir tratamientos dirigidos a la causa del mal, y no a sus síntomas.

Afinando el tiro

Trabajos previos han establecido subtipos de esta enfermedad a partir de variables como la resistencia a la insulina (la incapacidad del cuerpo para usarla bien), el índice de masa corporal o fallos en la función productora de insulina de las células beta. Pero hacerlo a partir de análisis genéticos a gran escala resulta más preciso, porque los genes son innatos, mientras que las variables antes citadas cambian a lo largo de los años, a menudo en función del estilo de vida.

Los autores del estudio encontraron cinco tipos de variantes genéticas ligadas a distintas deficiencias que inducen a la diabetes. Por ejemplo, dos de esas variantes hacen que las células betas no funcionen bien; las otras tres se relacionan con la resistencia a la insulina: una de ellas tiene vínculos con la obesidad, otra con una mala absorción de la grasa por el hígado, y otra con la lipodistrofia (la incorrecta distribución de tejido graso por el organismo).

También se observó que en casi un tercio de la pacientes, una de esas cinco variantes genéticas predominaba sobre el resto y hacía que la enfermedad se desarrollara de una forma particular, lo que sugiere que la diabetes podría desencadenarse predominantemente a partir de un solo mecanismo biológico.

Los resultados son coherentes con la experiencia clínica, porque cada afectado por la diabetes de tipo 2 la desarrolla a su manera. Según Jose Florez, uno de los autores del estudio, “las variantes genéticas que hemos encontrado parecen coincidir con lo que observamos en los hospitales. Ahora tenemos que determinar si esas diferencias en el ADN se traducen en diferencias en la progresión de la enfermedad, las posibles complicaciones de esta y la respuesta al tratamiento”. 

Si fuera así, la medicina de precisión, basada en la adaptación del tratamiento médico a las características de cada paciente, se convertiría en una gran arma contra la diabetes de tipo 2.

Francisco Jódar

Francisco Jódar

Periodista. Curioso. Escéptico reincidente. Optimista feroz: no hay mañana, pero me levanto todos los días a las 6.

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