La mitad de los españoles siente más soledad que nunca por la falta de contacto físico

El distanciamiento social como consecuencia de la pandemia afecta a nuestra salud física y emocional, según un estudio internacional elaborado por NIVEA

Antes de que llegara el confinamiento y la distancia interpersonal, hasta un 64% de los encuestados por NIVEA en un estudio internacional reconocían no disfrutar de tanto contacto físico con otras personas como les gustaría y, de hecho, uno de cada cinco no había sentido el contacto con otros durante el día anterior a ser preguntado, por razones como el exceso de trabajo, un estilo de vida estresante o el abuso de la comunicación mediada por tecnología, entre otras. Estos datos son conclusiones de las más de 12.000 encuestas realizadas por NIVEA en 12 países (Australia, Brasil, China, Francia, Alemania, India, Italia, Sudáfrica, Suiza, Tailandia, Reino Unido y Estados Unidos) entre octubre de 2018 y marzo de 2019, para analizar la “Situación del contacto físico entre las personas”.

En la medida en que la soledad es una de las razones que explica la falta de contacto físico con otras personas, la investigación internacional de NIVEA examinó, mediante la aplicación de análisis factoriales y de regresión, más de 200 factores que potencialmente podrían contribuir a esta situación y, por tanto, a sus consecuencias en la salud emocional y física de las personas.

Llegó la COVID-19 y las medidas de prevención como las mascarillas o el llamado distanciamiento social, y NIVEA ha reeditado el estudio y ha incluido encuestas en España (en enero de 2021 y a una muestra representativa de casi 500 personas). De ellas se desprende que más del 80% de los españoles ha reducido su contacto físico con otras personas como consecuencia de la pandemia y que casi la mitad (el 48%) declara sentir soledad, frente a un 46% de los entrevistados en todo el mundo. De entre los que, en España, señalan sentir soledad con frecuencia durante esta situación excepcional, el 88% afirma que desearía recibir más abrazos. Además, el 65% de quienes viven solos y de las familias monoparentales no tienen contacto físico con otras personas de manera cotidiana.

Este segundo estudio pone de manifiesto que los encuestados de todos los países han aceptado las barreras al acercamiento físico que impone la situación actual y están dejando desatendidas sus necesidades de contacto humano. No obstante, tres de cada cuatro españoles (un 77 %) declaran su deseo de compensar la falta actual de contacto físico una vez se resuelva la crisis sanitaria (se trata del porcentaje más alto de todos los países estudiados, junto con otros de gran sociabilidad como Brasil e Italia).

 

Aunque la tecnología está ayudando a crear y mantener vínculos cercanos en situaciones de distanciamiento social, sin embargo, más de la mitad de las personas encuestadas prefieren el contacto físico con otros para superar el sentimiento de soledad.

Uno de los principales aprendizajes de la investigación internacional señala que son las personas jóvenes (entre 18 y 34) quienes se sienten solos de manera habitual, en una proporción que llega al 41%. Entre los mayores de 55 años solo un 19% dice sentir soledad con frecuencia.

Esta es una circunstancia preocupante, en la medida en que cada vez hay más evidencias que señalan el importante papel del contacto estrecho entre personas para una buena salud física y emocional. De hecho, la encuesta de NIVEA apunta que tres de cada cuatro encuestados reconoce haber tomado conciencia sobre esta necesidad durante la pandemia.

La falta de contacto físico afecta a la salud

Sabemos que el simple contacto físico con los demás alivia el dolor y mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular, calma la ansiedad e incluso mejora los síntomas de la depresión. Pero, además, el estudio de NIVEA ha profundizado en el papel de la oxitocina en nuestra salud. Conocíamos su capacidad para crear y reforzar los vínculos y las relaciones con nuestros semejantes, para mantener el sentimiento de apego y hasta para reducir el estrés. La llamada “hormona de la felicidad” es clave en la conexión entre la piel y el cerebro: los queratinocitos (células de la epidermis) presentan receptores que activan la oxitocina a través del tacto y, en respuesta a este estímulo, nuestro bienestar general mejora y, por tanto, también el de la piel.

Pero, además, los estudios científicos realizados por la marca demuestran que este poderoso neurotransmisor también es capaz de reducir la inflamación de la piel, de calmar la piel sensible e incluso de retrasar el envejecimiento cutáneo.

 

 

La iniciativa NIVEA #CareForHumanTouch

Basándose en estas revelaciones, la marca de cuidado de la piel NIVEA ha lanzado la iniciativa de su propósito de marca llamada "Care for human touch to inspire togetherness” (cuidar el contacto humano para inspirar la cohesión entre las personas). En ese sentido, se compromete a llamar la atención sobre los probados beneficios del contacto físico para la salud y a promover el contacto piel con piel tan pronto como las circunstancias sanitarias lo permitan. La compañía promete invertir 20 millones de euros en proyectos locales relacionados con el contacto humano en todo el mundo, alcanzando a 150.000 personas, entre las que se encuentran bebés nacidos prematuramente, personas con problemas de visión y ancianos con demencia.

La soledad puede afectar a cualquier persona en cualquier momento

La importancia de los hallazgos de la investigación realizada por el AdCouncil en colaboración con NIVEA, reflejados en su informe “Soledad, aislamiento y contacto humano” reside principalmente en su enfoque, ya que hasta su publicación, los estudios de este tipo se centraban en entender y mitigar los efectos de la soledad en las personas mayores. La iniciativa de NIVEA pone de manifiesto que son muchas las personas en riesgo de sufrir complicaciones de salud causadas por la falta de este tipo de contacto con otras personas.
Según la investigación, “la soledad puede afectar a cualquier persona en cualquier momento, pero ahora hay otra perspectiva desde la que este problema se ha de examinar: la pandemia global de la COVID-19, el distanciamiento social y las medidas de aislamiento”, por lo que, concluye, "este es un momento importante para comenzar a poner en marcha intervenciones en aquellas personas en riesgo de sentirse solas de forma habitual. Los hallazgos de este estudio proporcionan una oportunidad fundamental a investigadores, profesionales sanitarios, agencias, empresas y organismos sin ánimo de lucro, al entender quiénes son vulnerables, quiénes tienen factores de alto riesgo, y/o quiénes tienen un perfil demográfico que podría llevarlos a una de estas categorías de la soledad”.

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