Los peligros de descuidar la salud bucal

Recientes estudios demuestran que una dentadura sana aleja el fantasma de sufrir graves dolencias, desde diabetes hasta problemas de corazón.

También te puede interesar: Dientes impresos en 3D, la solución a las caries
SEGURO QUE TE INTERESA...

En 2011 se publicó otro estudio, esta vez sobre la salud bucodental de los jugadores del FC Barcelona: los futbolistas culés tenían nada menos que una media de ¡dos caries activas cada uno! Durante tres temporadas, de 2003 a 2006, investigadores de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) realizaron un seguimiento de la plantilla del primer equipo: qué lesiones o traumatismos bucales tenían, cómo era la higiene bucodental que practicaban o si tenían problemas de encías u oclusión dental.

Luego contrastaron los datos recogidos con la información del equipo médico del club acerca de las lesiones deportivas. La conclusión era apabullante: los jugadores con peor salud bucodental eran también los que atesoraban una mayor probabilidad de lesionarse. Al parecer, cuando se produce una infección en la boca, se segregan una serie de mediadores químicos que, a través de la sangre, pueden llegar a los músculos y debilitarlos.

"Hay que pensar que, en general, los deportistas de alto rendimiento son un grupo con un índice de caries muy elevado. Toman muchos carbohidratos ricos en azúcares, barritas energizantes, bebidas con azúcar… Y el ejercicio les seca la boca y los deja sin saliva, fluido que protege contra las caries. Una boca insana puede tener un gran impacto en su rendimiento", explica la dentista Lluïsa Solé.

 

Vieron que un tercio de la plantilla sufría bruxismo: debido al estrés, rechinaban los dientes mientras dormían. Y como le ocurría a Ronaldinho, dos tercios de los jugadores tenían los dientes mal alineados. Y eso no solo es una cuestión estética: en el caso del brasileño, le provocaba ciertas dificultades respiratorias.

 

Solé explica que está documentado científicamente cómo “las enfermedades orales, sobre todo las relacionadas con las encías, pueden provocar problemas de salud en el resto del organismo”. Generan desde trastornos del equilibrio y lesiones musculares hasta dolores de cabeza o calambres, e incluso agravan una diabetes y aumentan el riesgo de cardiopatías.

 

Los españoles, sin embargo, no parecemos ser muy conscientes de ello. Según los datos recogidos por el Libro blanco de la salud bucodental en España, elaborado en 2015 por el Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos, solo el 48,3 % de los españoles habían pasado el último año por el dentista. Aun así, “en general, hemos mejorado bastante de un tiempo a esta parte. A nuestros padres les insistían en que se cepillaran los zapatos y a nosotros ya nos dijeron que era importante lavarse los dientes. E incluso hemos introducido colutorios e hilo dental”, valora Vicente Faus, presidente de la Sociedad Española de Odontología Conservadora (SEOC).

 

Nuestra salud bucodental tiene mucho que ver con las bacterias que hay en nuestra boca: son más de setecientas especies distintas, y en un mililitro de saliva viven tantos microorganismos como habitantes tiene China. La mayoría nos ayudan a degradar la comida; pero otros nos acarrearán problemas de salud si consiguen proliferar y desequilibrar la microbiota bucal. Uno de los microorganismos que hay que mantener a raya es el Streptococcus mutans, bacteria causante de las caries.

 

"Solo hay que hacer un implante cuando ha fallado todo lo demás", asegura la doctora Izquierdo. “El mejor material para la boca es el propio diente. Es el más biocompatible y se une a la encía de forma perfecta protegiendo de la entrada de bacterias”. Los implantes, al contrario de lo que se suele pensar, no son para toda la vida y tienen un riesgo asociado elevado de que la persona acabe desarrollando periimplantitis, “una enfermedad que implica una pérdida de hueso por infección alrededor del implante”, explica Solé. De hecho, según un estudio de la SEPA, entre un 28 % y un 56 % de los pacientes que llevan implantes la padecen.

Los implantes suelen ser de titanio y, en los últimos años, han evolucionado en tema de diseño, materiales, superficies y tipos de rosca. Incluso también en su colocación: "Ahora hacemos cirugía guiada mediante ordenador. A partir de un TAC de la boca del paciente y mediante un software, podemos virtualmente saber cuál es la mejor opción para realizarle el implante: la angulación, la profundidad o la posición exacta", destaca Solé.

 

Una vez decidida, se transfiere la información a una guía que luego se coloca sobre la encía, de manera que "se mejora mucho la predictibilidad, se acortan tiempos quirúrgicos y, si el caso lo permite, incluso evitamos levantar la encía, lo que supone mayor comodidad para el paciente. A pesar de todo, los conocimientos y la experiencia del dentista siguen siendo la clave del éxito de estos tratamientos", sentencia Solé.

Etiquetas: corazóndiabetesinvestigaciónsalud

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS