Los niños pequeños no deberían comer uvas enteras

Las uvas son la tercera causa más común de ahogamiento infantil por alimentos, solo por detrás de perritos calientes y chucherías.

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En el estudio se citan tres casos de niños atendidos por los servicios de urgencias tras ingerir uvas enteras. Dos de ellos, de 5 años y 17 meses respectivamente, fallecieron por asfixia. En el tercer caso, un chico de 2 años, los servicios de emergencia pudieron llegar muy rápido y salvar al pequeño; este se recuperó completamente, pero solo después de pasar cinco días en cuidados intensivos. 

Según explican los autores, el ahogamiento de los niños pequeños se produce debido al tamaño de sus vías respiratorias –más pequeñas que las uvas enteras–, a que no tienen los dientes lo suficientemente desarrollados para masticar correctamente, a que su reflejo de deglución es inmaduro todavía y a que se distraen con mucha facilidad.

Asimismo, y a diferencia de lo que sucede con alimentos más duros, como por ejemplo las nueces, la superficie suave de una uva hace que se forme un sello hermético en las vías respiratorias, lo que hace más complicado su extracción si no se dispone de un equipo médico apropiado.

 

Por ello, los expertos aconsejan que alimentos como las uvas, o los tomates cherry, se corten en trozos de un tamaño adecuado antes de dárselos a los menores de cinco años. Asimismo, insisten en la importancia de que haya un adulto supervisando a los niños mientras estos comen.

Etiquetas: alimentaciónniñossalud

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