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Día Mundial del Medioambiente

Los alimentos ultraprocesados son malos para el medioambiente

Además de nefastos para la salud, estos productos alimenticios fomentan la destrucción de hábitats naturales.

Caja de dónuts de colores
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En los últimos tiempos se está hablando mucho de los alimentos ultraprocesados, uno de los grandes boicoteadores de una dieta saludable y, por ende, de nuestra salud. Estos productos alimenticios, además impactan negativamente en el medioambiente. Son malos para ti y malos para el planeta.

Para empezar, vamos a refrescar un poco sobre qué es un alimento ultraprocesado. El dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario, Aitor Sánchez, lo explica a la perfección en su último libro Tu dieta puede salvar el planeta, recién publicado por Paidós. “Los alimentos ultraprocesados son aquellos que se definen por tener en su composición mayormente azúcar, harinas refinadas, aceites de mala calidad, sal o aditivos que sustituyen algunas de las funciones de estos ingredientes”. Son ultraprocesados, por tanto: la bollería industrial, las galletas, los helados, los refrescos, los snacks fritos y salados, los dulces de todo tipo y, aunque nos parezca sorprendente, algunos alimentos infantiles.

Los alimentos ultraprocesados son altamente palatables, es decir, saben bien, están muy ricos y, por eso, son una perdición, porque enganchan. Una vez que abres el paquete de galletas de chocolate es difícil resistirse a comérselo entero, o casi. ¿Y una bolsa de patatas fritas? Más de lo mismo, solo que en versión salada.

No es injustificada la alarma que se ha desatado en torno a esta “comida” y es que su consumo está asociado a enfermedades no transmisibles como el sobrepeso y la obesidad; pueden aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y hasta de contraer cáncer.

Hasta ahí la parte nutricional, pero ¿y la mediomabiental? ¿Impactan de manera negativa en nuestro planeta?  “Para que tú puedas tener bollería industrial a 3€ el kilo, para que puedas tener cruasanes tan baratos, necesitas materias primas hiperbaratas. Estas materias primas vienen de lugares diferentes y con métodos de producción muy, muy agresivos. Estamos hablando de harinas refinadas que vienen de diferentes lugares con monocultivos, de aceite de palma o aceites de mala calidad que se cultivan también con malas prácticas agrícolas, del azúcar, que también se genera con monocultivo. Es como juntar todas estas prácticas agrícolas en una masa barata para sacar galleta o para sacar bollería industrial”, nos cuenta Sánchez, y especifica aún más: “Tienen un alto impacto a nivel de método de producción, no tienen muchas emisiones a nivel de cómputo global, es decir, ese impacto no se ve desde emisiones de CO2 a la atmósfera porque no son tan altas. Se ve más por el modelo de producción de deforestación que ha generado”.

En Tu dieta puede salvar el planeta (Paidós), el nutricionista deja claro que no todas las grandes empresas emplean malas prácticas pero sí que es más frecuente que se respete menos el medioambiente cuando de lo que se trata es de priorizar los precios muy bajos o los volúmenes muy altos de los ingredientes que se suelen deslocalizar como las harinas refinadas, los aceites de mala calidad, como el de palma refinado, el azúcar… Precisamente los ultraprocesados tienen mucho margen de beneficio ya que duran mucho tiempo sin ponerse malos y son baratos.

“En la gran mayoría de los casos que se ha destapado una violación de las condiciones medioambientales de un ingrediente para producir una materia prima barata, detrás estaba un proveedor de grandes transnacionales con un catálogo de productos ultraprocesados”, afirma Sánchez en el libro.

¿Cómo poner nuestro granito de arena ante esta situación? Tan sencillo como alejarnos de este tipo de comida. Con ello dejaremos de contribuir sin saberlo a la destrucción de muchos hábitats en la otra parte del mundo. Tal y como apunta el nutricionista, si nos pasamos al ‘local y de temporada’, echando al carrito productos frescos, “es mucho más complicado que estemos contribuyendo a la deforestación de nuestros bosques tropicales, a la destrucción de un fondo marino, a la pérdida de biodiversidad o a la explotación de las condiciones laborales de las comunidades de otros países”.

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable y me encantan los animales.

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