Las vacunas contra el cáncer no reemplazarán la cirugía o la quimioterapia, pero podrían dar una inmunidad duradera

Una vacuna contra el cáncer necesita abordar el doble problema de que la enfermedad es capaz de esconderse del sistema inmunológico y suprimir nuestras defensas.

Vacuna mujer
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Los recientes avances están acercando mucho más las vacunas contra el cáncer a la realidad, dando a los pacientes otra arma en su arsenal de tratamientos contra la enfermedad, según la Dra. Madiha Derouazi, CEO de Amal Therapeutics y una de las tres ganadoras del Premio UE 2020 para Mujeres Innovadoras.

Armar nuestro sistema inmunológico para luchar contra el cáncer ha sido un sueño histórico para los científicos y médicos. Sin embargo, muchos cánceres tienen trucos que les permiten esconderse del sistema inmunológico y suprimir nuestras defensas. Para liberar nuestro sistema inmunológico tenemos que hacer frente a estos dos trucos.

En la última década, una revolución en la inmunología llevó a la creación de medicamentos de inmunoterapia conocidos como inhibidores de punto de control, que despiertan el sistema inmunológico. Estos fármacos pueden tener resultados notables en una minoría de casos, lo que lleva a una remisión duradera.

Para trabajar más ampliamente, debemos también entrenar al sistema inmunológico para reconocer el cáncer. Aquí es donde las vacunas podrían ayudarnos pronto a atacar algunos de los cánceres más difíciles de tratar, dice la Dra. Derouazi, cuya compañía está actualmente realizando ensayos de una vacuna terapéutica en personas con cáncer colorrectal.

Pregunta. Las vacunas están recibiendo mucha atención pública en este momento en la batalla contra la COVID-19. La mayoría de la gente está familiarizada con la idea de vacunar contra enfermedades infecciosas, pero no contra el cáncer. ¿Cómo funcionaría una vacuna contra el cáncer?

Respuesta. Alrededor de 1891, un cirujano llamado Dr. Coley notó que cuando los pacientes tienen cáncer y una infección bacteriana al mismo tiempo, el tumor se reducía. Desarrolló un cóctel de bacterias que administró a los pacientes para tratar el cáncer y, a veces, se obtuvieron resultados impresionantes. Este medicamento, llamado las toxinas de Coley, estuvo en el mercado hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los cambios en las regulaciones de la FDA requirieron ensayos clínicos para que el fármaco fuera aprobado para su uso.

Tu sistema inmunológico, espontáneamente o con algún tipo de estimulación, puede reconocer las células cancerosas como una amenaza y atacarlas. Pero las células inmunes no están completamente activadas, así que necesitas ayudarlas un poco.

P. ¿Cómo ayuda vuestra vacuna al sistema inmunológico a reconocer el cáncer?

R. Cada tipo de plataforma de vacuna tiene ventajas e inconvenientes. Las vacunas que utilizan proteínas son más fáciles de fabricar que los virus. Pero las proteínas no producen la respuesta inmunológica que deseas. En el caso de una vacuna contra el cáncer, es necesario tener células T citotóxicas, que matan las células cancerosas, y no necesariamente anticuerpos. Para lograrlo, la proteína tiene que ser suministrada de una determinada manera. Para mejorar esto he añadido un péptido que penetra en la célula para entregar los antígenos.

El otro aspecto es que se necesita tener la llamada "señal de peligro" para activar el sistema inmunológico. Así que podríamos encontrar alguna secuencia de proteínas que proporcione la señal de peligro y fusionarla con la misma proteína. Terminamos con una proteína quimérica donde tenemos piezas ensambladas que guardan las ventajas que necesitaremos para lograr una buena respuesta inmunológica.

Estamos tratando de tener antígenos que puedan incitar al sistema inmunológico a dirigirse a muchas células diferentes en el tumor (no todas las células tumorales expresan el mismo antígeno). Además, estamos abordando la heterogeneidad genética de los seres humanos. Por eso, por ejemplo, cuando tienes que conseguir un nuevo órgano, tienes que encontrar a alguien que sea compatible contigo. Nos gustaría tener una vacuna que se ocupe de esta heterogeneidad genética y podría funcionar en Europa, Japón o los EE.UU., donde las personas son genéticamente muy diferentes.

Es innovadora, pero no ha sido como despertarse una mañana y tener la idea del siglo. Ha madurado a lo largo de 12 años de investigación y de preguntarnos "¿qué puede mejorar?", "¿qué hemos aprendido?" y así construir sobre este conocimiento.

“La vacuna nunca funcionará sola. No reemplazará a la cirugía o a la quimioterapia

Madiha Derouazi
Liliroze

En la imagen, la Dra. Madiha Derouazi.

 

P. ¿Por qué han fallado los intentos anteriores de crear una vacuna contra el cáncer?

R. Creo que la inmunología es una de las partes de la ciencia de la vida que más ha evolucionado en los últimos 10 años. Así que las personas que estaban desarrollando vacunas contra el cáncer hace 15 años tenían el sueño de curarlo con una vacuna, pero ahora sabemos que no lo hará.

La vacuna nunca funcionará sola. No reemplazará a la cirugía o a la quimioterapia. Sin embargo, tal vez después de la quimioterapia y la cirugía, pueda educar al sistema inmunológico para que reconozca el cáncer y tenga una inmunidad duradera contra él, reduciendo el riesgo de recaída.

Además, nos faltaban algunos conocimientos clave sobre los mecanismos inmunosupresores que las células cancerosas han desarrollado (cómo escapan del sistema inmunológico). Para luchar contra eso, tenemos los medicamentos inhibidores de punto de control, que en los últimos cuatro o cinco años han cambiado completamente el panorama del tratamiento del cáncer.

Siempre es un equilibrio. Tienes lo que promueve el sistema inmunológico y tienes lo que lo suprime. Así que, si quieres ganar, tienes que abordar ambos lados del equilibrio, promoviendo con la vacuna y eliminando la supresión con el inhibidor de punto de control.

Hace cinco años, las vacunas contra el cáncer eran independientes, ahora es siempre como una combinación y eso es muy importante.

P. Actualmente está probando una vacuna para el cáncer colorrectal usando su enfoque de "proteína quimérica". ¿En qué fase se encuentra la vacuna actualmente?

R. Está en la fase 1b del ensayo clínico (para los efectos secundarios y la dosis en humanos), donde se está probando en dos poblaciones de pacientes con cáncer colorrectal metastásico. Dentro del cáncer colorrectal hay diferentes poblaciones según su origen genético o según el lugar en el que se encuentren en el tratamiento estándar de atención.

Elegimos el cáncer colorrectal porque en 2015, por primera vez en la inmunoterapia, teníamos un marcador genético que permitía decir si un paciente con cáncer colorrectal responderá al anti-PD1 (el fármaco inhibidor del punto de control). Esto se ve en alrededor del 4-5 % de los pacientes con metástasis, y el resto de los pacientes no responderá a este tratamiento. Estaba pensando que las vacunas contra el cáncer deberían ser usadas en pacientes donde el anti-PD1 no funciona. No está funcionando por una razón y podría ser abordada por la vacuna. Una combinación de la vacuna y el anti-PD1 podría hacer que esos pacientes respondieran. Así que para el cáncer colorrectal tenemos un claro marcador de diferenciación genético.

Al principio, este ensayo estaba planeado para 32 pacientes, pero este número aumentará tan pronto como veamos una señal, resultados que indiquen que la vacuna es efectiva.

En un ensayo con humanos, el criterio de valoración primario es siempre la seguridad, y luego los criterios de valoración secundarios son los resultados clínicos. Tendrás la respuesta de la vacuna en cuatro o cinco meses, pero el resultado clínico tarda un poco más, de seis a doce meses.

Estoy muy agradecida a los pacientes que se inscriben en el ensayo porque no solo reciben el tratamiento, sino que también vienen unas cuantas veces a darnos muestras de sangre para que podamos seguir la respuesta inmunológica.

P. ¿Por qué cree que su enfoquede la vacuna tendrá éxito?

R. Soy mucho más precavida en la forma de comunicarme al respecto. Recibo muchas cartas de pacientes que piden ser incluidos en nuestro ensayo o recibir la vacuna por compasión, y es muy triste. No quiero vender sueños a los pacientes de cáncer; no quiero exagerar.

Donde creo que nos diferenciamos es en que realmente estamos tratando de construir nuestras plataformas tecnológicas y estrategias clínicas sobre cómo los otros han fallado y lo que hemos aprendido de sus ensayos.

P. Es una pregunta imposible de responder, pero ¿cuándo tendremos una vacuna disponible contra el cáncer?

R. ¡Pregúntame de nuevo el año que viene! Honestamente, estamos mucho más cerca, porque ya en 2020 he visto dos publicaciones científicas sobre vacunas contra el cáncer que, por primera vez, tienen resultados realmente prometedores.

Realmente creo que en los próximos cinco años esto se convertirá en una realidad.

 

 

El 23 de septiembre, la Dra. Derouazi fue galardonada con un premio de 100 000 euros de la UE a las Mujeres Innovadoras en reconocimiento a su trabajo. Sus compañeras ganadoras, también premiadas con 100 000 euros, fueron María Fátima Lucas, cofundadora y directora general de Zymvol Biomodeling y Aranzazu Martínez, cofundadora y directora general de It Will Be. Josefien Groot, co-fundadora y CEO de Qlayers fue nombrada 'Rising Innovator' y recibió 50000 euros.

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