La vacuna de Janssen se retrasa por los nuevos casos de trombos

Las autoridades sanitarias de EE UU paralizan la campaña de vacunación con el fármaco de Janssen mientras la farmacéutica retrasa los envíos a Europa. ¿Qué dicen los expertos?

vacuna janssen
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Nuevo golpe a las campañas de vacunación contra la COVID-19: tras la aparición de varios casos de trombos en EE UU en personas que habían recibido la vacuna de Janssen, las autoridades sanitarias de este país han anunciado que van a pausar la inmunización con este fármaco hasta que se investigue la su relación con estos episodios de coágulos sanguíneos. Después de este anuncio, la farmacéutica Janssen comunicó su decisión de retrasar la entrega a Europa de su vacuna monodosis contra el coronavirus, por lo que las primeras 300 000 dosis que iban a aterrizar en España esta semana aún tardarán en llegar.

Si bien es necesario analizar a fondo este posible efecto adverso muy raro que también se ha detectado en la vacuna de Astrazeneca, muchos expertos insisten en que el riesgo de ralentizar más aún las campañas de vacunación frente a la COVID-19 es aún mayor. “Si bien hasta ahora no se ha confirmado un vínculo causal entre ciertas vacunas COVID-19, anomalías plaquetarias y coágulos de sangre, el índice de sospecha de que estos casos raros puedan ser provocados por el componente adenovirus de las vacunas AstraZeneca y J&J está aumentando”, explica a Science Media Centre la profesora de inmunología y enfermedades infecciosas de la Universidad de Edimburgo Eleanor Riley. “Es necesario recopilar más datos y considerar cuidadosamente las implicaciones, pero lo cierto que para la gran mayoría de los adultos de Europa y EE UU los riesgos asociados con contraer COVID-19 superan con creces cualquier riesgo de ser vacunados. Además, aumentar la conciencia sobre la posibilidad de tales efectos secundarios significa que podrán diagnosticarse más rápidamente y tratarse con más eficacia”, concluye.

El profesor de farmacoepidemiología de Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres Ian Douglas coincide en que estos seis casos de trombos con la vacuna de Janssen son muy similares a los observados con la de Astrazeneca, aunque es vital insistir en los beneficios asociados a conseguir inmunidad frente al SARS-CoV-2 con la vacuna: "Todos los indicios apuntan a que este es un efecto increíblemente raro, en este caso y según los datos disponibles hasta ahora, alrededor de una probabilidad de uno en un millón para la vacuna de Janssen. Para poner esto en perspectiva, es casi la misma posibilidad de ser alcanzado por un rayo en cualquier año en el Reino Unido. Por otro lado, los riesgos de COVID-19 son sustanciales. Si los 6,8 millones de personas que recibieron la vacuna de Janssen en los EE UU estuvieran infectados con el virus, es probable que varios miles murieran y muchos más, incluidos los adultos más jóvenes, experimentarían secuelas graves y duraderas”, explica a Science Media Centre.

Los trombos, efecto adverso de mucho fármacos

Como recuerda el catedrático del área de Biología Celular de la Universidad Pablo de Olavida (Sevilla), Guillermo López Duch, en un artículo publicado hoy en The Conversation, “la trombocitopenia o trombosis con reducción de plaquetas es un síntoma que también aparece en respuesta a fármacos. Antibióticos como la vancomicina, antidepresivos como la mirtazapina, antialérgicos como el Rizaben, sulfonamidas contra infecciones como el cotrimoxazol o, curiosamente, al tratamiento con anticoagulantes como la heparina pueden provocar trombocitopenia. De hecho, los casos de trombocitopenia asociados con las vacunas de Astrazeneca y de Jannsen han mostrado similitudes con la generada por los tratamientos con heparina”.

En todo caso, los expertos coinciden en la importancia de que estos hechos sean analizados e investigados minuciosamente lo antes posible: “Aunque es demasiado pronto para sacar conclusiones, el desarrollo de los hechos plantea la posibilidad de que al menos algunos vectores de adenovirus, ya sea por sí mismos o en combinación con el gen de la proteína S del SARS-CoV-2, puedan causar esta reacción idiosincrásica en una proporción muy pequeña de individuos”, explica a Science Media Centre el profesor de Pediatría de la Universidad de Bristol Adam Finn. “Esto puede darnos pistas para comprender el mecanismo o encontrar una forma de evitar que ocurra este problema. Dada la importancia de estas vacunas para el control oportuno de la pandemia, la investigación de este fenómeno es ahora una prioridad internacional de extrema urgencia”, concluye.

 

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