La pista intestinal de la fatiga crónica

Un nuevo estudio relaciona esta enfermedad con alteraciones de la flora bacteriana del sistema digestivo.

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“La detección de anomalías biológicas pone aún más en cuestión el ridículo concepto de que la SFC es un trastorno de orden psicológico”, llega a afirmar Maureen Hanson, profesora de la Universidad de Cornell y coautora del trabajo.

Ludovic Giloteaux, el investigador principal del estudio, va más lejos: “en el futuro, esta técnica no solo puede servir de complemento a otros métodos de diagnóstico no invasivos, sino que además los médicos podrían considerar cambiar la dieta de los pacientes y usar complementos de fibra o probióticos con el fin de prevenir la enfermedad”.

Para conseguir estos resultados, los científicos compararon el ADN microbial presentes en las heces de 48 pacientes de SFC con el de 39 individuos sanos. Así observaron que los sujetos aquejados de fatiga crónica presentaban una menor diversidad bacteriana y tenían un déficit de microbios vinculados a procesos antiinflamatorios, como les ocurre a los afectados por la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

También detectaron marcadores de inflamación en su sangre, seguramente por la presencia de bacterias en el flujo sanguíneo. Esto desencadenaría una reacción autoinmune que empeora los síntomas. Lo que todavía no saben los científicos es si la alteración microbiana es una causa o un efecto de la SFC.

Etiquetas: digestióninvestigaciónmicrobiologíasalud

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