Psicología

La eficacia del mindfulness para reducir la ansiedad y la depresión

Empleado como complemento de las terapias tradicionales, el mindfulness es eficaz a la hora de tratar la ansiedad y la depresión.

Mujer meditando en el campo
iStock

Mucho se está hablando de salud mental en los últimos meses como consecuencia de los efectos negativos de la COVID-19 sobre ella y de la importancia de su cuidado como
base para una buena calidad de vida y para el rendimiento óptimo de las personas.

Diversos estudios han mostrado cómo ha afectado la enfermedad por el nuevo coronavirus (COVID-19) a la salud mental de la población, aumentando los niveles de
 ansiedad, síntomas depresivos, distrés y soledad (Banks et al., 2021).

El término salud mental es muy amplio y en este artículo vamos a centrarnos en la depresión y en la ansiedad, dos de los trastornos más frecuentes, predominantes y 
habituales diagnosticados en las consultas y centros de terapia de los profesionales de la salud emocional.

Y es que según la Organización Mundial de la Salud (2017), la depresión y la ansiedad son dos de las problemáticas más presentes en la sociedad actual.

La depresión es una enfermedad que desemboca en un sentimiento de tristeza que perdura en el tiempo y que además interfiere e impide que la persona vuelva a recuperar su visión “sana” de la realidad, interfiriendo de manera negativa en su día a día.

Se estima que la depresión afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo (OMS, 2017), cifra que pone los pelos de punta, situándose como una de las enfermedades mentales más presentes y la principal causa de discapacidad, afectando a la persona que la sufre en sus tareas sencillas del día a día, y pudiendo llegar a provocar incluso el  suicidio en los casos más graves.

En relación con la ansiedad, las cifras son parecidas, se cree que afecta a más de 260 millones de personas en todo el mundo (OMS, 2017), estando vinculada y estrechamente relacionada con pensamientos negativos y llevando a la persona a vivir en un estado de alerta o amenaza constante y continuo que provoca respuestas fisiológicas desagradables y muy incapacitantes en la persona (Lazarus y Folkman, 1986).

Y esta cifra podría ser incluso algo más alta ya que hay muchas personas que se han acostumbrado a convivir con la ansiedad, normalizándola hasta el punto de no acudir
en busca de ayuda profesional cuando la experimentan.

Tradicionalmente ha sido la prescripción de medicación y las terapias psicológicas los tratamientos más utilizados para poder trabajar y mejorar la sintomatología causada por ambos trastornos (ansiedad y depresión) pero en la actualidad, y como consecuencia del auge a nivel mundial en la práctica del mindfulness, ya se está empezando a utilizar también esta metodología en programas específicos de manera online en pacientes con estas enfermedades.

El mindfulness es un método para poder alcanzar la atención plena, la persona aprende a centrarse y a concentrarse en lo que está sucediendo en su "aquí y ahora". Se acerca a ello, lo acepta, sin juzgarlo y sin tratar de cambiar ni modificar nada de lo que sienta y piense y lo englobaríamos y enmarcaríamos dentro de las Terapias llamadas de Tercera Generación.

Son diversos los estudios que han demostrado la eficacia del entrenamiento en mindfulness en la reducción de la sintomatología ansiosa y depresiva (Hofmann y Gómez, 2017) o su efecto también en una mejora de la salud mental de trabajadores (Janssen et al., 2018).

De manera mucho más reciente esto mismo se ha podido mostrar en el estudio de Nieto, Arribas y Cataluña (2021). Según los autores el mindfulness online si es eficaz y su uso puede resultar una alternativa viable para la reducción de síntomas ansioso-depresivos cuando el tratamiento psicológico habitual no es accesible.

El mindfulness se puede practicar de forma online a través de meditaciones en vídeo guiadas y ejercicios prácticos con el objetivo de fomentar la atención plena, de aprender a estar en el momento presente y el uso de las fortalezas personales para generar un efecto bidireccional de apoyo, profundización y potenciación, que permita desarrollar una mayor conexión con el momento presente.

Los resultados del estudio de Nieto y colaboradores (2021) mostraron que, tras haber realizado una intervención online basada en mindfulness, los participantes experimentaron una disminución significativa de la ansiedad y de la depresión. De hecho, las personas con síntomas activos obtuvieron puntuaciones no patológicas tras haber realizado el programa de mindfulness online durante 3 meses.

Parece por lo tanto, que hay un mundo muy abierto por explorar de cara a mejorar la calidad de vida de las personas que noten síntomas depresivos y ansiosos con el mindfulness como punto de referencia.

 

Aroa Ruiz, psicóloga e instructora de mindfulness en el Instituto Europeo de Psicología Positiva.

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