La ciencia asedia al cáncer de mama

Es el tumor más frecuente entre las mujeres (una de cada ocho lo padecerá), pero su curación está cada vez más cerca.

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Los especialistas coinciden: el arma más poderosa con la que contamos en esta guerra es la prevención. Sobre todo a medida que vamos conociendo más detalles sobre los factores de riesgo y cómo influyen nuestros estilo de vida y hábitos en la incidencia del cáncer de mama. En este sentido, ha sido fundamental un proyecto surgido en el año 2003 en el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental de EE. UU. El llamado Estudio de hermanas partió de un hecho comprobado: en promedio, las mujeres con una hermana que haya padecido o padezca este cáncer tienen el doble de riesgo de desarrollarlo a su vez. 

El trabajo recopiló datos de más de 50.000 mujeres estadounidenses y puertorriqueñas de entre 35 y 74 años que tuvieran al menos una hermana a la que se le hubiera diagnosticado este tumor. Dado que las participantes en la investigación compartían genes y habían crecido en el mismo entorno, el estudio podía precisar qué factores de riesgo llevaban a que unas fueran víctimas de la enfermedad y otras no.  

La obesidad y el sedentarismo allanan el camino al tumor

Gracias al análisis de estas 50.000 personas, el conocimiento sobre los hábitos y actividades que aumentan las posibilidades de tener un tumor de mama ha dado pasos de gigante, y se ha disparado el número de estudios sobre los diferentes factores de riesgo. Un artículo de la revista Cancer se basó en estos datos para probar la relación entre la acumulación de grasa corporal y la probabilidad de sufrirlo. El texto se refería a la adiposidad abdominal, la más perjudicial para la salud.

Otro trabajo, publicado el año pasado en el International Journal of Cancer, reveló que las mujeres expuestas a la gasolina y otros productos derivados del petróleo son más propensas a desarrollar este cáncer. Y un tercer estudio realizado a partir de los datos de las hermanas y dado a conocer en BMC Cancer desveló que el consumo de antiinflamatorios no esteroides –paracetamol, ibuprofeno...– y de aspirina reduce el peligro en las mujeres premenopáusicas.

El Estudio de hermanas también ha demostrado que el ejercicio físico ayuda a mantener la dolencia a raya. Sus datos revelan que las mujeres con tres cuartas partes o más de su historial laboral basado en trabajos activos disminuyen en un 28 % el riesgo de tener cáncer de mama. Otras investigaciones recientes han cuantificado que las que practican deporte de diez a diecinueve horas por semana lo aminoran un 30 %, tanto si realizan un ejercicio intenso como si es moderado; por ejemplo, caminar a paso ligero.

Etiquetas: saludtumores

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