Herpes zóster en pacientes con mieloma múltiple

Muchos de los tratamientos que los pacientes hematológicos llevan a cabo para su enfermedad tienen como efecto secundario la inmunosupresión y aparición de herpes zóster, por esta razón se recomienda tomar un medicamento de prevención.

Vestir una camiseta demasiado ajustada o rozar tejidos incluso suaves como las sábanas son una gran molestia para los pacientes afectados con herpes zóster (HZ), una infección viral que impulsa una erupción cutánea que puede producir un dolor muy fuerte y llegar a ser incapacitante para el que lo padece.

Teresa Regueiro es la presidenta y fundadora de la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple (MM), y, además, padeció el herpes zóster en dos ocasiones, motivo por el que se considera una paciente «empoderada e informada» ante determinadas infecciones. Este hecho, a pesar de la situación personal respecto a la enfermedad, ha servido para que Regueiro conociera los síntomas de HZ, incluso antes de padecerlo.

En pacientes hematológicos se recomienda tomar un tratamiento de prevención para evitarlo ya que, tal y como explica, muchos de los tratamientos que suelen llevar a cabo estos pacientes para su enfermedad tienen como efecto secundario la inmunosupresión y aparición de HZ. «Es un dolor muy raro, no es ni dolor muscular, ni de huesos, duele la piel y el dolor es muy fuerte», lamenta Regueiro, quien trató la infección con su hematóloga, al tener que acudir a consulta frecuentemente, al menos cada dos meses para revisiones de MM. Esta infección viral es producida por el mismo virus que provoca la varicela y que puede reactivarse en forma de herpes zóster, normalmente en situaciones de bajada de defensas del organismo.

Javier De la Serna, especialista en Hematología del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), señala que los profesionales que se dedican a esta especialidad incorporan la vacuna antes de aplicar tratamientos que reducen la inmunidad, según explica.

El HZ aparece como una erupción dolorosa con vesículas y úlceras, que puede durar de una semana a diez días, y en pacientes de riesgo «es más grave, más duradera, más dolorosa y con más riesgo de neuralgia posherpética», indica el experto. Esta infección, que aparece en los primeros días como un picor, desarrolla con el paso de los días apariciones de vesículas, produciendo dolores que pueden ser muy fuertes. Debido a ello, el hematólogo insiste en la importancia de detectar el HZ precozmente «para poder aplicar un tratamiento antiviral y de este modo, corregir las lesiones y evitar el riesgo de la peor de las consecuencias del HZ: la neuralgia posherpética», un trastorno que afecta a las fibras nerviosas y a la piel produciendo dolor.

Así, De la Serna recomienda la vacunación con la vacuna conjugada, ya que reduce en más del sesenta por ciento del riesgo de infección en estos pacientes. En los casos en que los individuos han sufrido un brote de HZ, e incluso después de un tratamiento que incluye antivirales, es posible que quedaen secuelas. El nervio afectado puede quedar dañado con dolores de difícil control y es necesario recurrir a analgésicos potentes e incluso a opiáceos», explica De la Serna.

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