Herpes: el virus que se esconde en nuestro cuerpo

Nuestro sistema inmunitario ha evolucionado para detectar y eliminar los virus que entran en nuestro cuerpo, pero existen algunos virus que cuentan con el mejor camuflaje para no ser eliminados.

 

Los virus necesitan infectar una célula para poder replicarse y sobrevivir ya que, por sí solos, no disponen de las herramientas necesarias. Durante el proceso de infección, el sistema inmunitario lo detecta y lo elimina, aunque algunos virus son capaces de esconderse durante mucho tiempo.

¿Cómo nos defendemos de los virus?

Nuestro sistema inmunitario es el producto de la evolución de miles de años, y ha dado lugar a dos tipos de respuestas inmune: innata y adaptativa. La respuesta inmune innata cuenta con células especializadas en detectar e identificar los marcadores principales de los virus, sin prestar atención a variantes o subclases. Lo importante es que sea eliminado con rapidez.

Una vez hemos acabado con la amenaza, nuestras defensas “aprenden” de qué tipo de virus se trata por si vuelve a infectar nuestro organismo. Esta respuesta especializada y a largo plazo es la respuesta inmune adaptativa.

La combinación de ambos tipos de respuesta hace de nuestro sistema inmunitario una barrera casi impenetrable cuando funciona bien, especialmente cuando nos enfrentamos a patógenos que llevan circulando entre los humanos miles de años.

Herpes en la mano
Fuente: iStock

Los virus también tienen estrategias de defensa

Sin embargo, al igual que la evolución ha dado lugar a unas defensas cada vez más efectivas, los virus también han sufrido una evolución paralela. De esta manera, aquellos virus que presentaban estrategias para escapar de nuestro sistema inmunitario, han perdurado por su éxito de supervivencia.

Así es como encontramos hoy en día algunos tipos de virus que son capaces de esconderse dentro de nuestras células sin ser detectados por nuestra férrea defensa. Entre ellos, encontramos el virus de VIH o del herpes, como ejemplos clásicos.

Existen varios mecanismos de camuflaje que dependen de su composición y mecanismo de infección. En el artículo de hoy vamos a centrarnos en una única categoría de virus: aquellos que llevan su información genética en forma de ADN.

Virus del herpes: una gran familia

Existe una familia de virus que contienen las instrucciones en forma de ADN y que se denominan Herpesviridae. Todos los virus de este tipo infectan células animales y tienen una estructura y mecanismo de infección muy parecidos.

Dentro de esta familia, hay tres géneros o subfamilias donde encontramos algunos ejemplos de los virus que causan muchas infecciones en humanos:

  • Virus del herpes simple
  • Virus de la varicela-zóster
  • Virus Epstein-Barr
  • Citomegalovirus

Cuando un virus infecta una célula, introduce su libro de instrucciones para fabricar todas las moléculas necesarias que componen una nueva copia de sí mismo, utilizando la maquinaria de nuestras células. Estas instrucciones están en forma de ADN, que codifica para los componentes del virus.

Aunque el origen del ADN viral es externo, una vez en el interior, nuestra célula comienza a fabricar moléculas sin importar de dónde vienen las instrucciones. Una vez ha generado una nueva copia del virus, se duplica la información genética y sale de la célula, listo para infectar.

Debido al formato de su información genética, el ADN viral puede permanecer en el interior de nuestra célula sin desencadenar una respuesta inmune. Las defensas de nuestro cuerpo están diseñadas para reconocer las moléculas (proteínas) del virus, no sus libros de instrucciones.

Esta característica es la que presenta una ventana de oportunidad al virus para esconderse integrando su ADN en el ADN que contienen nuestras células. Este fragmento de código genético es mucho más pequeño que nuestro propio contenido, por lo que no es tan extraño que pueda pasar desapercibido.

Escondido sin hacer ruido

Dentro de una célula, existen grandes porciones del ADN que se mantienen silenciadas de forma natural. Los motivos son varios. Por ejemplo, una neurona no necesita fabricar moléculas que degradan la comida. Al igual que una célula hepática no crea todas las proteínas especializadas para la contracción muscular.

Por este motivo, muchos genes se mantienen silenciados, pero permanecen en el núcleo. Sin embargo, si la célula se divide en dos, tendrá que hacer una copia de todo su ADN, incluso de las partes silenciadas.

Cuando un virus introduce su ADN en nuestro núcleo, se puede mantener silenciado de igual forma que muchos otros genes, y pasar a través de varias generaciones de divisiones celulares, sin que una copia del virus aparezca.

¿Por qué se despierta el herpes?

El principal problema de este tipo de virus es el momento en el que este ADN vuelve a producir moléculas virales y copias del virus. El mecanismo exacto por el cual un virus puede volver a despertar tras haber permanecido “durmiente” se desconoce. Sin embargo, algunos pacientes presentan factores que se repiten.

Uno de los casos mejor estudiados es el virus del herpes labial, el cual provoca una infección en forma de ampollas o erupciones en la piel, donde los brotes pueden estar asociados a la exposición al sol o el estrés.

Otro factor es el propio envejecimiento y caída del sistema inmunitario asociados a la edad, como ocurre con la varicela-zóster. Este virus puede permanecer décadas oculto en el organismo, y volver a despertar a partir de los 50 o 60 años. En estos casos, se puede optar por una vacuna preventiva.

El estudio de estos mecanismos de camuflaje puede ayudarnos a entender cómo “desactivar” una infección o diseñar nuevas estrategias de vacunación para otros tipos de virus, incluso los que no tienen su información genética en forma de ADN.

 

Referencias:

Mody et al. 2020. Herpes Simplex Virus: A Versatile Tool for Insights Into Evolution, Gene Delivery, and Tumor Immunotherapy. Virology (Auckl). doi: 10.1177/1178122X20913274

 

Sherezade MR

Sherezade MR

Soy una doctora en Alergología que en sus ratos libre cuenta la ciencia en redes. Me licencié en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y realicé el doctorado en la Universidad de Medicina de Viena. Ahora trabajo como postdoc en el Instituto de Alergología Fraunhofer asociado al Hospital Charité de Berlín. Mi nueva faceta es divulgadora amateur que hace vídeos cortos en Twitter y streams largos en Twitch. A veces también escribo o consigo logros para la Alianza en World of Warcraft. Página web

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