Hay personas que toman Kéfir para combatir la COVID-19: ¿ayuda o no?

Durante el curso de la pandemia han aparecido decenas de remedios que nos prometen curarnos o protegernos del coronavirus, como el Kéfir, pero, ¿qué hay de cierto en estas afirmaciones?

 

Las infecciones virales, entre ellas la causada por SARS-CoV-2, están condicionadas por muchos factores internos y elementos externos del organismo. Uno de ellos es la composición de la microbiota y el estado del sistema inmunitario. En este artículo repasamos la posible ayuda de tomar Kéfir para evitar infecciones.

¿Qué es el Kéfir?

El Kéfir es un producto lácteo similar al yogur que se obtiene de la fermentación de la leche gracias a bacterias y hongos. Los microorganismos normalmente responsables de este proceso son bacterias de tipo Lactococcus y Streptococcus y el hongo Kluyveromyces marxianus.

Aunque también se puede hacer Kéfir de agua, el más famoso es el creado a partir de la leche. En algunas poblaciones se consume desde hace miles de años como en la región del Cáucaso, pero en otras ha sido introducido en las últimas décadas.

El origen de esta palabra se cree que proviene de la palabra turca keif que significa “sentirse bien”, en posible relación a la sensación cuando se bebe este producto lácteo. Lo que sí parece probable es que fuera algo consumido en el campo durante muchos años antes de que se extendiera a otras poblaciones y clases sociales.

Para preparar este producto lácteo fermentado, sólo es necesario tener leche, unos nódulos de Kéfir, el recipiente adecuado y echar mano de cualquier receta que se encuentra en internet. Los nódulos de Kéfir son pequeñas bolas blancas o granos en forma de racimo similar a una coliflor que son contienen los microorganismos para fermentar la leche.

Estos nódulos de 0.3-3.5 centímetros de tamaño son “reutilizables”, ya que basta con mantenerlos con leche fresca cada pocos días y recoger el producto fermentado. Para conservarlos a largo plazo, también se pueden congelar o incluso deshidratar.

Kefir
Fuente: iStock

¿Cómo puede ayudar el Kéfir?

En la cultura popular existen diversas creencias sobre remedios caseros para “potenciar” el sistema inmunitario y “reforzar” las defensas. Aunque la mayoría de ellas carecen de evidencias científicas, otras se asientan en conceptos como una dieta variada que nos aporte nutrientes y una microbiota equilibrada.

El uso del Kéfir para combatir el coronavirus se asienta en la hipótesis de su capacidad antiviral promovida por la estimulación de células del sistema inmunitario como macrófagos, neutrófilos, anticuerpos y células citotóxicas, que son responsables de acabar con patógenos y amenazas.

Por otro lado, uno de los grandes problemas de la COVID-19 fueron los síntomas causados por un ambiente inflamatorio exagerado que activaba el sistema inmunitario de tal forma que resultaba muy difícil volver a apagarlo.

El Kéfir también podría ayudar en esta situación, ya que actúa como agente anti-inflamatorio al reducir la producción de moléculas que activan el sistema inmunitario. En el contexto del coronavirus, podría servir para frenar la tormenta de citoquinas que tan peligrosa puede ser.

Todas estas posibles aplicaciones fueron revisadas por expertos en un artículo publicado en el año 2021 en la revista Biomedicine & Pharmacotherapy. Aunque las variantes dominantes del SARS-CoV-2 en la actualidad parecen provocar síntomas leves en población vacunada, comprender mecanismos para regular infecciones virales puede ser de gran ayuda, no sólo para esta pandemia sino para otros virus.

Un repaso a las evidencias científicas sobre el Kéfir

En esta revisión, seis expertos han comprobado los estudios y experimentos publicados hasta la fecha para valorar cuánto peso científico presentaban sobre las propiedades del Kéfir como agente protector contra infecciones virales.

Los nódulos o granos de Kéfir contienen microorganismos probióticos. Un organismo probiótico es, en términos generales, un microbio que puede actuar en beneficio o ayudar a mantener la salud de nuestro organismo. Especialmente en su función de restaurar la microbiota intestinal de forma equilibrada.

Los nódulos contienen muchos tipos de microorganismos, donde las bacterias pueden ocupar el 37-90% de todas las especies, aunque la composición puede variar según el tipo de leche utilizado, ya que es el medio de cultivo que utilizan las bacterias y que puede favorecer unas especies u otras.

Los compuestos generados por la fermentación también varían según las poblaciones de microorganismos y el tipo de leche. En términos generales, los bioproductos que contiene el Kéfir son adecuados y ricos en varios tipos de vitaminas y micronutrientes. Sin embargo, estas características no son determinantes en la salud si no se sufre de alguna deficiencia nutritiva seria.

Algunos análisis en modelos animales y otros estudios observacionales en humanos apuntan a que el consumo de Kéfir favorece una respuesta inmunitaria adecuada, está relacionado con menor presencia de patógenos en el tracto digestivo y vías respiratorias, y mayor cantidad de anticuerpos.

Aunque resulta difícil discernir cuál es el mecanismo o molécula responsable de todas estas observaciones, parece ser que una nutrición suplementada con Kéfir puede ser beneficiosa contra infecciones virales.

Referencias:

Hamida et al. 2021. Kefir: A protective dietary supplementation against viral infection. Biomed Pharmacother. doi: 10.1016/j.biopha.2020.110974

Sherezade MR

Sherezade MR

Soy una doctora en Alergología que en sus ratos libre cuenta la ciencia en redes. Me licencié en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y realicé el doctorado en la Universidad de Medicina de Viena. Ahora trabajo como postdoc en el Instituto de Alergología Fraunhofer asociado al Hospital Charité de Berlín. Mi nueva faceta es divulgadora amateur que hace vídeos cortos en Twitter y streams largos en Twitch. A veces también escribo o consigo logros para la Alianza en World of Warcraft. Página web

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