Hace un siglo que el zumo de naranja ya se vendía como un elixir

El mito de que el zumo de naranja tiene propiedades particularmente saludables no es nuevo: fue fruto de una campaña de publicidad realizada hace un siglo.

Zumo de naranja
iStock

El estadounidense Claude C. Hopkins (1866–1932) fue uno de los grandes pioneros de la publicidad y también un firme defensor de que sus estrategias y resultados podían medirse científicamente. A su juicio, solo había que encontrar la manera de que el cliente sintiera la necesidad imperiosa de adquirir el producto apelando a sus debilidades emocionales.

Hopkins fue el creador de una importante y persuasiva campaña de publicidad para vender el zumo de naranja, que acabó presentado como una especie de elixir para niños.

Esta campaña, de hecho, guardaba muchas similitudes con los trucos que se usaban por aquel entonces para vender medicamentos milagro, como el aceite de serpiente.

El misterioso Doctor Wiley

Hopkins presentó así el zumo de naranja como un complemento nutricional de la alimentación normal de los bebés y los niños. De hecho, en sus anuncios se podía ver a una madre con un recién nacido en posición de mamar, que sin embargo era alimentado con una cuchara y zumo de naranja.

En otro anuncio, entresacan otras afirmaciones significativas Jeffrey L. Cruikshank y Arthur W. Schultz en el libro The Man Who Sold America: The Amazing (but True!) Story of Albert D. Lasker and the Creation of the Advertising Century, donde un tal Dr. Wiley dice: "las naranjas [...] son mejores que los medicamentos", o que "prácticamente todos los médicos de renombre aconsejan incluir el zumo de naranja en la dieta de los niños pequeños, incluso en los recién nacidos".

Más tarde, a rebufo del hallazgo de lo que ahora llamamos vitamina C, se le otorgaría al zumo de naranja un marchamo médico todavía mayor. La vitamina C empezó a percibirse como un ingrediente mágico, así que se vertían afirmaciones tales como "Necesita tomar zumo de naranja todos los días".

Hoy en día sabemos que toda aquella campaña publicitaria estaba levantada sobre mentiras, medias verdades y mucha pseudociencia. De hecho, a pesar de lo que dijer el Dr. Wiley, la Academia Estadounidense de Pediatría desaconseja alimentar a los niños pequeños con zumo de naranja. Además, un consumo excesivo puede causar caries, distensión abdominal, gases y diarrea.

Zumo de fruta y cáncer

Lo que sí se recomienda es incluir fruta y verdura en una dieta saludable. ¿Cómo? Preferentemente ingiriendo piezas enteras. De hecho, beber zumo no es equiparable a comer fruta, pero ni de lejos. Al tomar un zumo de naranja, ingerimos azúcar pero poca fibra.

El estudio Citrus fruit and cancer risk in a network of case-control studies publicado en Cancer Causes & Control en 2009, concluyó que los cítricos tenían un papel protector contra los cánceres del tracto digestivo y respiratorio superior. En ningún momento se habló de zumo de cítricos.

En un estudio publicado en el British Medical Journal en 2019 realizado por investigadores de la Agencia de Salud Pública de Francia y del Equipo de Investigación de Epidemiología Nutricional (EREN) en Bobigny, Francia, que analizó datos de más de 101 250 personas, se concluyó que beber un promedio de poco menos de 200 ml de una bebida azucarada o de un zumo de frutas se relacionaba con un aumento del 18 por ciento en el riesgo de cáncer.

El estudio Orange Juice and Cancer Chemoprevention publicado en 2013 en Journal Nutrition and Cancer apuntaba a un posible efecto quimiopreventivo del zumo de naranja. Sin embargo, tal y como sus autores señalaron en su momento, las pruebas de la quimioprevención del zumo de naranja en humanos son limitadas. En roedores sí que se vio que podía ayudar a reducir el riesgo de cáncer. Los investigadores concluyeron que era necesario realizar estudios epidemiológicos y estudios de intervención controlados y aleatorios en seres humanos que evaluasen el efecto quimiopreventivo del zumo de naranja, teniendo en cuenta la variabilidad en su composición.

Continúa leyendo