Experimentación animal, ¿por qué sigue existiendo?

La comunidad científica todavía se sirve de modelos animales en muchos estudios. Si existen algunas alternativas, ¿por qué se siguen utilizando?

 

Hoy es el Día Internacional del Animal de Laboratorio, y el objetivo es concienciar a la sociedad de lo importante que es su papel en la investigación. En las últimas décadas hemos visto un avance notable en la tecnología y técnicas disponibles, pero algunos modelos animales siguen siendo imprescindibles en ciertos estudios. ¿Por qué no se deja de usar animales de laboratorio? ¿Qué ventajas presentan frente a otros modelos actuales?

La complejidad de un organismo

La investigación es una carrera que se asemeja mucho más a una maratón que a los 100 metros vallas, aunque también se enfrenta con numerosos obstáculos. Uno de los motores que impulsan los estudios y proyectos de investigación es contestar a preguntas, ya sea dilucidar por qué ocurren algunos procesos biológicos, cómo se desarrollan ciertas enfermedades o qué tratamientos desarrollar para curarlas.

Para contestar a esas preguntas, es necesario diseñar experimentos adecuados y, en la mayoría de las ocasiones, la decisión de utilizar uno u otro se ve afectada por los métodos y técnicas disponibles. A menudo, la creatividad de los investigadores debe amoldarse a la realidad que está condicionada por los avances tecnológicos y el conocimiento de la comunidad científica.

En ocasiones, los modelos artificiales son útiles para imitar las condiciones naturales en algunos aspectos. Esta rama de la investigación se ha desarrollado especialmente en las últimas décadas gracias a los conocimientos científicos y avances tecnológicos. Sin embargo, ¿por qué no han sustituido las nuevas tecnologías a los modelos animales?

La realidad es que todavía no existen modelos artificiales que imiten a la perfección la complejidad de un organismo vivo. Todavía desconocemos muchos procesos internos o cómo se comunican las distintas partes de un mamífero, y las que conocemos son muy difíciles de replicar.

La mayoría de las preguntas que se buscan responder son en relación a enfermedades o tratamientos en humanos. En ambos casos, se deben contemplar efectos en el organismo completo, y los modelos artificiales son insuficientes porque se limitan a unas pocas células o un órgano.

Para entender cómo un medicamento se tolera o distribuye en humanos, necesitamos introducirlo en un sistema similar, con órganos, circulación sanguínea, degradación y mil procesos más. Esto simplemente no existe de forma artificial y aquí entran la alternativa: modelos animales.

Modelos que curan enfermedades

Los modelos animales son muy diversos y están diseñados según qué preguntas vayan a responder. Un ejemplo conocido es el uso de modelos de ratón para probar la eficacia, tolerabilidad o dosis de nuevos tratamientos como, por ejemplo, las vacunas. Sin embargo, los modelos de ratón pueden ayudar en muchos otros campos de la investigación.

Por ejemplo, para estudiar “enfermedades” que no existen en humanos. Aunque esto pueda ser poco intuitivo, es de gran utilidad para comprender funciones de algunas células como los mastocitos, una de las principales implicadas en la respuesta inmunitaria. No se ha encontrado ninguna persona que no tenga mastocitos, y esto nos indica que deben ser imprescindibles.

Sin embargo, cuando estas células son las causantes de una enfermedad, no está del todo claro qué les ocurre y cómo arreglarlo. Un ejemplo es las mastocitosis, donde los mastocitos son “hipersensibles” y se activan ante cualquier estímulo, pudiendo causar anafilaxia y la muerte.

Para poder evaluar cómo funcionan los mastocitos se ha desarrollado un modelo de ratón llamado “Hello Kitty” que tienen una particularidad. Estos ratones presentan una modificación genética de forma que se pueden eliminar todos sus mastocitos y, aunque los ratones generados son viables, presentan algunas características.

Entre otras cosas, estos ratones tienen problemas intestinales y son incapaces de combatir infecciones parasitarias. Disponer de estos modelos que no existen en humanos y son imposibles de replicar con células, nos ayuda a comprender la comunicación del sistema inmunitario y probar medicamentos para enfermedades como la mastocitosis.

Ilustración. Experimentación animal
Fuente iStock

El proceso del cambio

Este es sólo un ejemplo de muchos tipos de modelos que nos permiten seguir investigando y contestando a las preguntas que no dejan de aparecer. Sin embargo, toda la comunidad científica está concentrando esfuerzos para reducir los modelos animales al mínimo posible.

Cada vez hay más medidas de regulación que revisan todos los ensayos con animales y los comités éticos se van actualizando en base a las nuevas evidencias. Todavía queda mucho camino y los modelos alternativos disponibles siguen sin equiparar algunos modelos animales.

Hasta que consigamos eliminarlos por completo, se debe seguir investigando de forma ética y moral con los modelos que nos siguen permitiendo curar enfermedades. Sin ir más lejos, hoy se puede retomar cierta normalidad en nuestras rutinas gracias al desarrollo de las vacunas contra COVID-19, y todas ellas pasaron por modelos animales.

 

Referencias:

Mukai et al. 2017. Differences in the Importance of Mast Cells, Basophils, IgE, and IgG versus That of CD4 + T Cells and ILC2 Cells in Primary and Secondary Immunity to Strongyloides venezuelensis. Inject Immun. doi: 10.1128/IAI.00053-17

 

Sherezade MR

Sherezade MR

Soy una doctora en Alergología que en sus ratos libre cuenta la ciencia en redes. Me licencié en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y realicé el doctorado en la Universidad de Medicina de Viena. Ahora trabajo como postdoc en el Instituto de Alergología Fraunhofer asociado al Hospital Charité de Berlín. Mi nueva faceta es divulgadora amateur que hace vídeos cortos en Twitter y streams largos en Twitch. A veces también escribo o consigo logros para la Alianza en World of Warcraft. Página web

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