Estos virus pueden ayudar a combatir el acné

El acné puede tratarse de varias formas, pero cuando se trata de algo crónico que perdura bien pasada la adolescencia, se puede recurrir a antibióticos, pero un tipo de virus puede ser más efectivo.

 

Todos sabemos lo que es sufrir porque nos ha salido un grano en el punto más visible de la cara justo cuando tenemos un evento social, y a menudo hemos recurrido a remedios fiables o caseros para deshacernos del acné. Un estudio reciente tiene un enfoque algo más sofisticado: utilizar un virus para eliminar las bacterias que provocan acné.

¿Por qué nos sale acné?

El acné es una inflamación crónica de los complejos pilosebáceos, que son estructuras de la piel donde se encuentra un folículo de pelo y una glándula sebácea. Puede afectar a más del 85% de los adolescentes y jóvenes adultos.

Las causas de la aparición del acné son variadas. Entre ellas encontramos cambios hormonales, irritación causada por productos cosméticos, estrés, tener una predisposición genética o una disbiosis de la microbiota.

Estos factores pueden tener mayor o menor importancia a lo largo de nuestra vida. Por ejemplo, durante la adolescencia, los grandes cambios hormonales pueden ser el elemento más importante en la aparición del acné. Sin embargo, en la etapa adulta, es posible que la disbiosis microbiana sea el factor más relevante.

El problema de la disbiosis microbiana

La microbiota de la piel es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestra epidermis y que realizan funciones vitales. La microbiota de cada persona es parecida a la huella digital, donde los tipos y cantidad de cada microorganismo crean una firma casi única.

Sin embargo, la microbiota se diferencia de la huella en que es cambiante. No tenemos la misma microbiota en la infancia que en la edad adulta, si vivimos en contacto con animales o no, si hacemos deporte, si comemos una dieta variada… Por eso, el estudio de la microbiota se convierte en algo complejo.

A pesar de las limitaciones, numerosos estudios han demostrado que la composición de la microbiota es determinante en la aparición o mantenimiento de ciertas enfermedades. En el caso de la microbiota de la piel, se ha relacionado con enfermedades como la dermatitis atópica, alopecia, psoriasis y acné.

Cuando una persona presenta un desequilibrio en la composición de su microbiota, favoreciendo la presencia de bacterias perjudiciales y dificultando la colonización de bacterias beneficiosas, hablamos de disbiosis.

¿Existe la “bacteria del acné”?

Estudios de la composición de la microbiota de la piel asociada con la aparición de acné han presentado evidencias contradictorias. Algunos culpaban a la bacteria Cutibacterium acnes como responsable, mientras que otros estudios no encontraron diferencias entre pacientes con acné crónico y voluntarios sanos.

Investigaciones más detalladas han propuesto que no sólo la presencia o ausencia de esta bacteria es importante, sino la proporción que presenta frente a otras poblaciones de bacterias y su interacción con ellas.

Mejilla con acné
Fuente: iStock

Tratamiento contra el acné: antibióticos

Ya que la sobreproliferación bacteriana de algunas especies es un factor determinante en la aparición del acné, uno de los tratamientos estándar es el uso de antibióticos. Sin embargo, eliminar toda la población bacteriana puede resultar perjudicial si acabamos con las bacterias que ayudan a mantener la integridad de la piel.

El principal problema del uso de antibióticos es la creciente presencia de bacterias resistentes a antibióticos. El caso del acné crónico es un ejemplo especialmente preocupante porque las personas que se aplican antibióticos necesitan hacerlo de manera repetida durante mucho tiempo.

Este tipo de tratamiento favorece el mantenimiento y aumento de las cepas de bacterias que presentan estos genes de resistencia. La consecuencia es que el tratamiento deja de hacer efecto en controlar el acné y los pacientes necesitan buscar otra estrategia.

Tratamiento alternativo: terapia fotodinámica

En estos casos, un tratamiento de pulsos de luz puede ser más efectivo porque se ha demostrado que regula el equilibrio entre varias especies de bacterias, fomentando una proporción beneficiosa en vez de eliminarlas a todas por igual.

Esta terapia fotodinámica resultó efectiva en cinco pacientes con acné moderado o grave, y se observó un cambio en la composición microbiana hacia un aumento en la diversidad. Esto se atribuyó, en parte, a una regulación de la bacteria Cutibacterium acnes.

Sin embargo, este tratamiento puede resultar bastante costoso para los pacientes ya que las sesiones deben realizarse en una clínica estética o dermatológica que cuente con el dispositivo que emita los pulsos de luz con las características adecuadas.

Tratamiento en desarrollo: virus bacteriófagos

Un estudio reciente pendiente de revisión por expertos, propone una nueva estrategia para modificar la composición de la bacterias de la piel implicadas en el acné. En este artículo han diseñado ocho tipos de virus bacteriófagos, que infectan bacterias, en concreto la bacteria Cutibacterium acnes.

La aplicación de estos ocho virus junto al tratamiento estándar de antibióticos fue suficiente para eliminar la bacteria Cutibacterium acnes en un modelo de acné de ratón. Aunque es necesario confirmar estos resultados en humanos, podría ser una alternativa a las personas que presentan bacterias resistentes a antibióticos.

Referencias:

Carmona-Cruz. 2022. The Human Skin Microbiome in Selected Cutaneous Diseases. Front Cell Infect Microbiol. Doi: 10.3389/fcimb.2022.834135

Rimon et al. 2022. Towards phage therapy for acne vulgaris: Topical application in a mouse model. Pre-print bioRxiv.

Yang et al. 2021. Modulation of Skin Microbiome in Acne Patients by Aminolevulinic Acid–Photodynamic Therapy. Photodiagn. Photodyn. Ther. 36, 102556. doi: 10.1016/j.pdpdt.2021.102556

Sherezade MR

Sherezade MR

Soy una doctora en Alergología que en sus ratos libre cuenta la ciencia en redes. Me licencié en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y realicé el doctorado en la Universidad de Medicina de Viena. Ahora trabajo como postdoc en el Instituto de Alergología Fraunhofer asociado al Hospital Charité de Berlín. Mi nueva faceta es divulgadora amateur que hace vídeos cortos en Twitter y streams largos en Twitch. A veces también escribo o consigo logros para la Alianza en World of Warcraft. Página web

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