Estos platos que parecen deliciosos están hechos de plástico

Se trata de una campaña de una agencia de comunicación especializada en alimentación y el Zoo de Copenhague.

comida microplásticos
Sweet Sneak Studio

Echa un ojo a la imagen que se puede ver justo encima. ¿Qué te parece? Podría ser una instantánea usada en un libro de cocina o en una revista de gastronomía, ¿verdad? Quizás necesites mirarla más detenidamente para ver que algo no acaba de cuadrar. Spoiler: No es una foto de comida, sino de cosas hechas con plástico.

La serie Microplastic es un proyecto puesto en marcha por el Zoo de Copenhague y Sweet Sneak Studio, una agencia de comunicación y de marketing especializada en el branding alimenticio, el estilo de vida y la gastronomía. Mientras la segunda lleva distintos clientes dedicados a la comida ecológica y sostenible, el zoológico danés quería mostrar los peligros que implican los plásticos de un solo uso para todas las especies. Así que ambas unieron fuerzas.

Microplastic es una colección de imágenes creadas con el fin de concienciar del impacto que tiene el uso indiscriminado de plásticos (y su ingesta) en los seres humanos, pero también en los animales. Se usan fotos un poco caricaturescas con comidas de todo tipo con el fin de mostrar que hay lo que parece apetecible a primera vista esconde algo tóxico detrás. Para la sesión fotográfica se dedicó un día completo.

“Por lo general, el objetivo del trabajo que creamos en nuestra agencia es confeccionar imágenes bonitas y deliciosas que estimulen el deseo y el apetito”, señalan desde Sweet Sneak. “Para el mensaje de la serie Microplastic, queríamos retomar la idea de que la comida generalmente era algo estético y bonito a primera vista, pero sorprender después al espectador cuando miraran más de cerca”.

En la serie, que fue expuesta en el zoológico danés el año pasado, se pueden encontrar cosas como rollitos de sushi envuelto en bolsas de basura, una jarra de miel llena de confeti, una caña de cerveza que en lugar de tener espuma está cubierta con bolas de espuma de poliestireno, una botella de agua llena de residuos y hasta un par de ostrasrellenas con film transparente. Las fotografías tienen un estilo muy publicitario y limpio.

Microplásticos como parte del menú

Según un estudio realizado por la Universidad de Heriot-Watt, con sede en Escocia, y que recoge la revista Enviromental Pollution en cada comida que tomamos ingeriríamos un promedio de 114 microplásticos. Estos provendrían de telas sintéticas y muebles suaves que los irían descomponiendo de manera gradual antes de pasar a formar parte del polvo doméstico. El polvo podría caer en las comidas y formar parte de los alimentos.

En total, el estudio estima que cada persona puede llegar a meterse entre pecho y espalda solo por el hecho de comer en el domicilio entre 13.731 y 68.415 partículas microplásticas cada año. Otro estudio realizado por la universidad canadiense British Columbia señala que cada estadounidense puede ingerir y respirar entre 70.000 y 121.000 partículas de microplásticos anualmente.

Este trabajo pone de manifiesto que la contaminación plástica no solo es algo frecuente en el ecosistema marino, sino que se trata de algo común que también está presente en el mundo terrestre y, particularmente, en nuestros hogares.

Alberto Payo

Alberto Payo

Colaborador de Muy Interesante y MuyInteresante.es

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