Esclerosis múltiple. ¿En qué consiste? ¿A quién afecta?

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica, autoinmune y crónica que afecta al cerebro y a la médula espinal. Se diagnostica más habitualmente en mujeres jóvenes.

Mujer sentada en el sillón
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La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica, autoinmune y crónica que afecta al cerebro y a la médula espinal, y que se diagnostica más habitualmente en mujeres jóvenes —por cada hombre, hay de tres a cuatro mujeres con esta dolencia— de alrededor de treinta años. En España, afecta a 50 000 personas, o, lo que es lo mismo, a cien personas por cada 100 000 habitantes.

En la esclerosis múltiple, el sistema inmune juega un papel central. “Es una enfermedad que destruye la estructura multilaminar que rodea a los nervios, que es la mielina”, resume Celia Oreja-Guevara, jefa de Sección de Neurología del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid y Presidenta del Consejo Médico Asesor de AEDEM-COCEMFE. “Esta capa es la que permite que el nervio haga la conducción eléctrica; la que hace posible que, cuando el cerebro manda la orden a una mano de moverse, el dedo se mueva”. Durante el desarrollo de la enfermedad, el nervio empieza a funcionar mal, “y luego deja de hacerlo”, explica .

Las causas de la esclerosis son aún desconocidas; lo único que se sabe es que unas células del sistema inmune, los linfocitos periféricos, que circulan por la sangre, por alguna razón que los científicos desconocen —se cree que un virus o una bacteria tienen algo que ver—, hacen que, mientras circulan por la sangre, se activen contra la mielina. “Ahí pasan al cerebro, interaccionan también con los linfocitos B, y en ese punto se produce una cascada inflamatoria que destruye la mielina” , dice la doctora Oreja-Guevara .

En cuanto a los síntomas, el primero de todos es la aparición de visión borrosa o doble, a lo que se le suma después la pérdida de la sensibilidad de alguna parte del cuerpo, ya sea en el brazo, la pierna, o la cara, durante más de veinticuatro horas (nunca menos). A partir de ahí, llega la dificultad de movimiento: “El paciente tiene problemas para caminar, de equilibrio, urinarios, en la vejiga…”, señala la doctora Oreja-Guevara .

Las causas no se conocen, pero ya se sabe que, sin ser exactamente hereditaria, hay determinados genes que aumentan levemente el riesgo de padecerla. En cuanto a los factores ambientales, destacan los niveles bajos de vitamina D y haber padecido lamononucleosis o enfermedad del beso, causada por el virus de Epstein-Barr. La doctora Oreja-Guevara también pone de relieve el cambio de estilo de vida de las mujeres en los últimos cincuenta años. “Han variado los factores hormonales —ahora ellas toman la píldora—; antes trabajaban en el campo, con lo cual tenían vitamina D y se movían más”. La mujer actual lleva una dieta peor que antaño, camina menos y fuman más. El tabaquismo es un factor clave, debido al cual ha aumentado la incidencia.

En cuanto a los tratamientos, varían en función de cada caso, pero se suelen administrar corticoides para bajar la inflamación. En algunos tipos de enfermedad (como la primaria progresiva) apenas hay un tratamiento disponible. Aquí, según la doctora Oreja-Guevara, se encuentra el gran reto de la esclerosis: “Hay que encontrar tratamientos que remielinicen, o sea, que vuelvan a regenerar la mielina que se ha perdido... O al menos que fabriquen más neuroprotectores, que no sintetizan mielina pero protegen la destrucción del nervio”, concluye.

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