¿Es malo ser un padre demasiado estricto?

¿Qué consecuencias tiene ser un padre o madre con mano dura? Un estudio ha explorado sus efectos.

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Una investigación llevada a cabo por el Departamento de Psicología de la Universidad de Pittsburgh (EE. UU.) sugiere que el empleo de abuso físico o verbal para castigar a un niño puede fomentar una conducta de riesgo en la adolescencia (su inclinación a participar en actividades delictivas y otros comportamientos negativos), lo que a su vez conduce a menores logros educativos.


Para llegar a esta conclusión, los expertos realizaron un análisis a
más de 1.000 estudiantes del Estudio de Desarrollo del Adolescente en Contexto de Maryland, haciendo un seguimiento desde séptimo grado (12-13 años) hasta la edad de 21 años.

 

A lo largo del estudio, los estudiantes tuvieron que hablar sobre su interacción social con los compañeros y padres, su comportamiento sexual o su relación con la delincuencia. El nivel educativo de cada estudiante se evaluó a los 21 años, determinado a través del número de años escolares completados.

"Creemos que nuestro estudio es el primero en usar las historias de vida de los niños como un marco para examinar cómo la crianza afecta los resultados educativos de los niños a través de las relaciones con sus compañeros, el comportamiento sexual y la delincuencia", señala Rochelle F. Hentges, líder del trabajo.

 

 

En comparación con los estudiantes expuestos a padres más tolerantes, aquellos que estaban expuestos a padres severos tenían más probabilidades de considerar que sus compañeros eran más importantes que otras responsabilidades años después. Como resultado, los niños con padres estrictos eran más propensos a participar en comportamientos de riesgo con 16-17 años (comportamiento sexual frecuente, golpes, robos y otros delitos). Estos comportamientos, a su vez, se asociaron con un bajo nivel educativo a la edad de 21 años.



Según los autores, los adolescentes cuyas necesidades no han sido satisfechas por sus padres "pueden buscar la validación de sus compañeros. Esto puede conducir a un aumento de la agresión y la delincuencia, así como a un comportamiento sexual temprano
a expensas de objetivos a largo plazo, como la educación", comenta Hentges.

 

El estudio ha sido publicado en la revista Child Development.

 

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