¿Es lo mismo el folato y el ácido fólico? ¿Qué deberías saber?

Aunque se utilicen ambos términos indistintamente, tienen algunas diferencias

No hay una respuesta directa para responder a esta pregunta, ya que el folato y el ácido fólico, son y no son lo mismo. Lo más acertado sería un “sí, pero…” o un “no, pero…”. Es un poco confuso, lo sé, pero es que, aunque ambos términos son utilizados para referirnos a la vitamina B9, no se puede acceder a ellos de la misma manera. 

La vitamina B9 es necesaria para muchos procesos del organismo, como demuestran los trastornos que se producen por su falta. El cuerpo no puede producirla por sí mismo, por lo que debe ser ingerida con suplementos o alimentos, en forma de ácido fólico o sus sales, el llamado folato. Pero, ¿es realmente importante qué forma de vitamina B9 se utiliza? Aunque ambas formas están relacionadas con la vitamina B9, hoy vas a saber distinguirlas. 

El folato es la vitamina B9 que se encuentra de forma natural en los alimentos, tales como  las verduras y hortalizas de hoja verde, los espárragos, las nueces, el hígado de ternera, las legumbres o las frutas cítricas. La carne y los productos lácteos también son buenas fuentes de folato, pero conviene elegir los que menos grasa tienen. Mientras tanto, se podría decir que el ácido fólico es un folato artificial, es decir la vitamina B9 sintética que se añade a determinados suplementos o alimentos. Entre los alimentos enriquecidos con ácido fólico podemos encontrar cereales, pasta, pan, arroz, o harina de maíz entre otros. Destacamos “enriquecidos” porque muchos países, como EEUU desde 1998, agregan por ley el ácido fólico a los productos mencionados.

 

El folato es la forma activa de la vitamina B9 que se encuentra de forma natural en los alimentos, mientras el ácido fólico es el suplemento artificial
El folato es la forma activa de la vitamina B9 que se encuentra de forma natural en los alimentos, mientras el ácido fólico es el suplemento artificial

Importancia de la vitamina B9

Como ya hemos comentado, la vitamina B9 es necesaria para muchos procesos de nuestro organismo. Se trata de una vitamina que participa en la formación de proteínas, la maduración de los glóbulos rojos, la reparación y producción del ADN, y el crecimiento de los tejidos y el trabajo celular. Por eso, es útil para paliar la toxicidad causada por el fármaco metotrexato sobre la médula ósea. La ingesta de ácido fólico parece reducir las náuseas y los vómitos del tratamiento con metotrexato.

Cabe tener en cuenta que, como con tantos otros productos, existen multitud de beneficios atribuidos al ácido fólico. Algunos, efectivamente, tienen evidencias que apoyan los reclamos, mientras que otros no. Iremos comentando ambos casos a lo largo del artículo. Por ejemplo, hay quiénes defienden que el ácido fólico ayuda a implantar un óvulo fecundado en el útero. Sin embargo, no hay suficiente evidencia que apoye este reclamo.

Por otra parte, en cuanto al embarazo y su desarrollo se refiere, sí es cierto que nos ayuda a evitar algunos defectos congénitos del cerebro y la columna vertebral (defectos congénitos del tubo neural). El consumo diario de 600-800 mcg de ácido fólico por vía oral durante el embarazo reduce el riesgo de estos defectos de nacimiento. En este aspecto, los beneficios se han demostrado tanto si hablamos de ácido fólico como de folato, indistintamente. Algunas personas pueden requerir dosis mayores.

Por ello se recomienda la ingesta de ácido fólico si se planifica el embarazo, con el fin de prevenir el mal desarrollo del tubo neural del feto y los trastornos neurológicos del niño, como la espina bífida.

Tal vez estés pensando que al menos sí que ayuda a reducir el riesgo de tener un parto prematuro. Sin embargo, este es uno de los reclamos más probablemente incorrectos de acuerdo a las evidencias disponibles hasta el  momento. Tomar ácido fólico por vía oral durante el embarazo no disminuye el riesgo de tener un bebé prematuro. Pero sí ayuda a prevenir otros problemas de salud en el bebé. Por cierto, tomar ácido fólico por vía oral, solo o con otros ingredientes, tampoco parece mejorar la fertilidad masculina.

Pero esto no termina aquí, existen otros beneficios demostrados (y reclamos sin pies ni cabeza). Uno de los reclamos con evidencias crecientes (no suficientes todavía, pero sí prometedoras y “por buen camino”) es a nivel neurológico, por su implicación en la producción de neurotransmisores. Hay un número creciente de estudios que sostienen que las personas que ingieren suficiente ácido fólico tienen un menor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. En concreto, el ácido fólico por vía oral, con o sin otros suplementos, parece mejorar la memoria y las habilidades cognitivas en las personas mayores que tienen una disminución mayor de lo esperado para su edad. Sin embargo, no parece útil en personas mayores que experimentan la disminución habitual en sus habilidades cognitivas.

Y hablando de evidencias crecientes, la ingesta de ácido fólico junto con antidepresivos parece mejorar los síntomas en algunas personas con depresión. Sin embargo, han habido reclamos sobre que los niveles bajos pueden incrementar el riesgo de padecer esquizofrenia. Esto, de momento, carece de las evidencias suficientes.

A nivel cardiaco y renal, la vitamina B9 reduce los niveles de homocisteína, un aminoácido que se encuentra en la sangre y que, cuando alcanza niveles elevados, puede producir un mal funcionamiento del corazón y los riñones. Por tanto, un reclamo razonable es que, al reducir el riesgo de una enfermedad correlacionada con infartos e ictus, la homocisteinemia, podemos reducir el riesgo de padecer estas dos indeseables condiciones. Básicamente, controlar los niveles de homocisteína con la ingesta de vitamina B9 reduce el riesgo de infarto, de ictus, y favorece un buen funcionamiento renal. En este caso, sí se trata de un reclamo que merece la pena considerar.

Otro de los reclamos más frecuentes de cualquier suplemento siempre suele ser sus beneficios para prevenir algunos tipos de cáncer. Sin embargo, desgraciadamente no tenemos ninguna evidencia de que este sea el caso con ningún tipo de cáncer.

 

Deficiencia de vitamina B9

Su deficiencia se debe principalmente a que se trata de una vitamina hidrosoluble. Eso quiere decir que las cantidades de vitamina no absorbidas por el organismo salen del cuerpo a través de la orina, lo que se traduce en que nuestro organismo no tiene reservas de vitamina B9, sino que necesita un suministro regular de ésta vitamina en la alimentación diaria.

Aun así no hay que olvidar que este déficit no se debe exclusivamente a la falta de almacenamiento de nuestro organismo o a la ingesta insuficiente de vitamina B9. También puede darse por una  reducción de la acidez estomacal, ciertas enfermedades del aparato digestivo (celiaquía, E. Crohn,...), una cirugía intestinal, la diálisis, el consumo excesivo de alcohol, o ciertos medicamentos. 

Los primeros síntomas que pueden aparecer son la fatiga e irritabilidad, la diarrea, una lengua enrojecida y ulcerada, pérdida de peso, o depresión, entre otros. Algunas de las consecuencias de la deficiencia de vitamina B9 pueden ser daños mentales, desarrollo fetal inadecuado en el embarazo, retraso en el crecimiento, o anemia.

 

En definitiva, el ácido fólico y el folato son la misma sustancia activa, con los mismos beneficios para el organismo, pero que se diferencian únicamente en su origen, de ahí que en ocasiones ácido fólico y folato se utilicen como sinónimos. 

Una cosa importante es que, aunque parece que todo sean beneficios para la salud, la ingesta de vitamina B9 debe realizarse preferiblemente de forma natural a través de los alimentos (folatos), y en caso de precisar suplementos (ácidos fólicos), debe consultar con su médico, puesto que determinados medicamentos, afecciones médicas o mutaciones pueden afectar a la capacidad de absorber o eliminar el ácido fólico, que si no se metaboliza en un folato en el hígado y se absorbe, puede producir cantidades crónicamente elevadas de ácido fólico no metabolizado, con sus consiguientes riesgos para la salud todavía desconocidos y en estudio.

 

Referencias:

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‌Kaye, A. D., Jeha, G. M., Pham, A. D., Fuller, M. C., Lerner, Z. I., Sibley, G. T.,et.al. (2020). Folic Acid Supplementation in Patients with Elevated Homocysteine Levels. Advances in therapy, 37(10), 4149–4164. https://doi.org/10.1007/s12325-020-01474-z

Oliai Araghi, S., Kiefte-de Jong, J. C., van Dijk, S. C., Swart, K., van Laarhoven, H. W., van Schoor, N. M., et.al. (2019). Folic Acid and Vitamin B12 Supplementation and the Risk of Cancer: Long-term Follow-up of the B Vitamins for the Prevention of Osteoporotic Fractures (B-PROOF) Trial. Cancer epidemiology, biomarkers & prevention : a publication of the American Association for Cancer Research, cosponsored by the American Society of Preventive Oncology, 28(2), 275–282. https://doi.org/10.1158/1055-9965.EPI-17-1198

Sissons, C. & Chiampas, T. D. (2019). Folate vs. folic acid: What to know. Medical News Today. https://www.medicalnewstoday.com/articles/327290

 

Amyad Raduan

Amyad Raduan (GlóbuloAzul)

Licenciado en Medicina por la Universidad Miguel Hernández de Elche, con Máster propio en Integración y Resolución de Problemas Clínicos en Medicina por la Universidad Alcalá de Henares, Máster en Medicina Clínica por la Universidad Camilo José Cela y actualmente realizando un Máster Oficial en Investigación Clínica por la Universidad Miguel Hernández de Elche. También es Diplomado en Transporte Sanitario Medicalizado. En la actualidad, ejerce como Médico Residente en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, en el Hospital Vega Baja de Orihuela (Alicante). Asímismo, es dueño y fundador de la empresa de divulgación científica especializada en medios audiovisuales, GLÓBULO SALUD SL, a través de la cual coordina a un equipo de médicos, ilustradores y animadores. (Canal de YouTube)

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