En España se vive más, pero no siempre mejor

Según los últimos datos difundidos por la UE, los españoles son los europeos más longevos. El reto estriba en alcanzar las últimas etapas de la vida con buen estado físico.

Desde el punto de vista de un ciudadano europeo, el sistema sanitario español es un referente. España no es de los países que más invierten en salud, ni en términos de PIB -un 8,9%, casi un punto por debajo de la media europea, que es del 9,8%-, ni en términos per cápita -2.371 euros en el año 2017, un 15% por debajo del promedio europeo-, pero es definitivamente uno de los que mejores resultados obtiene.

83,4 años

Esa era la esperanza de vida en nuestro país en 2017, 2,5 años por encima de la media de sus vecinos europeos. La población española tiene menos posibilidades de fallecer por muertes evitables y goza de mayores tasas de supervivencia al cáncer.

Sin embargo, cantidad y calidad no siempre van de la mano, y la salud es un buen ejemplo. Los españoles, sí, gozan de la esperanza de vida más elevada de la Unión Europea, pero parte de esa longevidad se vive en peores condiciones. Es el primer balance que arroja “El estado de la salud de España”, incluido en el informe El estado de la salud en la UE, elaborado por la Comisión Europea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud.

Las personas mayores constituyen un porcentaje cada vez mayor de nuestra población. En 1980, un español de cada nueve tenía sesenta y cinco años o más. Hoy, uno de cada cinco está en esa franja, y la proporción sigue en aumento, con previsión de llegar a más de uno de cada tres en 2050. Sumar años a la vida es el gran éxito de un sistema sanitario que, sin embargo, tiene pendiente una asignatura: sumar vida a los años. Casi el 60% de los españoles de sesenta y cinco años o más padece al menos una enfermedad crónica, y más de uno de cada cinco experimenta al menos una limitación en las actividades cotidianas, como comer y vestirse. Además, casi el 40 % sufre síntomas de depresión… Datos que están por encima de la media europea.

El aumento de la esperanza de vida responde a muchos factores. Como explicó Cristian Herrera, analista de la OCDE, las tasas de mortalidad han disminuido, en general, para la gran mayoría de causas, salvo para dos: alzhéimer y demencia. Esto se explica no solo por el propio envejecimiento poblacional, sino por el hecho de que ahora la demencia se diagnostica más.

Otra razón está en las políticas de salud pública que en los últimos años han abordado la lucha contra el tabaco, la seguridad alimentaria o la nutrición saludable. Los expertos piden no relajarse, porque, si hablamos de prevención, España no está en posición de bajar la guardia: más de un tercio de los fallecimientos puede atribuirse a los factores de riesgo. En 2017, alrededor de 67.000 se vincularon al tabaquismo; 52.000, a los riesgos relacionados con alimentación; 32.000, al consumo de alcohol; y cerca de 9.500, al sedentarismo.

Por Carlos B. Rodríguez

Gaceta Médica

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