El cambio climático es más mortal que el coronavirus

Así se ha expresado la ONU en un comunicado publicado a raíz del reciente informe sobre el estado del clima en 2019. El pasado año, el calentamiento global tuvo consecuencias sobre la salud, la comida y el hogar de millones de personas en el mundo.

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"El coronavirus es una enfermedad que esperamos que sea temporal, con impactos temporales, pero el cambio climático ha estado allí por muchos años y se mantendrá por muchas décadas, y requiere de acción continua". Así se ha expresado el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, durante la presentación del último informe sobre el estado del clima mundial, publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El organismo ha recordado que, aunque se debe prestar toda la atención necesaria a la epidemia del coronavirus y no se deben subestimar sus impactos, esta preocupación mundial no debe hacer que se reduzcan esfuerzos en la lucha contra el cambio climático.

El secretario general de la OMM, a su vez, quiso recalcar que, a pesar de lo desafortunado de la epidemia, el cambio climático es mucho peor. "El virus tendrá un impacto económico a corto plazo, pero las pérdidas serán masivas si pensamos en el calentamiento global. Estamos hablando de un problema de mayor magnitud, con consecuencias en la salud de las personas y en nuestras sociedades mucho más graves", afirmó.

La ONU se ha referido distintos problemas que azotan el mundo entero y son consecuencia del cambio climático: pérdida de cultivos en Centroamérica, inundaciones en Argentina y Uruguay, incendios en Brasil, Bolivia y Venezuela, huracanes en el Caribe… La temperatura media mundial registrada en el año 2019 estuvo 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales, y la temperatura media de los océanos fue la más alta desde que se tienen registros. A partir de los años ochenta, cada nuevo decenio ha sido más cálido que todos los anteriores desde 1850.

“El calor del océano está en un nivel récord, con temperaturas que aumentan al equivalente de cinco bombas de Hiroshima por segundo. Contamos el costo en vidas y medios de vida humanos a medida que las sequías, los incendios forestales, las inundaciones y las tormentas extremas cobran su precio mortal. No tenemos tiempo que perder si queremos evitar una catástrofe climática”, expresó Guterres.

 

Afecta a la salud, la seguridad alimentaria, la vivienda y la economía mundial

Las consecuencias del cambio climático son ecológicas, sociales y económicas y, además, puesto que las concentraciones de gases con efecto invernadero en la atmósfera no dejan de aumentar, sus efectos serán cada vez más frecuentes y extremos.

“En muchas partes del hemisferio norte se ha vivido un invierno excepcionalmente benigno. El humo y los contaminantes de los devastadores incendios de Australia se propagaron por todo el mundo y provocaron un pico en las concentraciones de CO2. Los récords de temperatura en la Antártida estuvieron acompañados de episodios de fusión de hielo a gran escala y de la fractura de un glaciar, hechos que incidirán en la subida del nivel del mar”, ha explicado Talas. “Esto expone las zonas costeras y las islas a un mayor riesgo de inundaciones y puede provocar que sus zonas bajas queden sumergidas por las aguas”.

 

Muertes y enfermedades impulsadas por el cambio climático

En el informe se destacan datos impactantes: en Japón, una intensa ola de calor provocó más de 100 víctimas mortales y 18 000 ingresos hospitalarios adicionales. En Francia, se registraron más de 20 000 visitas a urgencias para tratar dolencias relacionadas con el calor entre junio y mediados de septiembre, y durante dos importantes olas de calor se produjeron 1 462 muertes en las regiones afectadas.

Los cambios en las condiciones climáticas también están facilitando la transmisión de enfermedades que antes se limitaban a las zonas tropicales, y una de las consecuencias más visibles es el aumento de la incidencia mundial de dengue: el riesgo de infección afecta aproximadamente a la mitad de la población mundial.

El cambio climático también pone en peligro la seguridad alimentaria, que se ha deteriorado especialmente en algunos países africanos con situaciones de conflicto e inestabilidad económica que se suman a la incidencia de los fenómenos climáticos extremos como las sequías y las olas de calor.

 

El hambre afecta a más de 22 millones de personas

A finales de 2019, se estima que aproximadamente 22,2 millones de personas (6,7 millones en Etiopía, 3,1 millones en Kenya, 2,1 millones en Somalia, 4,5 millones en Sudán del Sur y 5,8 millones en el Sudán) padecieron de un elevado nivel de carestía de alimentos, una cifra solo ligeramente inferior a la registrada durante la grave y prolongada sequía de 2016 y 2017.

Y suma y sigue. 70 000 hogares en El Salvador afectados por la falta de alimentos y agua potable. Más de seis millones de desplazamientos internos debido a desastres naturales. 50 000 familias en Guatemala perdieron la casi totalidad de sus cultivos. En definitiva, el número  de afectados por el cambio climático es prácticamente inabarcable.

“Actualmente estamos muy lejos de cumplir los objetivos del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 o 2 °C”, escribe Guterres en el prólogo del informe. El máximo mandatario de la ONU apremia a reducir el 45 % de las emisiones en la próxima década. “Esta es la única forma de limitar el calentamiento global a 1,5 °C”.

Nota: este artículo es una adaptación del reportaje publicado en la web de Naciones Unidas sobre la presentación del último informe sobre el estado mundial del clima de la OMM.

 

Victoria González

Victoria González

Bióloga de bota. Tengo los pies en la tierra y la cabeza llena de pájaros. De mayor quiero ser periodista.

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