El arca de Noé microbiana que protegerá nuestra salud

Un equipo de científicos ha propuesto crear un repositorio en el que se conserven muestras de microorganismos beneficiosos para nuestra especie.


No somos conscientes de ello, pero en nuestro interior prospera una gran comunidad microbiana integrada por cientos de distintas especies de hongos, bacterias, arqueas, protozoos, virus... Se calcula que albergamos unos 100 billones de estos microorganismos, que constituyen la denominada microbiota. Esta, en condiciones normales, nos ayuda de muy distintas formas, por ejemplo a hacer la digestión o incluso a combatir microbios patógenos.    

Pues bien, según un grupo de investigadores de distintas instituciones estadounidenses, la creciente industrialización que nuestras sociedades han experimentado en las últimas décadas está contribuyendo a limitar la diversidad de la citada microbiota.


En un artículo publicado en la revista Science, estos expertos, coordinados por la profesora María G. Domínguez-Bello, del Departamento de Bioquímica y Microbiología de la Universidad Rutgers, plantean que desde la Segunda Guerra Mundial ha aumentado enormemente la incidencia de ciertas enfermedades cognitivas, metabólicas y del sistema inmune, entre las que se cuentan desde la obesidad y el asma hasta la diabetes. Domínguez Bello y sus colaboradores sospechan que los cambios en la microbiota, favorecidos por el mencionado impulso de los procesos industriales, podrían ser un factor común que explique este fenómeno y señalan que nos encontramos ante un debilitamiento del acervo microbiano que los humanos hemos adquirido tras millones de años de evolución. En su opinión, esto podría acabar propiciando una crisis mundial de salud.

 

 


Un plan internacional

Para lidiar con este asunto, el equipo que dirige Domínguez-Bello ha propuesto crear un repositorio en el que se conserven los microorganismos beneficiosos, algo así como un arca de Noé microbiana cuyos especímenes estarían tomados de poblaciones que se hubieran mantenido al margen de la influencia de las dietas procesadas, los  antibióticos y otros factores que podrían contribuir a esa pérdida de diversidad. Sería el caso de algunos colectivos en África y América del Sur que, hasta ahora, han vivido al margen de la urbanización. Según parece, las sociedades urbanas son las que más han experimentado la pérdida de diversidad en sus microbiotas. En la mayoría de los estadounidenses, por ejemplo, esta es aproximadamente la mitad que en las tribus de cazadores y recolectores que aún perviven en la Amazonía.



Los científicos se han inspirado en el Banco de Semillas de Svalbard, una instalación situada en la isla noruega de Spitsbergen que atesora cientos de miles de muestras de granos. Esto garantizaría la supervivencia de los cultivos en caso de que se diera una catástrofe global. 

Dominguez-Bello y los demás coautores del ensayo creen que, en el futuro, podrán prevenirse ciertas enfermedades reintroduciendo los microbios beneficiosos que hayamos perdido. No obstante, para ello es necesario poner en marcha una iniciativa internacional que tenga por objeto recuperarlos y conservarlos.

Referencia: Preserving microbial diversity. Maria G. Dominguez Bello et al. Science (2018). DOI: 10.1126/science.aau8816

Imagen: National Institute of Allergy and Infectious Diseases

Abraham Alonso

Abraham Alonso

Desde 1997 me dedico a la feroz tarea de contar la ciencia –lo único que puede salvarnos de nosotros mismos– y el futuro. A veces lo consigo.