Descifran el genoma de la leucemia más común

Este descubrimiento abre la puerta a desarrollar nuevos tratamientos contra este tipo de cáncer.

Durante los últimos años, los estudios moleculares de la leucemia y de otros tipos de cáncer se han centrado en el análisis molecular de una capa de información, que proporcionaba una visión parcial.

 

“Este es un estudio sin precedentes en la investigación genómica del cáncer y subraya la importancia de integrar diferentes capas de información molecular para una mejor comprensión de la enfermedad”, explica Iñaki Martín-Subero, del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y coordinador del estudio.

 

El trabajo, en el que han participado 51 investigadores de 23 instituciones diferentes pertenecientes a 6 países, ha desvelado el epigenoma completo de la leucemia linfática crónica, el tipo de leucemia más común. El trabajo, que recoge la revista Nature Medicine, muestra más de 500 nuevas alteraciones en la función del genoma que son específicas de esta leucemia, lo que ayudará en el desarrollo de nuevas terapias.

 

En el transcurso del trabajo, los científicos descubrieron gracias a técnicas de secuenciación de última generación y herramientas de biología computacional avanzadas, (gracias a la colaboración del Centro de Supercomputación de Barcelona) que la sangre de 107 afectados por leucemia linfática linfática crónica compartía las mismas 500 variaciones en el ADN detectadas y que tan solo tres familias de proteínas parecían estar encargadas de estos cambios.

 

'Conocer la secuencia del genoma no es suficiente para saber cómo funciona; para conocer sus funciones y su regulación es necesario el análisis integrador de múltiples capas epigenéticas', aclara Martín-Subero.

 

“El reto más importante al que nos enfrentamos una vez generados los datos era cómo analizar e integrar tantas capas de información, y destilar información que nos ayude a comprender mejor la leucemia. Han sido tres años de análisis informáticos para completar el mapa funcional de la leucemia”, explica Renée Beekman, líder del trabajo.

 

Los expertos han podido identificar con precisión regiones con funciones específicas. En especial, las zonas oscuras del genoma (anteriormente calificadas como ADN basura) se han iluminado, y ciertamente, contienen multitud de regiones esenciales para que el genoma funcione.

 

Además de estudiar las células de la leucemia, los investigadores las han comparado con las células sanas. “Hemos observado cómo cambia el mapa de la leucemia en comparación con el mapa de las células sanas, y cómo las leucemias son capaces de crear una infraestructura molecular muy eficiente para crecer sin control”, comenta Beekman.

 

Además, los expertos descubrieron que tan solo tres familias de proteínas parecen estar encargadas de estas variaciones, un dato muy importante, ya que la acción de estas tres familias de proteínas puede ser inhibida con fármacos en desarrollo.

 

“Este mapa tan completo no solo nos permite comprender mejor la leucemia a escala molecular, sino que también ofrece una gran fuente de información para otros investigadores, con el fin conjunto de traducir los hallazgos en un mejor tratamiento y una mejor calidad de vida de los pacientes”, concluye Martín-Subero.

 

Referencia: Renée Beekman, Vicente Chapaprieta, Jose I. Martin-Subero et al. ‘The reference epigenome and regulatory chromatin landscape of chronic lymphocytic leukemia’. Nature Medicine, 21 de mayo de 2018. DOI: 10.1038/s41591-018-0028-4

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

Continúa leyendo