Entrevista a Martín Sellés, presidente y consejero delegado de Janssen España y Portugal y presidente de Farmaindustria

'Desarrollar un medicamento requiere hasta quince años con una inversión de 2.500 millones de euros'

Ya sea para combatir nuevas amenazas globales como el nuevo coronavirus o para encontrar una cura contra enfermedades tan graves como el cáncer o el sida, la investigación farmacéutica resulta clave.

Martín Sellés
Martín Sellés (Valencia, 1960) ejerció la medicina en su comunidad autónoma natal antes de entrar en Janssen, compañía a la que ha estado ligado desde 1988. /Janssen

La reciente alarma sanitaria provocada por el 2019-nCoV, el coronavirus de Wuhan –que cuando se realizó esta entrevista comenzaba a propagarse internacionalmente– es un claro ejemplo de lo necesaria que resulta la investigación de fármacos innovadores. Como máximo responsable en nuestro país de Janssen (compañía farmacéutica de Johnson & Johnson) y presidente de la Asociación Nacional Empresarial de la Industria Farmacéutica (Farmaindustria), Martín Sellés es uno de los mayores expertos en el sector del desarrollo de nuevos medicamentos.

¿Las compañías farmacéuticas y los organismos oficiales de control de enfermedades están suficientemente conectados a nivel internacional para colaborar de manera rápida y eficaz ante emergencias sanitarias globales, como el reciente caso del 2019-nCoV?

Precisamente este fue uno de los temas que se debatió ampliamente hace unas semanas con los líderes mundiales en el Foro Económico Mundial, en Davos. Nuestra compañía participó en esos debates y creemos que todos los agentes implicados se están movilizando, trabajando en un frente común lo más rápido posible para llegar a diagnósticos, nuevos medicamentos e intervenciones para evitar que más personas se infecten. Las colaboraciones a nivel global entre diferentes organismos son fundamentales para establecer actuaciones ante posibles crisis sanitarias.

¿Cómo está reaccionando su compañía ante la crisis?

Actualmente, desde Johnson & Johnson ya estamos poniendo nuestros esfuerzos de cara a poder estar preparados y dar una respuesta en caso de que sea necesario, colaborando con reguladores, agentes sanitarios, instituciones y comunidades de todo el mundo. Así, hemos comenzado ya a investigar en el desarrollo de una posible vacuna, utilizando nuestra plataforma, que brinda la capacidad de aumentar rápidamente la producción si hubiera un candidato óptimo. En paralelo, estamos revisando las vías conocidas de la fisiopatología del coronavirus para determinar si los agentes antivirales descubiertos previamente por nosotros pueden usarse para ayudar a los pacientes con la infección. Además, haremos una donación de uno de nuestros medicamentos para el VIH al Centro Clínico de Salud Pública de Shanghái para apoyar los esfuerzos por encontrar una solución contra el 2019-nCoV.

Janssen está desarrollando una vacuna preventiva contra el VIH-1. ¿En qué punto se encuentra esa investigación?

El desarrollo de una vacuna preventiva contra el VIH ha sido uno de los mayores desafíos científicos de los últimos 35 años. Actualmente tenemos dos ensayos activos que siguen a varios estudios preclínicos y clínicos y que han permitido a Janssen identificar un régimen de vacuna de cuatro dosis administrado durante doce meses con un perfil favorable de seguridad, tolerabilidad e inmunogenicidad. En mayo de 2019 alcanzamos el reclutamiento de pacientes –2.600 mujeres jóvenes de cinco países del sur de África– del primer estudio de eficacia, denominado Imbokodo, cuyos resultados se esperan en 2021. Más recientemente hemos anunciado el comienzo de Mosaico, el primer ensayo clínico de fase III para evaluar la eficacia de la vacuna y en el que se incluirán hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres y personas transgénero. En este programa está prevista la inclusión de 3.800 personas, de ocho países diferentes de distintos continentes. Hoy está ya activo en Estados Unidos y se espera que en España comience en el primer cuatrimestre de este año, si bien para tener resultados habrá que esperar a 2023.

Si el desarrollo tiene éxito en todas sus fases, ¿cuándo estiman que la población podría disponer de la vacuna?

En este momento del desarrollo es difícil poder realizar una estimación.

Laboratorio de Janssen
Janssen

¿Se prevé que resulte eficaz contra todos los subtipos del VIH-1? Si demuestra su eficacia, ¿se desarrollaría también una vacuna para el VIH-2?

La vacuna está diseñada para tener una amplia cobertura con el objetivo de proteger contra la infección causada por múltiples cepas de VIH-1 relevantes a nivel mundial. A fecha de hoy no tenemos una vacuna candidata para el VIH-2 en desarrollo.

Janssen también investiga una vacuna contra el virus del Ébola. ¿Cuáles son las previsiones temporales y de inversión que manejan para ese desarrollo?

Somos conscientes de que la amenaza del ébola es uno de los retos más urgentes al que nos estamos enfrentado en la actualidad. Por eso, en respuesta al brote que tuvo lugar en África Occidental entre 2014 y 2016, aceleramos el desarrollo de la vacuna contra el ébola y recientemente hemos podido contribuir a la lucha contra esta enfermedad con la donación de medio millón de dosis de la vacuna en la República Democrática del Congo y 200.000 en Ruanda. Hasta la fecha, más de 6.500 voluntarios de Estados Unidos, Europa y África han participado en diversos estudios clínicos sobre la vacuna, y ahora estamos pendientes de la aprobación de las autoridades europeas. Los resultados de los estudios con los que contamos hasta la fecha indican que la vacuna tiene un adecuado perfil de tolerabilidad y que induce respuestas inmunitarias sólidas y duraderas contra la cepa Zaire del virus del ébola, que es la causa del brote en la República Democrática del Congo.

La ley de Eroom afirma que, al contrario de lo que sucede en otras áreas de investigación, el descubrimiento de nuevos medicamentos se ralentiza y se vuelve más costoso año tras año, a pesar de las mejoras tecnológicas. ¿Cree que es cierto? ¿A qué se debe?

Es cierto y se debe a muchos factores. Las exigencias regulatorias son cada vez mayores, los ensayos clínicos son más largos e incluyen un mayor número de pacientes, y eso incrementa considerablemente los costes y el tiempo de desarrollo.

Sin embargo, existe la creencia popular de que, con el actual modelo de patentes, las empresas farmacéuticas innovadoras establecen unos precios para sus nuevos productos que no solo les permiten cubrir sus gastos de inversión, sino que les aportan amplios márgenes de beneficio y que, en realidad, podrían rebajar el coste de sus medicamentos sin poner en riesgo su viabilidad. ¿Qué hay de verdad en ello?

Cada vez es más difícil obtener medicamentos que superen a los ya existentes; además, las exigencias regulatorias son cada vez mayores y todo eso hace que desarrollar un nuevo medicamento necesite mucho tiempo –entre diez y quince años– y una inversión de unos 2.500 millones de euros. Solo unos pocos medicamentos llegan a cubrir toda la inversión de su desarrollo clínico. En la práctica, solo uno de cada cinco medicamentos comercializados genera ingresos que superan los costes medios de I+D. La realidad es que siempre es más fácil conocer los medicamentos que tienen éxito que los que no llegan a los pacientes.

Martín Sellés
Sellés recibió el premio Fundamed & Wecare-u por su trayectoria profesional / Janssen

¿En qué medida afecta el fomento de los medicamentos genéricos y biosimilares a la viabilidad de empresas que investigan y desarrollan nuevos fármacos en España?

En nuestro país, el precio del medicamento genérico y el precio del medicamento de marca es el mismo. Cuando un fármaco pierde la patente, se comercializan los genéricos y la marca tiene que bajar el precio al mismo precio que su genérico. Por tanto, cuando se receta un genérico el sistema ahorra lo mismo que cuando se receta el medicamento de marca. Si el ahorro es el mismo, no se entiende que se favorezca el fomento de los medicamentos genéricos. Si se conceden privilegios a los genéricos, se perjudica a las compañías innovadoras en general, que son las únicas que paradójicamente van a asegurar que haya genéricos en un futuro, y muy especialmente a las compañías innovadoras españolas que invierten de manera importante en nuestro país.

En su opinión, ¿qué haría falta cambiar en España para que aumente la inversión en I+D farmacéutica?

La industria farmacéutica innovadora invierte mucho en investigación y desarrollo en nuestro país. Unos 1.150 millones de euros anuales. Esto supone alrededor del 21 % de toda la I+D industrial que se realiza en España. No hay otro sector que invierta en nuestro país en I+D lo que invierte el sector farmacéutico. Para conseguir atraer más inversiones a nuestro país sería importante que se reconociera más a las compañías que invierten en I+D y sería necesario que mejorara el acceso de los pacientes a los nuevos medicamentos. Desde que se aprueba a nivel europeo un nuevo fármaco hasta que se pueden beneficiar del mismo los pacientes pasan muchos meses, y eso no deja en buen lugar a nuestro país y no favorece que vengan nuevas inversiones a España. Esto es relevante, pero lo más importante es que los pacientes no están teniendo acceso a medicamentos que necesitan y que ya están disponibles.

Según afirmó usted en el XVI Seminario de Industria Farmacéutica y Medios de Comunicación, un paciente español tiene que esperar entre quince y veinte meses para acceder a un medicamento innovador. ¿Con qué tipo de medidas se podrían acortar esos plazos?

Cuando ya se tienen las evidencias de eficacia y seguridad de un nuevo medicamento, lo evalúan y aprueban las agencias reguladoras de Estados Unidos (FDA) y Europa (EMA). Después de eso, en España iniciamos un proceso de reevaluación del medicamento y de fijación de su precio, que en muchos casos dura dieciocho y hasta veinticuatro meses. Y durante esos dieciocho-veinticuatro meses el paciente de nuestro país no se puede beneficiar de ese nuevo medicamento. La evaluación local tiene como objetivo determinar el valor del medicamento y, por tanto, su precio. Una posible solución sería aumentar los recursos para que esa evaluación local fuera más rápida. Otra posible solución sería hacer lo que se hace en otros países: poner el nuevo medicamento a disposición de los médicos y pacientes y, cuando se determine el precio definitivo, realizar los ajustes/devoluciones que procedan. De esta manera, los pacientes se podrían beneficiar rápidamente de las innovaciones.

“Desarrollar un medicamento requiere entre diez y quince años y una inversión de unos 2.500 millones de euros”

Futuros avances en oncología y hematología

Los laboratorios de Janssen están desarrollando nuevos medicamentos en el terreno del cáncer y la hematología. “En tumores sólidos, seguimos proporcionando avances para los pacientes con cáncer de próstata, lo que nos permite un abordaje integral de la enfermedad, desde los primeros estadios hasta las últimas líneas de tratamiento –explica Sellés a MUY–. Así, al arsenal terapéutico con el que ya contamos, esperamos incorporar este año otro nuevo medicamento para pacientes con cáncer de próstata resistente a castración no metastásico que actúa ralentizando la progresión de la enfermedad. Asimismo, ya tenemos la aprobación en Estados Unidos para la primera terapia dirigida a pacientes con carcinoma urotelial metastásico que presenten determinadas alteraciones genéticas de FGFR y estamos investigando un fármaco que actúa simultáneamente sobre dos dianas para intentar evitar el crecimiento y progresión del cáncer de pulmón metastásico. En inmunooncología, tenemos en desarrollo un inhibidor de puntos de control inmunitario que activa el reconocimiento de nuestras células T para combatir las células cancerosas”.

“En lo que respecta a la hematología –prosigue Sellés–, en el campo del mieloma múltiple queremos buscar regímenes que se acerquen a la curación, y por ello continuamos con el desarrollo clínico de una terapia de células T con receptor de antígeno quimérico (las denominadas CAR-T); y también estamos trabajando para ampliar el arsenal terapéutico con los anticuerpos biespecíficos. Queremos mejorar el tratamiento de los pacientes con neoplasias malignas de células B, como la leucemia linfocítica crónica, gracias a un grupo de nuevas terapias como son los inhibidores de MALT1. Otra de nuestras áreas de investigación es la de las neoplasias mieloides (con patologías como la leucemia mieloide aguda), para las que estamos desarrollando un innovador anticuerpo monoclonal humanizado”.

Pedro Estrada

Pedro Estrada

Periodista y escritor. Convencido de que cualquier reportaje mejora si lo ilustras con fotos de chimpancés.

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