Desarrollan la primera terapia dirigida contra el cáncer de páncreas

Un fármaco consigue retrasar la progresión de la enfermedad en pacientes con una mutación en el gen BRCA.

El cáncer de páncreas es un tipo de tumor que, en nuestros días, continúa teniendo un pronóstico pobre –la tasa de supervivencia a los cinco años es menor del 10%–, en muchas ocasiones debido a que el diagnóstico llega cuando la enfermedad se encuentra en una fase avanzada y ha avanzado de tal forma que la extirpación quirúrgica ya no es posible.

Asimismo, debido a la falta de mejoría en la supervivencia y a un aumento de su incidencia en estos últimos años –posiblemente, entre otros factores, por el envejecimiento de la población y el aumento de la prevalencia de obesidad–, las previsiones apuntan que se convertirá en la segunda causa de muerte por cáncer en Estados Unidos en el año 2030, mientras que en Europa se espera que ya a partir del pasado 2018 provoque más fallecimientos que el cáncer de mama. En España, es el noveno tumor en frecuencia, pero, por su alta letalidad, supone la tercera causa de muerte por cáncer, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que explica que, en nuestro país, se estima que se diagnosticarán 7.765 casos nuevos al año.

De momento existen pocos tratamientos activos para ofrecer a estos pacientes, y hasta hoy ninguno disponía de un biomarcador que nos indicara la población que más se podía beneficiar de cada uno de ellos. De ahí que sea especialmente relevante la noticia de que un estudio para el desarrollo de la primera terapia dirigida contra el cáncer de páncreas –en el que han participado investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), en colaboración con un equipo internacional– haya obtenido resultados muy positivos. Una terapia dirigida es aquella que usa fármacos u otras sustancias que bloquean el crecimiento del cáncer interfiriendo en moléculas específicas que toman parte en dicho crecimiento –en contraposición con las quimioterapias regulares, que actúan en todas las células que se dividen con rapidez, ya sean estas cancerosas o normales–.

El estudio POLO es un ensayo con resultados positivos guiado por biomarcadores en cáncer de páncreas, lo que supone “la primera alternativa personalizada de tratamiento para un subgrupo de pacientes con tumores de páncreas (aquellos con metástasis y una mutación en los genes BRCA) para poder descansar del tratamiento quimioterápico”, destaca en nota de prensa el VHIO. Según se señala, “cambiará los estándares de tratamiento existentes hasta el momento”.

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Olaparib, un fármaco esperanzador

Los genes BRCA1 y BRCA2 se encargan de codificar dos proteínas esenciales para la reparación del ADN, de manera que, cuando sufren una mutación, sufren una inestabilidad genética, les resulta más difícil arreglar los daños en el ADN y eso incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. El olaparib, un fármaco que ya ha tenido resultados positivos en cáncer de ovario, es un inhibidor de la proteína PARP, que ayuda a reparar el ADN dañado. Impedir que esta realice su función en células tumorales provoca la destrucción de dichas células, pero no afecta a las sanas.

El estudio, recientemente publicado en la revista médica New England Journal Of Medicine, ha sido presentado en el marco de una nueva edición del congreso que cada año organiza la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago (EE. UU.), una de las citas oncológicas internacionales más importantes en lo que respecta a la práctica clínica del cáncer y donde científicos de todo el planeta presentan los últimos avances logrados en el terreno del tratamiento de esta enfermedad.

“Estamos ante la primera opción de tratamiento dirigido para cáncer de páncreas”, explica Teresa Macarulla, investigadora principal del Grupo de Tumores Gastrointestinales y Endocrinos del VHIO, que ha liderado el equipo de este centro oncológico y ha reclutado pacientes de forma activa para este ensayo. “Aproximadamente entre un 6-8% de los pacientes con cáncer de páncreas son portadores de esta mutación y se pueden beneficiar de este tratamiento”, añade. Asimismo, consideran que deben seguir trabajando para intentar ampliar el grupo de pacientes que pueden beneficiarse de este fármaco, más allá de las mutaciones del BRCA1 y BRCA2.

La investigación, que ha contado como primer autor con Henry L. Kindler, de la Universidad de Chicago, y como coordinadora con Talia Golan, del Instituto Oncológico del Centro Médico Sheba de Tel Hashomer, de la Universidad de Tel Aviv (Israel), se llevó a cabo con pacientes con una mutación de la línea germinal BRCA y con cáncer de páncreas metastásico que habían recibido un tratamiento de quimioterapia y no mostraban progresión de la enfermedad tras un mínimo de 16 semanas de tratamiento. Se sustituyó la quimioterapia por el olaparib para ver si también era capaz de detener el desarrollo del tumor y permitía al paciente descansar de la toxicidad de la quimio y mejorar su calidad de vida.

El resultado fue que este fármaco “proporcionó una mejoría estadísticamente significativa en la progresión de la enfermedad respecto al placebo”, destaca el VHIO. De manera que estos resultados ofrecen una nueva opción de tratamiento para este grupo de pacientes con cáncer de páncreas que antes no contaban con más alternativas que la quimioterapia.

Foto de Teresa Macarulla: VHIO

Raquel de la Morena

Raquel de la Morena

Periodista. También escritora de romances históricos y novela juvenil. Sin terraplanistas ni escépticos de la llegada del hombre a la Luna entre mi gente más cercana –que yo sepa–.

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