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Curiosidades sobre el sentido del oído

¿Sabías que el oído externo funciona como un megáfono?

oreja
Pixabay.

El oído, además de un órgano auditivo, es un sistema complejo que permite a los seres humanos escuchar y caminar. Está compuesto de tres partes principales: oído externo, oído medio y oído interno. Así, todas las partes presentan características diferentes que facilitan tanto la audición como el equilibrio.

Cómo funciona la audición

El oído externo (denominado pabellón auricular) es la parte de cartílago y piel que tenemos en el exterior de la cabeza. Funciona como un megáfono, pues las ondas de sonido que se recogen a través del oído externo viajan hasta el canal auditivo. Por su parte, el canal auditivo es la parte del orificio de la oreja que se puede ver fácilmente cuando miramos una oreja de cerca.

Las ondas sonoras consiguen atravesar el canal auditivo y llegan al tímpano (membrana timpánica). Y, al igual que sucede cuando se golpea un tambor, la membrana del tejido conectivo vibra cuando le golpean las ondas sonoras. De esta forma, las vibraciones viajan por el tímpano y acceden al oído medio, también conocido como cavidad timpánica. La cavidad timpánica esta recubierta de mucosa, aire y tiene huesos auditivos (unos huesos diminutos llamados martillo, yunque y estribo).

Según la Biblioteca Nacional de Medicina, a medida que los huesos vibran, el estribo empuja hacia adentro y hacia afuera en una membrana que se denomina ventana oval. Así, consiguen transmitir las vibraciones al oído interno y la cóclea, una estructura en forma de espiral (similar a un caracol) llena de líquido que contiene el órgano de Corti (es decir, el órgano receptor de la audición). Las células de este órgano, a su vez, traducen las vibraciones en impulsos eléctricos que los nervios sensoriales envían al cerebro.

oreja de un bebé
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Cómo ayudan los oídos al equilibro

La trompa de Eustaquio (también conocido como tubo faringotimpánico) ayuda a igualar la presión del aire en el oído medio con la presión del aire en la atmósfera. Este proceso ayuda a las personas a mantener el equilibrio.

Igualmente, el sistema vestibular, presente en el oído interno, también juega un papel importante, ya que contiene receptores que regulan la sensación de equilibro. Además, el oído interno está conectado al nervio vestibulococlear, que es el encargado de transportar al cerebro toda la información relacionada con el sonido o el equilibrio.

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