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COVID-19: ¿una dosis de vacuna es suficiente? Lo que sabemos de la inmunidad

Resolvemos algunas de las dudas más frecuentes sobre la inmunidad generada por las vacunas para la COVID: ¿es mejor espaciar las dosis? ¿Tiene sentido la estrategia del Reino Unido de aplicar una dosis? ¿Qué sabemos sobre la efectividad de las vacunas frente a las variantes del SARS-CoV-2?

inmunidad covid
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Una sola dosis de vacuna de ARN sería suficiente para las personas que ya han pasado la COVID. Esta es la conclusión de un trabajo publicado hace pocos días en la revista The New England Journal of Medicine y que demuestra que las personas que ya han padecido la infección y por tanto tenían inmunidad previa, responden igual o mejor a una primera dosis de vacuna ARNm que las personas que no han pasado la enfermedad y reciben ambas dosis.

Una noticia, sin duda, muy alentadora y que va a simplificar mucho las campañas de vacunación pero que, como nos recuerda la investigadora del Instituto de Filosofía del CSIC y experta en inmunología Matilde Cañelles, “solo se aplica a las vacunas de ARN, por lo que no es extrapolable a la vacuna de AstraZeneca, que ya se aplica en España, ni a la de Janssen, que está lista para ser aprobada en Europa”. Por lo tanto, la pregunta de si una dosis de vacuna es suficiente si ya se tiene inmunidad previa a la COVID- 19 debe matizarse: si nos referimos a vacunas de adenovirus como la de AstraZeneca, es necesario recibir ambas dosis, puesto que aún no tenemos esa información para este tipo de fármacos.   

¿Conviene espaciar más las dosis?

En lo que respecta a la conveniencia de espaciar las dosis de la vacuna se debe, de nuevo, matizar el tipo de fármaco al que nos estamos refiriendo. “En los ensayos clínicos de las vacunas de ARNm (Moderna y Pfizer) se siguió la pauta de espaciar las dosis 3-4 semanas, y habitualmente no se está saliendo de esta norma, porque no se tiene información de lo que sucede si se espacian, además de que se están administrando a personas mayores de 65 años, que tardan más en desarrollar respuesta inmune y por tanto pueden estar más desprotegidos hasta recibir la segunda dosis”, nos explica la experta.

Por otro lado, en los ensayos clínicos de la vacuna de AstraZeneca sí que se probó a espaciar más las dosis y se vio que en algunos casos este procedimiento era, incluso, más eficaz. Por eso en España la intención es aplicar la segunda dosis de este fármaco en torno a 10-12 semanas después, una medida que además puede ser conveniente en el actual contexto de escasez de suministro.

 

¿Hace bien Reino Unido en administrar solo una dosis?

El procedimiento de Reino Unido es polémico, ya que aquí no estamos hablando de administrar monodosis a las personas que previamente han pasado la COVID, ni de espaciarlas más en el tiempo, sino directamente de aplicar solo una dosis en aras de inmunizar a la mayor cantidad de gente posible en menos tiempo. “En mi opinión, se trata de una apuesta algo osada, como muchas de las decisiones que ha tomado Reino Unido durante la pandemia y que generalmente contradicen la información científica”, reflexiona Cañelles. “Imagina que recibes un millón de dosis y, en lugar de vacunar a 500 000 y reservar la otra mitad para la segunda dosis, vacunas a un millón de personas. A corto plazo notarás mejoría en las estadísticas de infectados, pero el problema es que a esas personas les estás dando una protección subóptima. Y este tipo de protección es, precisamente, la que se usa en los laboratorios para crear de forma artificial nuevas variantes de los virus".

Como nos explica la investigadora, está demostrado que las nuevas variantes surgen cuando el virus se ve en una situación en la que existen ciertas barreras para su expansión, pero que no la frenan totalmente. “Esto se ve claramente en los momentos en los que han empezado a surgir nuevas variantes del SARS-CoV-2: después de aplicar las primeras medidas drásticas de confinamiento y distancia social, cuando ya empezaba a haber grandes bolsas de población que ya habían pasado la enfermedad y tenían una protección parcial, etc.”, indica la investigadora. “Y, por tanto, al poner tan solo una dosis se está jugando con fuego, pues quizás se esté potenciando que haya muchas personas parcialmente desprotegidas. Y esto podría favorecer el surgimiento de nuevas variantes capaces de evadir la respuesta inmune que provoca la vacuna”.

“Como inmunóloga, yo nunca recomendaría poner solo una dosis, salvo en el caso de personas que hayan pasado la COVID-19 en los últimos seis meses, que es el tiempo mínimo que sabemos que dura la inmunidad”, coincide Carmen Álvarez-Domínguez, profesora e investigadora en Inmunología de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

 

Efectividad de las vacunas frente a las nuevas variantes

“Poco a poco van publicándose algunos datos muy alentadores”, nos explica Cañelles. “Por ejemplo, un estudio preliminar apunta a que la vacuna de Pfizer seguiría siendo útil para las variantes británica, sudafricana y brasileña. Y Moderna ya ha desarrollado una versión de su vacuna que parece funcionar frente a la variante sudafricana, ya están haciendo ensayos con gente que había recibido las dos primera dosis”.

“Lo bueno es que el tipo de tecnología que llevan las vacunas de ARNm permite readaptarlas rápidamente: si una vacuna no funciona para una variante se puede desarrollar con rapidez una que sí lo haga y poner otra dosis de recuerdo, con las vacunas tradicionales no se podía cambiar así”, indica Álvarez-Domínguez. “Van a seguir surgiendo nuevas variantes, pero es que todavía hay muchísima cantidad de virus circulando en el mundo, por eso es necesario que las campañas de vacunación vayan lo más rápido posible”.

 

Ante todo, precaución

Hace pocos días, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en inglés) publicaron una guía de recomendaciones para personas consideradas como completamente inmunizadas frente a la COVID. Por primera vez, las medidas restrictivas se aliviarían un poco para este grupo de población. “Ya se mencionan los primeros estudios que estarían indicando que las vacunas de ARN son capaces de frenar la transmisión, hasta un 90 % en personas vacunadas”, nos explica Cañelles. “Pero a mí todo esto me genera preocupación, pues estamos hablando solo de un tipo de vacunas. Hoy por hoy no sabemos si las vacunas de adenovirus también son capaces de frenar la transmisión – es decir, una persona vacunada tiene menos probabilidades de desarrollar una infección grave, pero no sabemos si sigue siendo capaz de transmitir el virus en caso de infectarse de forma asintomática-. En España, precisamente, estamos vacunando con las vacunas de ARN a las personas mayores de 65 años, y a las jóvenes, con mayor movilidad, con vacunas que aún no sabemos si cortan la transmisión. Relajar las medidas me parece algo prematuro”, reflexiona la investigadora.

Una postura en la que coincide Álvarez-Domínguez: “lo que tenemos que hacer es vacunarnos y mantener las medidas de seguridad. Si queremos evitar futuras olas debemos evitar totalmente las situaciones de riesgo”.

Victoria González

Victoria González

Bióloga de bota. Tengo los pies en la tierra y la cabeza llena de pájaros. De mayor quiero ser periodista.

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